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Publicado el 31 Agosto, 2020 por Lilian Knight Álvarez en En Cuba
 
 

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa

La industria sin humo poco a poco retoma sus servicios con clientes nacionales y extranjeros –en menor medida– quienes ahora se benefician de las inversiones y los mantenimientos que se ejecutaron aprovechando el confinamiento motivado por la COVID-19.
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TURISMO (I)  Destino seguro, sin prisa ni pausa.

Foto: PASTOR BATISTA VALDÉS

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ y PASTOR BATISTA VALDÉS

Viernes 17 de julio de 2020, 9:45 de la mañana y decenas de habaneros se agolpan en el parque de la vetusta Sala Polivalente Ramón Fonst, frente a la Terminal de Ómnibus Nacionales. Desbordan alegría porque hacen un guiño a las medidas de aislamiento físico aun cuando La Habana mantiene la primera fase frente a un coronavirus empecinado en no retroceder. Todo por ir a Varadero.

Luego de tres meses de cuarentena en casa, como medida principal para evitar el contagio, muchos se manifiestan desesperados por salir de sus “cuatro paredes” y cambiar de ambiente. Por lo que ni cortos ni perezosos se lanzan tras las ofertas turísticas que reabren sus puertas. En pos de retomar sus servicios, y en correspondencia con la etapa recuperativa, el Ministerio del Turismo (Mintur) diseñó planes de viajes, ocio y recreación en algunas de sus entidades, basados en protocolos de bioseguridad.

Lamentablemente, no siempre se cumplen al pie de la letra. En la citada escena de la polivalente del céntrico municipio de Plaza de la Revolución –también en otros puntos de recogida de la capital– varias personas se aglomeran, conversan sin guardar las distancias y hasta abordan el ómnibus sin nasobuco. Parecen olvidar los más de 3 000 contagiados y las 88 vidas que hasta el momento ha tomado la COVID-19 en el país.

Por ese motivo, el Mintur exige a los turistas nacionales la realización de un test rápido, 48 horas antes del viaje. Este examen debe solicitarse en el policlínico con la reserva de la instalación hotelera y completará la declaración jurada del estado de salud del cliente, el cual no puede proceder de un área de riesgo o en cuarentena. Además, las agencias de viaje son responsables de tomar la temperatura a todos los viajeros que salen desde La Habana.

El mayor balneario de Cuba vuelve a despertar con los primeros clientes, y aunque por ahora solo reabrieron 15 de los 52 hoteles que tiene la península, el bullicio de la gente y las construcciones le devuelve parte de la vida que tuvo antes. Solo que la nueva normalidad es diferente.

En el emblemático hotel Kawama todos están conscientes de ello. Los trabajadores se las arreglan para atender en el reducido lobby la vorágine de clientes, que lo convierte en el segundo hotel con mayor ocupación en Varadero, después del Tuxpan.

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa.

En la recepción del hotel Kawama el personal de salud y el de carpeta se imbrican para garantizar el pesquisaje inicial y el flujo continuo de los clientes. (Foto: GILBERTO RABASSA VÁZQUEZ)

Se desinfectan maletas, bolsos, manos y zapatos; controlan temperaturas corporales, buscan síntomas, pesquisan…

“Al principio fue difícil. Si coincidían más de un transfers de entrada o salida la recepción colapsaba. Afortunadamente, contactamos con los operadores para lograr llegadas escalonadas”, comenta Alina González, una de las carpeteras del Kawama, el hotel más antiguo de Varadero.

Agrega que igualmente ha ayudado la disciplina de los clientes y el hecho de que sean recibidos previamente por porteros, la enfermera y la especialista de Relaciones Públicas. Ese proceso permite el flujo a carpeta de uno en uno, donde se le colocan las manillas e inician inmediatamente el disfrute de los servicios.

Ileana Hernández, especialista de Calidad de la instalación, recalca la conformidad de los usuarios con las exigencias higiénico-sanitarias no solo en el arribo, sino también durante toda la estancia. Entre las medidas, la directiva menciona el servicio asistido al buffet y a la barra, la limitación a tres capacidades por mesa, el uso del nasobuco en áreas cerradas o concurridas, la desinfección de superficies y accesorios de uso común, así como la restricción del horario y de la cantidad de personas en las piscinas.

Quizás no existan tantas libertades como antes, pero aun así vale la pena cumplir las disposiciones sanitarias establecidas para el beneficio de todos. Bien lo sabe el pinareño Francisco Cobas, quien eligió ese hotel tres estrellas de la cadena Gran Caribe, para celebrar su cumpleaños junto a la familia.

Un poco más al centro de Varadero, en el Ocean Vista Azul, Frank David Morfa también celebra un año más de vida. Su intenso trabajo como cuentapropista y el simple hecho de resistir emocionalmente este 2020 bien lo ameritan. Frank y su esposa Melissa Ramírez destacan el excelente servicio del hotel, aunque señalan que la falta de personal en el buffet en más de una oportunidad les ocasionó esperas desesperantes.

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa.

En el hotel Meliá Internacional Varadero, con un 40 por ciento de ocupación los fines de semana, casi tres cuartos de la clientela es repitente. (Foto: GILBERTO RABASSA VÁZQUEZ)

El matrimonio añade que contrario al viaje de ida, en el de regreso el guía exigió el uso del nasobuco y el debido distanciamiento social. Y de eso se trata, de persuadir sin regañar, como dice Armando Acosta, subdirector general del majestuoso Meliá Internacional Varadero, “al fin y al cabo la gente viene de vacaciones”.

A lo largo y ancho del lobby que distingue a este cinco estrellas emerge del piso recién pulido el polvo propio de estas labores. Asimismo, predominan las pantallas con audiovisuales promocionales sobre las exigencias y los cuidados en tiempos de pandemia, que hacen del hotel y del país en general un destino seguro.

Además, la instalación acogió conferencias de médicos especialistas para la preparación del personal, implementó un sistema de información digitalizado, realizó test rápidos a los clientes (hasta el momento todos negativos) y vigila constantemente la aparición de síntomas respiratorios y digestivos, apunta la enfermera Mirneydis Hernández.

Pero para quien no puede o no quiere hospedarse en un hotel, quizás quede la opción de las casas de renta. Al decir de Ivis Fernández, delegada de Turismo en Matanzas, de los 300 arrendadores privados que existen en el principal destino de sol y playa del país, 215 fueron capacitados y certificados por el Mintur y el Ministerio de Salud Pública. Tanto la preparación como las medidas de bioseguridad fueron requisitos indispensables para autorizar el reinicio de las operaciones en el sector no estatal.

“Solo en la primera semana de reapertura unas diez casas fueron rentadas. Hoy entre instalaciones estatales y por cuenta propia, Hicacos alberga más de 1 000 turistas”, informa la delegada provincial.

En el campo o la ciudad

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa.

El Viejo y el mar, insertado en el complejo Marina Hemingway, reabrió las puertas el pasado 24 de julio con sus habitaciones remozadas. (Foto: viejo-y-el-mar.havanacityhotels.com).

Otros prefieren las vistas de La Habana, donde las líneas de las piscinas se pierden entre edificios de la ciudad o se trastocan con el horizonte en el mar. Para ellos instalaciones como el Hotel Nacional ofrecen servicio de piscina y snack-bar.

Yamila Fuste, jefa de Relaciones Públicas y Calidad de la icónica entidad considera que si bien el Nacional solo abrirá completamente a partir de noviembre (con la temporada alta), nada impide que ofrezcan servicios para el mercado interno durante el verano.

“Esta actividad implica de igual manera protocolos de salud que incluyen la desinfección continua de tumbonas, sillas, mesas y los bordes de las piscinas. La era poscovid nos obliga a priorizar e incrementar la digitalización del comercio de nuestra instalación, así como el manejo de redes sociales y otras plataformas de promoción, venta y pago como puede ser Transfermóvil”, enfatiza Fuste.

También en la costa oeste capitalina, en el complejo Marina Hemingway, el hotel El viejo y el mar, de la cadena Cubanacán abre sus puertas con imagen renovada. A esto se añaden ofertas de day pass (pasadía) en la piscina y en la Isla Paraíso, esta última con servicio gastronómico que estimula el consumo en familias o grupos de ocho a 15 personas, asegura Yanara García, jefa del Departamento Comercial de Cubanacán en la Marina.

Para los que prefieren el contacto directo con la naturaleza, el olor de la tierra húmeda y el dulzor del río, Campismo Popular sigue siendo una mejor opción.

Tras desinfectar y acondicionar las instalaciones que fueron empleadas como centros de aislamiento, los burós de reservación de la empresa reiniciaron la captación de solicitudes desde la misma fecha de reapertura, aunque ahora ofrecen solo el 60 por ciento de las capacidades habitacionales.

En un reportaje publicado a inicios de julio en el diario Juventud Rebelde, clientes de cuatro provincias (Artemisa, Matanzas, Las Tunas y Holguín) aseguraron recibir un buen trato, una oferta recreativa y alimenticia variada y un continuo seguimiento por los grupos básicos de salud en las instalaciones.

Entre las opciones más demandadas se ubican, al decir de la publicación, las excursiones a sitios históricos, playas, ríos y otros accidentes geográficos, así como senderismo y deportes.

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa.

Las opciones de turismo en contacto con la naturaleza también son demandadas por cubanos este verano. (Foto: PASTOR BATISTA VALDÉS)

Entretanto, las ocho instalaciones de Campismo en Camagüey, que recibieron en julio más de 3 000 campistas, no solo exigen el cumplimiento de las normas sanitarias a los clientes, sino también a trabajadores, quienes planifican las tareas, la circulación de personas y los procesos de trabajo de forma que se garantice la distancia establecida entre personas, según refiere Ana García, especialista de Comunicación Promocional de Campismo Popular.

En sus marcas, listos, a los cayos

Agosto de 2020. Desde lo alto, la cayería situada al norte de Villa Clara, Ciego de Ávila y Camagüey semeja una postal inerte. En aparente mutismo, 42 instalaciones hoteleras con más de 22 000 habitaciones aguardan aptas para volver a recibir turistas de todo el mundo.

Aunque se reconoce a Cuba como destino seguro, en la mayoría de los países existe todavía una mezcla de cautela y temor que mantiene en jaque fronteras y aeropuertos.

Pero el esfuerzo siempre es reconocido y se ve recompensado, y justo el día uno del octavo mes llegan los primeros visitantes extranjeros tras meses de cuarentena.

Más que un impacto económico o trascendencia numérica, el arribo de los primeros turistas foráneos a Cuba, por el aeropuerto internacional Jardines del Rey, al norte de Ciego de Ávila, evidencia la preparación del sector del ocio y la intensa labor del país en el control de la pandemia.

La inesperada visita de un reducido grupo procedente de Nassau, Bahamas, puso sobre “las armas” a todos los eslabones humanos de la cadena de atención al cliente, como si se hubiera tratado de un Boeing 747 repleto y no de cuatro pasajeros y tres tripulantes en dos pequeñas aeronaves.

Explica Iyolexis Correa, delegada del Turismo en Ciego de Ávila, que el tiempo transcurrido entre la solicitud de alojamiento desde allá y la llegada a la cayería norte cubana fue de apenas unas horas.

Lo real es que cuando irrumpieron en la pulcra terminal aérea comenzaron a funcionar con precisión cronométrica y alto rigor no solo los procedimientos normales de chequeo y supervisión inherentes a la rutina de cualquier aeropuerto, sino también todo lo que establecen los protocolos higiénicos y sanitarios para la etapa recuperativa.

Sorprendidos –así lo reconocerían después– los visitantes fueron objeto de una cordial bienvenida (prueba rápida incluida) sin que para nada apreciaran la menor duda, desconocimiento o “corre corre” de última hora.

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa.

Jardines del Rey recibió a los primeros turistas extranjeros luego de la reapertura poscovid del turismo. (Foto: PASTOR BATISTA VALDÉS).

Sucede que, anteriormente, luego de una sólida preparación, el aeropuerto había vencido rigurosos requisitos que lo certifican como apto para un turismo higiénico y seguro, bajo la égida de autoridades especializadas, pertenecientes a los ministerios de Salud y de Turismo.

Idéntica “historia” se repetiría durante el traslado y alojamiento en el Hotel Pullman, perteneciente a la cadena Gran Caribe y administrado por la firma francesa Accor Hotels, igualmente certificado.

Días antes, Jean-Luc Grossin, director general de este hotel, refería el interés de personas de diversas latitudes por llegar a la instalación, tras ver fotos publicadas en las redes sociales, lo cual quedó reflejado en numerosos mensajes y llamadas.

Estas mismas redes sociales han dado cuenta del disfrute de los visitantes bahameses en el delfinario o el centro comercial, sitios que como toda la red extrahotelera, están sujetos a normas no menos estrictas en función de la salud y seguridad para la vida.

Por su parte Luis Báez, comercial de la Agencia de Viajes Ecotur, también destacaba los ranchones, las opciones de excursión, pesca y buceo; los paseos en bote, a caballo, en moto, jeeps y bicicletas; las visitas a cuevas, el contacto con la fauna y la observación de puestas del sol en Jardines del Rey, como otras opciones recreativas del polo.

Los primeros extranjeros en romper el estambre poscovid han retornado a su lugar de origen muy animados con la idea de regresar a Cuba, y quién sabe si hasta embullen a otros coterráneos para que vengan también y ayuden así a aliviar los perjuicios que esta crisis ha ocasionado al turismo nacional y mundial (este último con pérdidas aproximadas a los 87 billones de dólares).

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Hoteles cubanos, como el Pullman, certifican la higiene y seguridad de sus servicios. (Foto: PASTOR BATISTA VALDÉS)

No hubo descanso

Los rastros del trabajo se aprecian por doquier en Varadero. El olor a pintura, el perfecto corte en los jardines y el retoque de las cabañas han rejuvenecido al Kawama.

Durante el confinamiento y a la par de la labor del Centro de aislamiento instalado en el hotel, la administración emprendió una batalla para recuperar habitaciones fuera de orden, reparó taquillas, bombas de piscinas y luminarias.

En el Internacional Varadero aún se mueven entre clientes y personal de servicio, constructores e ingenieros a cargo de la reconstrucción del piso de la extensa recepción.

Entretanto, Sol Palmeras exhibe una significativa reducción de su consumo de agua gracias a la renovación casi total de la red hidráulica.

Y es que, si bien los pobladores y clientes de Varadero advirtieron una pausa y posterior reinicio de las actividades, lo cierto es que muchos trabajadores permanecieron en sus puestos durante la cuarentena, ejecutando obras de mantenimiento e inversión.

Ivis Fernández, delegada del Mintur en el territorio matancero, explica que esas acciones tenían tres direcciones: la primera en función del desarrollo turístico, luego las concernientes a la Feria Internacional de Turismo (FitCuba, que este año tendría sede en la península y se dedicaría a los destinos de sol y playa) y por último las relativas a las mejoras en el servicio, la imagen de las instalaciones y las habitaciones fuera de orden.

Dentro del grupo inicial destacan las obras en la parcela Oasis, justo al inicio del balneario, donde la inmobiliaria del grupo Gaviota erige dos nuevos edificios turísticos.

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Las obras del Bulevar de Varadero constituyen una de las inversiones prioritarias del sector. (Foto: GILBERTO RABASSA VÁZQUEZ).

En cuanto a las labores de cara a FitCuba, la directiva destaca la reparación del Centro de Convenciones Plaza América, las obras del Boulevard y otras en el parque Josone, la Mansión Xanadú, el Delfinario…

Eladio Hernández, quien dirige el proyecto del Boulevard por la Inmobiliaria del Turismo, asegura que más que una típica calle, la intervención de estos espacios urbanos constituye una plaza cultural que imbrica a disímiles organismos y actores sociales, y casi 70 instalaciones.

Ivis Fernández recalca la importancia de las más de 9 000 mejoras en la planta hotelera, que impactaron positivamente en el ahorro y la operatividad, y de las intervenciones en el 90 por ciento de las instalaciones extrahoteleras.

Tampoco fueron de inactividad los meses de enfrentamiento nacional a la pandemia en la cayería norte. Lo afirman Sergio Ramón Ricaño, representante del gobierno de Cuba en esa extensa zona e Iyolexis Correa, delegada del Turismo en Ciego de Ávila, al considerar que “hoy los hoteles están en mejores condiciones que antes de la COVID-19”.

También lo creen miles de trabajadores, entre ellos el joven Arley Mena, del hotel Pullman, quien recibió “una capacitación al dedillo acerca de los protocolos para la atención a clientes a partir de ahora”, y se afincó duro en labores de mantenimiento.

Mientras en La Habana, la mayoría de los centros hoteleros aún exhibe andamiajes propios de las reparaciones y los montajes de elementos de carpintería, refrigeración y remodelación en general; obras en las cuales las brigadas Elpidio Sosa desempeñan un papel fundamental.

TURISMO (I) Destino seguro, sin prisa ni pausa.

En La Habana, el hotel 3a y 70 no detuvo su crecimiento durante el confinamiento. (Foto: GILBERTO RABASSA VÁZQUEZ).

También es válido destacar la labor de algunos centros turísticos y de campismo como centros de aislamiento, y la de muchos de sus profesionales reubicados en hospitales o labores de apoyo en la comunidad.

Pero si existen personas que pueden atestiguar el buen trabajo del sector durante el período de aislamiento, son los clientes varados en territorio nacional producto a la cancelación de los vuelos internacionales. Entre ellos Yohannes Demsie, de Etiopía, y Stevan Ljovic, de Serbia.

Aunque llegaron a Cuba por motivos diametralmente opuestos (el primero por una operación de su brazo izquierdo y el segundo por un recorrido turístico) ambos reconocen la fraternidad de Cuba y de los trabajadores del complejo Neptuno-Tritón, los que en innumerables ocasiones también han tenido que desempeñar el papel de intermediarios ante sus respectivas embajadas.

Y es que, el quehacer del sector ha sido la mejor evidencia de su compromiso con el país y la humanidad. Tarde o temprano, los visitantes foráneos volverán a llenar las playas y los hoteles vacacionales, y junto al turismo nacional, impulsarán la recuperación de la llamada locomotora de la economía cubana.

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Lilian Knight Álvarez

 
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