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Publicado el 29 Junio, 2020 por Liset García Rodríguez en En Cuba
 
 

COVID-19

Antídoto criollo (I)

Desde que la Organización Mundial de la Salud declarara al nuevo coronavirus como pandemia, la Isla encendió las alertas, movilizó inteligencias y activó sus consejos de defensa en todo el territorio nacional. BOHEMIA cuenta las experiencias de varios poblados que vivieron en cuarentena. Con las botas puestas, el país sigue en pie, preparado para nuevas apuestas gracias a su sistema de prevención que le permite anticiparse a lo que vendrá
Antídoto criollo.

El país adoptó tempranamente el plan de medidas para combatir la pandemia. (Foto PRESIDENCIA CUBA).

Por LISET GARCÍA, BELKYS PÉREZ CRUZ, PEDRO L. RODRÍGUEZ GIL y PASTOR BATISTA

En medio de la sacudida provocada por el nuevo coronavirus, varios eventos meteorológicos mantuvieron atenta a la Defensa Civil. Parece que la naturaleza en complicidad con esta pandemia se ha extremado. No solo trajo abundantes lluvias e inundaciones, sino que vino con granizadas, vientos fuertes, tornados, tormentas eléctricas en varias localidades del país, como Maisí, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey…, que pusieron en vilo a las autoridades y sumó tensiones a la población, como si no fueran suficientes las que han venido de la mano de la epidemia.

Pero encontró a un país con sus consejos de defensa movilizados a toda marcha, desde que el general de ejército y primer secretario del Partido, Raúl Castro Ruz y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República, activaron esas estructuras territoriales el pasado 21 de marzo, para enfrentar la COVID-19, de gran impacto en el mundo por su alta letalidad y fácil propagación.

Antídoto criollo.

En el policlínico 19 de Abril del Consejo Popular Plaza de la Revolución, no entra nadie sin medirse la temperatura, labor que realizan estudiantes de Ciencias Médicas. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En cada provincia, en cada municipio, los consejos de defensa han conducido losdestinos de sus territorios, con sus grupos de trabajo. “Lo que evitará el contagio es el trabajo coherente”, había anticipado Díaz-Canel en una de las primeras reuniones del Consejo de Ministros con motivo de la pandemia. Cuando el 11 de marzo se diagnosticaron los primeros casos positivos de la enfermedad, Cuba ya tenía trazada su estrategia.

El presidente aseguró que la victoria estaría en tomar en serio la protección del país. “Como pueblo, no tenemos un antídoto especial para enfrentar el virus, pero sí contamos con un sólido sistema de salud, nuestras organizaciones de masas, la comunidad científica, un sistema de defensa civil eficaz, y un Partido y un Gobierno con voluntad de poner al pueblo en el centro de la atención”.

Desde entonces la exhortación del presidente de “trabajar con serenidad y seguridad frente a la COVID-19”, ha sido la máxima, convencido de que “viviremos y venceremos”.

Poner a salvo La Habana

El territorio más populoso de la capital cubana, Centro Habana, es de los municipios que se mantuvieron en el pico de la incidencia del coronavirus por encima de la media de la provincia, que fue, a su vez, el epicentro de la pandemia en Cuba.

Lo peligroso de tal reporte es que en ese municipio el riesgo epidemiológico se halla en todo el territorio, precisamente por lo densamente poblado y la situación de las viviendas en regular y mal estado, más su arquitectura compacta y la costumbre de los habitantes de pernoctar tiempos prolongados en aceras y calles.

Antídoto criollo.

El Consejo de Defensa de La Habana entregó a cada núcleo familiar de Centro Habana y La Habana Vieja una tarjeta de identificación, solo válida para comprar productos en sus comercios. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Esas razones obligaron a los consejos de defensa de la provincia y el municipio a imponer desde el 8 de mayo el reforzamiento de las medidas de distanciamiento, en aras de frenar el virus, extendidas luego a la vecina La Habana Vieja. Una de las restricciones fue la no circulación de personas desde las ocho de la noche.

“Es raro ver aquí las calles vacías”, opina Ihosvany Perdomo, un residente en la calle Galiano, de gran trasiego habitual. Eduardo Leyva, fotorreportero de BOHEMIA, quien ha vivido siempre en la calle Concordia, se impresionó con el impacto de lo dispuesto. Desde su balcón ha tomado un montón de fotos del antes y el después de la restricción. La aglomeración de personas desapareció, y le sorprendió ver las calles desiertas.

“El reforzamiento de las medidas contra la COVID-19 nos debe llevar a mejores resultados”, aseguró Roberto Morales Ojeda, viceprimer ministro cubano, en referencia al diseño de un nuevo plan propuesto por el Consejo de Defensa Provincial de La Habana (CDP), para incrementar las acciones que permitan controlar y detener la transmisión en sus 15 municipios.

El presidente del CDP, Luis Antonio Torres Iríbar, calificó este plan como un jaque mate para cortar todo tipo de contagio, principalmente en Centro Habana, en Luyanó Moderno, en San Miguel del Padrón; el Latino en el Cerro, entre otros. “Todos entraron en un período de aislamiento social con acciones estrictas a cumplir”, apuntó el también miembro del Comité Central del Partido.

Esa decisión fue una de varias que debieron adoptar. Cada día en las reuniones de análisis del CDP se pasó revista a la situación epidemiológica, a las pesquisas, al cumplimiento del aislamiento, a los problemas con los abastecimientos. También a las acciones de la Policía, a los juicios en tribunales a los comisores de delitos. Asimismo se evaluó la higienización de la ciudad, la situación de los hogares de ancianos, el aseguramiento del transporte para el personal de salud y las empresas de producción activas.

Isla de la Juventud, zona roja

Antídoto criollo.

Los universitarios participan en el aseguramiento a las familias en cuarentena en el Consejo Popular Abel Santamaría en Nueva Gerona. (Foto: GERARDO MAYET).

La mayor tasa de incidencia de la COVID-19 en el país, con sus 87 000 habitantes, marcó al territorio pinero con un signo rojo. Ya quedaron atrás los días de zozobra que vivieron desde el 13 de abril pasado cuando el Consejo de Defensa allí restringió el movimiento de más de 8 000 habitantes en dos demarcaciones de la Isla de la Juventud tras la detección de los primeros casos positivos.

Las ocho manzanas de los consejos populares urbanos Pueblo Nuevo y Abel Santamaría, en Gerona, la capital de la Isla, cumplieron al pie de la letra las medidas incluidas en el plan de prevención y control del nuevo coronavirus, a fin de evitar su expansión.

Al prohibirse el movimiento de las personas fuera de las viviendas se les acercaron los productos de primera necesidad a las casas. No solo pan, viandas, vegetales y productos de aseo y de la agroindustria, también, cárnicos, otros alimentos e insumos de primera necesidad que ofertan las tiendas recaudadoras de divisa.

Se dispuso la esterilización con solución clorada en los accesos a esa zona, en aceras, en las escaleras y pasamanos de los edificios multifamiliares y, asimismo, se determinó que los desechos hogareños se evacuaran en bolsas selladas y desinfectadas.

También, se restringieron los movimientos en otra zona declarada en cuarentena después, en el reparto Ángel Alberto Galañena, en el poblado de La Fe, donde en 13 edificios con 559 apartamentos fueron confirmados nueve casos, en los que se aplicaron medidas similares a las adoptadas en la capital local.

Castaño cambió de color

Antídoto criollo.

Nunca sobran las medidas para evitar la expansión del coronavirus. (Foto: PASTOR BATISTA).

El poblado de Castaño, con cinco casos positivos a la COVID-19 y más de 200 contactos identificados, colocó a Villa Clara a finales de mayo, otra vez, en el centro de la vigilancia epidemiológica. Santa Clara, capital de la provincia, fue la de mayor número de contagios en parte del mes de abril en el país tras el evento en el Hogar de Ancianos No. 3, y en otros sitios, lo que obligó a su Consejo de Defensa a acentuar las restricciones en algunas zonas.

Lo ocurrido en este poblado de Ranchuelo puso las estadísticas de color castaño oscuro. Tan apacible sitio motivó titulares en el periódico provincial Vanguardia. “El evento de transmisión colocó a Villa Clara nuevamente en el punto de mira cuando parecía que las aguas tomaban su nivel y muchos soñaban con un regreso a la normalidad”, reseñó ese medio.

Enfermos y sospechosos aislados, según el protocolo de las autoridades de Salud, sumado a las medidas de restricción acordadas en el Consejo de Defensa de la provincia, cortaron el paso al virus.

PINAR DEL RÍO

Un quédateencasa nunca visto

 El segundo evento de transmisión local de la COVID-19 del país en la comunidad pinareña Camilo Cienfuegos, de Consolación del Sur, llevó al Consejo de Defensa de la provincia a decretar medidas restrictivas de aislamiento

Antídoto criollo.

Los mensajeros encargados de llevar los alimentos a los hogares de la Comunidad Camilo Cienfuegos, tuvieron largas jornadas durante los 28 días que duró el aislamiento. (Foto: BELKYS PÉREZ CRUZ).

Si hace un año a los habitantes de la Comunidad Camilo Cienfuegos, de Consolación del Sur, les hubieran dicho que un día no podrían salir de la zona por 28 días, lo asumirían como una broma. De la noche a la mañana, varios de sus vecinos comenzaron a tener síntomas de una nueva enfermedad: la COVID-19.

Con el primer paciente confirmado, comenzó una larga cadena de casos sospechosos, contactos y posteriormente enfermos, que dieron origen al segundo evento de transmisión local de la COVID-19 en Cuba. Diez personas, para ser más exactos, de una misma zona geográfica, donde habitan 1 400 personas en 13 edificios y dos barrios contiguos.

Más de 400 pobladores fueron trasladados en un principio hacia los centros de aislamiento, en medio de los esfuerzos por contener la propagación. Luego, el Consejo de Defensa Nacional, a solicitud de esa estructura en la provincia y el municipio, decidió aplicar desde el 1˚ de abril medidas restrictivas de aislamiento durante 28 días en esa demarcación

De inmediato se activó el Consejo de Defensa del Consejo Popular El Canal, y se puso en práctica una rigurosa vigilancia sanitaria en los accesos por carretera, que incluyó la desinfección con cloro a todos los medios de transporte sanitarios y de mercancías, según lo aprobado en el Plan Nacional de Enfrentamiento.

Se adoptaron medidas organizativas que posibilitaron la entrega de alimentos, aseo y medicamentos a sus habitantes, entre ellos 338 niños y 316 adultos mayores. Los Comités de Defensa de la Revolución seleccionaron a aquellos que cumplirían la misión de hacer llegar los beneficios a los hogares dentro de la localidad en cuarentena, y garantizar el quédateencasa.

El saneamiento se generalizó a calles, aceras e inmuebles varias veces al día, unido a una pesquisa sistemática a toda la población. A los dos médicos de la familia radicados en los consultorios de la comunidad, se unió un equipo multidisciplinario del policlínico Primero de Enero, liderados por el doctor Frank Ravelo González, director de la institución. A diario una veintena de profesionales de la salud de distintas especialidades, visitó cada apartamento para saber si algún miembro de la familia tenía síntomas respiratorios.

Eridany Benítez es la joven doctora del consultorio 31 donde se detectaron siete casos. Hace un año y medio se graduó, pero tiene despiertos los cinco sentidos, como una experimentada. “La rutina de trabajo cambió, todos los días nos reuníamos a las 8:00 a.m., y salíamos a buscar sintomáticos respiratorios, posibles contactos de pacientes positivos; les hablamos a las personas de lo importante que era cumplir las medidas, y no salir de casa”, relata.

Al equipo también se sumó el psicólogo Juan Carlos Rodríguez, para apoyar a las familias, explicar riesgos y transmitir confianza.

Cuarentena inédita en Cuba

Antídoto criollo.

Manuel Carmona, presidente de la zona de defensa El Canal, destaca cómo hubo que preparar y disponerlo todo en tiempo récord. (Foto: PEDRO L. RODRÍGUEZ GIL).

La situación de aislamiento como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 implementada en la Comunidad Camilo Cienfuegos era inédita en el país. El primer evento de transmisión local ocurrido en Matanzas, en el consejo popular Versalles, se había focalizado en pocas personas y pudo ser controlado sin aislar el barrio.

En cambio, en Consolación, la realidad aconsejó otras medidas. La zona de defensa las adoptó de acuerdo con la situación operativa que incluía cubrir la demanda de alimentos y servicios esenciales a la población en la zona restringida y sus alrededores.

Manuel Carmona, presidente por más de 30 años del Consejo de Defensa de Zona El Canal –donde está enclavada la Camilo Cienfuegos–, cuenta que crearon un grupo de trabajo para actuar dentro del área. “No solo se aisló la comunidad, sino que se logró aislar a las personas en sus viviendas”.

Otro grupo de trabajo se encargó de asegurar la vitalidad del área en cuarentena. Los servicios de atención médica, del registro de consumidores, de la farmacia… “Hubo que pensar rápido y reorganizarlo todo en tiempo récord”, agrega Carmona.

Antídoto criollo.

Levantar la cuarentena en la Comunidad de Consolación del Sur, signo de victoria. (Foto: RAFAEL FERNÁNDEZ ROSELL).

Lograrlo no fue cosa fácil. Comenta que se crearon dos puntos de venta, uno en la comunidad y otro fuera, para adquirir sus alimentos los que no podían llegar a los establecimientos dentro del área restringida. Las organizaciones de masas designaron a quienes garantizarían la entrega de los productos hasta esas viviendas.

En este consejo popular están las unidades de mayor producción de leche de la Empresa Pecuaria Genética Camilo Cienfuegos, que acopia la tercera parte de la entrega a la industria en Pinar del Río. Más de 200 de sus trabajadores quedaron aislados. La costumbre de la mayoría de ellos, comenta Carmona, es levantarse de madrugada e ir a las vaquerías o al campo, por lo que hubo que buscar alternativas para sustituirlos y no parar la producción.

El 1˚ de mayo se puso fin a la cuarentena en la Comunidad consolareña, tras cumplirse los 28 días establecidos sin descubrirse nuevos contagios. Pero, el Consejo de Defensa Provincial tenía en la mira desde el jueves 23 de abril otro foco de infección.

Nuevo evento en Pinar

Antídoto criollo.

Del 23 de abril al 25 de mayo, La Ceiba, del Consejo Popular Isabel Rubio, de Guane, también vivió en cuarentena, medida tomada por los consejos de defensa. (Foto: DAIMY DÍAZ BREIJO).

En la comunidad La Ceiba, del municipio de Guane, tras detectarse 19 casos, se confirmó el segundo evento de transmisión local. El barrio El Polvorín, con 17 de ellos, se marcó como zona roja.

En esa área del poblado de Isabel Rubio hay 21 hogares y unos 50 pobladores, entre ellos nueve niños y 12 mayores de 60 años. En total viven en la zona 288 personas. Allí se instaló un hospital de campaña para la atención de salud. Se suministró a todos los pobladores el medicamento homeopático PrevengHo-vir.

Como parte de las medidas se ubicó un punto de control sanitario en Las Catalinas, junto al control policial de carretera, para la desinfección de los vehículos y el chequeo de los viajeros autorizados. Asimismo, se situó vigilancia del Cuerpo de Guardabosques en Las Cuevas, a unos dos kilómetros de la zona roja. El Consejo de Defensa de zona dirigió las acciones y se garantizó la vitalidad de los servicios, en un área de un kilómetro y medio de extensión.

Julio César Rodríguez Pimentel, presidente del Consejo de Defensa Provincial, quien siguió de cerca estos eventos, hizo varios llamados a la población a cumplir las medidas. En más de una oportunidad enfatizó en los ajustes necesarios para el trabajo coordinado entre todos los organismos involucrados frente a la pandemia.

En el resto de los territorios, con sus grupos de trabajo temporales de enfrentamiento a la COVID-19, se les dio seguimiento en la reunión del Consejo de Defensa Provincial a sus acciones organizativas para el cumplimiento de las medidas. Especialmente las orientadas a acelerar la siembra de productos agropecuarios, fomentar la agricultura urbana, suburbana y familiar, e incrementar el control para combatir las indisciplinas sociales.

Cada noche este territorio convoca al abrazo a distancia, mediante el aplauso agradecido de sus hijos al personal de la Salud, en un país que tiene al ser humano en el centro de su proyecto.

 

Sensibilidad para una percepción de riesgo

Antídoto criollo.

El general de división de la reserva Ramón Pardo Guerra, jefe del EMNDC en su recorrido por la comunidad Camilo Cienfuegos reconoció el cumplimiento de las medidas. (Foto: PEDRO L. RODRÍGUEZ GIL).

La visita a Pinar del Río del Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, general de división de la reserva Ramón Pardo Guerra, no causó sorpresa. Esta provincia, la más azotada por huracanes, ha sido sitio habitual de recorrido de su equipo que vela por la aplicación de acciones de prevención y protección del pueblo.

Justo cuando los confirmados a la COVID-19 pusieron rojos los números en la zona de defensa Camilo Cienfuegos del municipio de Consolación del Sur, y se activaron medidas más severas de restricción y aislamiento para impedir la propagación de ese virus en la comunidad, Pardo Guerra recorrió el lugar y se reunió con los consejos de defensa de la provincia y el municipio.

Reconoció su labor. “Nos percatamos de que Pinar del Río tiene la estructura organizada y en función de incrementar la sensibilidad y la percepción de riesgo. La zona de defensa es una fortaleza, su presidente es una autoridad, y todos acatan lo que se indica.

“Esta pandemia es nueva, pero confiamos en la preparación de nuestro pueblo mostrada en anteriores eventos de origen natural, sobre todo en esta provincia, tan azotada por huracanes y sequía”.

Tras recorrer la localidad afectada aseveró: “aprendimos mucho de ellos. A eso vinimos también, a tomar experiencias que puedan servir al país”, dijo en el intercambio con los miembros del Consejo de Defensa Provincial. “Una vez más ha quedado demostrada la fortaleza de nuestro sistema de Defensa Civil”.

 


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez