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Publicado el 3 Noviembre, 2020 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

ECONOMÍA

¿Caminar sobre cuerda floja?

Con celeridad, en medio del enfrentamiento a la pandemia, avanza la implementación de las medidas para perfeccionar la gestión del sector no estatal. Incentivos financieros buscan estimular las exportaciones de estos actores económicos; mientras, quedan en el candelero la constitución de micro, pequeñas y medianas empresas, la reforma fiscal y el listado de actividades prohibidas. Algunos entrevistados por BOHEMIA manifiestan insatisfacciones con los tributos, las vías de obtener las divisas, los trámites, el mercado mayorista, entre otros asuntos de peso
Caminar sobre una cuerda floja

Foto: YASSET LLERENA ALFONSO

Por DELIA REYES GARCÍA

A pesar de los peñascos en el camino, desde hace años la Cooperativa de Créditos y Servicio (CCS) Antero Regalado, del municipio de Artemisa, fue pionera en subirse al carril de las exportaciones. “En ese tiempo facturamos unas cuantas toneladas de aguacate, pero siempre a través de la Empresa Cítricos Ceiba. No podíamos hacerlo de manera directa con la Sociedad Mercantil Cubana Cítricos Caribe S.A., entidad exportadora; ni obteníamos los mejores beneficios porque el pago era en moneda nacional, a la tasa de cambio de 1 USD por 1 CUP.

“Ahora, con las nuevas medidas para el perfeccionamiento del sector no estatal, la cooperativa puede contratar directamente con esa o cualquier otra entidad autorizada por el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex) y recibir una buena parte de los ingresos en moneda libremente convertible (MLC) para adquirir los insumos necesarios”, refiere su presidente, Osmany Cordero Alfonso. Con la mira puesta en el exterior, prevén sumar otros cultivos como fruta bomba y mamey.

Para su coterráneo Abelardo Álvarez Silva, también presidente de otra CCS en el municipio de Güira de Melena, “la cooperativa agropecuaria que no piense insertarse en las exportaciones no podrá seguir adelante. ¿De qué otra manera adquirirá MLC para comprar los recursos que necesita como gomas, baterías, e incluso, los fertilizantes y plaguicidas?”, comenta.

Sin desestimar los aportes desde la agricultura, el joven emprendedor Bernardo Romero González considera que, por mucho, “uno de los enfoques estratégicos debe ser el desarrollo del software, es el campo más preparado en Cuba y con mayores potencialidades para exportar. Tenemos miles de desarrolladores talentosos. Desde los privados, cuentapropistas, y otros que actúan libremente, ha existido un incremento de esos servicios profesionales hacia el extranjero, pero de manera informal.

Caminar sobre una cuerda floja.

Al país le urge diversificar los rubros exportables para garantizar la entrada de divisas y necesita el concurso de todos los actores económicos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

“Por eso, para insertarlos ordenadamente en el camino de las exportaciones, y lograr un crecimiento sostenido, se necesita modernizar aún más la infraestructura tecnológica, buscar un mecanismo financiero sólido y tener respaldo legal”, sostiene el ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica.

En las manufacturas, una interesante propuesta es la marca Gabi y Sofi, de la cooperativa no agropecuaria (CNA) Decorarte, de Matanzas, la cual desde 2016 tiene la vista puesta en exportar juguetes didácticos y otros productos para niños.

Después de un intenso bregar rediseñando sus productos de acuerdo con las normativas internacionales, principalmente de la Unión Europea, la Compañía Alemana Profumed le propuso a Decorarte ser la distribuidora exclusiva de Gabi y Sofi en los principales mercados mundiales. En tanto, la Sociedad Mercantil Cubana Copextel S.A. será la que represente a la cooperativa en las negociaciones, explica Ariel Balmaseda, presidente de la CNA.

Pero estos no son los únicos interesados. Según Vivian Herrera Cid, directora general de Comercio Exterior del Mincex, desde que se presentó la nueva estrategia para impulsar la economía, y luego salieron las resoluciones que regulan la exportación e importación de las formas de gestión no estatal, el número de solicitudes ha ido creciendo.

“Pero exportar no es fácil. No basta con que estén creadas las condiciones desde el punto de vista normativo. Hay que tener producciones de calidad competitiva. Necesitamos crear una cultura exportadora para que las formas de gestión no estatal (personas naturales y jurídicas) obtengan producciones que podamos insertar en los mercados internacionales. No tenemos un gran potencial encerrado como en una lámpara de Aladino, que con frotarla salgan 600 personas a exportar, y, qué bueno, el mundo está esperando nuestros productos, Cuba se va a inundar de dólares. No es así. Hasta ahora estos actores económicos solo han exportado limas persas y aguacates. Después será un poquito más de otras cosas”, advierte Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación (MEP).

Por si las moscas…

Acerca de los incentivos financieros, aprobados en la Resolución 114 del MEP para estimular las exportaciones de estos actores económicos, esclarece el ministro: “no es correcto plantear que las formas de gestión no estatal se quedan con 80 por ciento de los ingresos en MLC y el Gobierno se queda con el otro 20 por ciento, como han dicho algunos malintencionados en las redes sociales. Ellas reciben el total de los ingresos provenientes de las exportaciones, el 80 por ciento en divisas y el resto se acredita en moneda nacional, en este caso, CUC, porque viven en Cuba y no todos los gastos los tienen que hacer en dólares. Para estas formas de gestión 1 CUC es igual a 25 CUP.

“¿Por qué les dejamos dólares? Para que puedan comprar los insumos y reaprovisionarse a través de la empresa de comercio exterior, o acudir a un mercado mayorista en MLC aquí en el país. Desde el 10 de septiembre ya se abrieron tres mercados de ese tipo en La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba, operados por el Grupo Empresarial de Logística de la Agricultura (Gelma).

Caminar sobre una cuerda floja.

Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y titular del MEP, aboga por promover una cultura exportadora que incentive la competitividad de las distintas formas de gestión. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

“¿Cómo buscan las bases productivas esos dólares para comprar allí? Pues exportando o vendiéndoles a la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM). Se aprobó que cuando las cooperativas vendan al Mariel se queden con 80 por ciento en divisas. La idea es dejar cierta cantidad de dólares circulando para cerrar ciclos productivos. Si les quitas la divisa puede que hagan una primera exportación, pero no la segunda”, razona Gil Fernández.

A propósito de conocer que ya están abiertos los mercados en MLC para los productores campesinos, BOHEMIA contacta vía telefónica con Wilson Ramírez Peña, presidente de Gelma, a fin de conocer algunos detalles y visitar el mercado de La Habana. “No tenemos autorización para dar información a la prensa”, contesta.

En cuanto a las posibilidades de las cooperativas de vender a la ZEDM y obtener así las divisas necesarias, Osmany Cordero Alfonso y Abelardo Álvarez Silva, presidentes de las CCS homónimas Antero Regalado, de Artemisa y Güira de Melena, respectivamente, coinciden en que “no se puede dejar a las cooperativas agropecuarias al libre albedrío para que resuelvan contratar con el Mariel y que vayan para allá en maratones”.

Ellos abogan por organizar ese proceso y que sean los productores élites, de mayores rendimientos, los primeros en realizar las contrataciones con la ZEDM e ir incorporando luego al resto de los campesinos de la provincia de Artemisa, pues todos necesitan de esas divisas no solo para exportar sino para asegurar las producciones con destino al mercado interno.

Cordero Alfonso subraya que “ni la cooperativa ni yo como productor individual hemos podido insertarnos en el Mariel porque todavía estamos en el lío de abrir las cuentas en MLC”. Mientras tanto, Álvarez Silva recuerda que “nunca antes nos habían autorizado a abrir una cuenta bancaria en pesos convertibles (CUC). A las CNA sí se lo permitieron. Sin embargo, las agropecuarias, a pesar de tener 60 años de fundadas, no podían abrirla y dependíamos de que la empresa nos hiciera el favor de comprarnos los recursos para producir”.

¡Igualdad de condiciones!

Beyond Roots es un proyecto comunitario con impacto en los afrodescendientes cubanos y de otros lugares de América Latina, e incluso de los Estados Unidos, considera su promotora, la joven Adriana Heredia Sánchez. Para ilustrarlo, comenta con orgullo que ya tienen un grupo en Facebook con casi 9 500 seguidores y en el canal de Telegram cuentan con unos 1 200 suscriptores.

Caminar sobre una cuerda floja.

“Si no se hace una reforma tributaria, por supuesto que los emprendedores estamos en franca desventaja para exportar e importar”, estima Adriana Heredia Sánchez. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

“Soy trabajadora por cuenta propia (TCP) desde 2016 y, como parte del proyecto, logré abrir una tienda para la venta de artículos religiosos en septiembre del pasado año, después de muchísimos sacrificios, en el corazón de La Habana Vieja. Aquí somos 16 emprendedores, artesanos, modistas, diseñadores, colaborando todos y generando conciencia, porque Beyond Roots no promueve moda, sino identidad”.

Ella confiesa que ha seguido al detalle las medidas anunciadas para perfeccionar el quehacer de los TCP. “Estamos entusiastas y propositivos con la nueva estrategia porque queremos sentirnos parte del proceso de cambio. Pero deben escuchar nuestras opiniones. Ante las posibilidades que se abren ahora de exportar e importar nos preocupa cómo lograr capacidad productiva y ser competitivos de cara a la exportación y al mercado interno”.

Otra trabajadora por cuenta propia, que prefiere el anonimato, comenta: “Pienso que las medidas, en general, son positivas para el desarrollo del emprendimiento en Cuba. Sin duda se vislumbran aperturas a los mecanismos que todo negocio necesita para avanzar. Pero, aunque entiendo los motivos económicos, son mecanismos pensados en una moneda que no es la nuestra.

“Dependemos de un socio o de un inversionista con MLC para poder acceder a dichos mecanismos, de modo que estas facilidades no están al alcance de muchos emprendedores. Para exportar necesitamos antes importar equipos y materias primas, y para eso necesitamos MLC, pero ¿cómo los obtenemos sin exportar? Es como una serpiente que se muerde la cola”.

A las formas de gestión no estatal les aqueja otro mal de fondo. “Los emprendedores no estamos en igualdad de condiciones, operamos en tremenda incertidumbre, en franca desventaja para poder importar y exportar con respecto a otros entes económicos que tienen personalidad jurídica reconocida, como las cooperativas y la empresa estatal. Por eso, seguimos esperando que acaben de salir las normativas sobre las micro, pequeñas y medianas empresas, y se haga la reforma tributaria tan necesaria en la actualidad”, reflexiona Adriana Heredia.

A su juicio, reconoce la también licenciada en Economía, “una de las principales trabas que tenemos es la política fiscal porque no es objetiva. No está para nada alineada con el nivel de precios que existe en la economía real.

“Nosotros ante la ley somos personas naturales, como lo es cualquier otro trabajador del sector estatal. No obstante, nos exigen pagar muchísimo más impuestos sobre ingresos personales que los que paga un trabajador estatal. Tengo dos licencias, una como organizadora de eventos, para toda la actividad que genera Beyond Roots, y otra como artesana. Pero al hacer la declaración jurada no permiten descontar la totalidad de los gastos en que incurro, solamente tengo autorizado el 40 por ciento.

Igual de contrariado anda Mario Martín Fernández Puentes, quien desde el 2013 inició un negocio familiar para producir embutidos y ahumados de cerdo, en una minindustria que levantó contigua a su vivienda, en el reparto Versalles, municipio de La Lisa. La licencia de TCP que le entregaron entonces fue de cafetería, hasta que a finales del año pasado se la cambiaron por la de productor elaborador de alimentos.

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Bernardo Romero González opina que la inserción de nuestros programadores no sería mirando a los grandes “monstruos” como Microsoft, Google… sino a las pequeñas y medianas empresa de afuera. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Sin embargo, se le mantuvo el mismo gravamen impositivo, es decir, “solo nos permiten deducir el 60 por ciento de los gastos a la hora de realizar la declaración jurada. Y no debiera ser así. Porque el productor no ofrece un servicio, como el que trabaja en una cafetería o un restaurante. Al mantener solo ese gasto deducible, el precio de venta afecta a la población. Tampoco nos reconocen la contabilidad ni autorizan a descontar el total de los gastos, como lo pueden hacer las CNA que sí tienen personalidad jurídica”.

Desde que salieron publicadas en la Gaceta Oficial No. 59 las resoluciones que abren el camino hacia las exportaciones e importaciones de las formas de gestión no estatal, el ingeniero Bernardo Romero González no perdió tiempo. Fue al Banco Metropolitano a abrir la cuenta en MLC, después contactó con las empresas de informática aprobadas por el Mincex; tuvo encuentros con varias de estas, porque su gran sueño es crear en Ingenius (negocio privado) una fábrica de software. Pero lo mantiene en vilo el tema tributario.

Controversia

Para Vladimir Regueiro Ale, viceministro primero del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), “con los impuestos siempre hay una controversia, es como Adolfo Alfonso y Justo Vega: por un lado, el fisco; y por el otro, el contribuyente. Al último siempre le va a parecer mucho y al primero, poco”. En el caso de los tributos que se establecen a las formas de gestión no estatal, precisa, todos tienen como destino los presupuestos municipales.

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Vladimir Regueiro Ale, viceministro primero de Finanzas y Precios, reconoce la necesidad de modificaciones tributarias como parte de la implementación de la estrategia económico-social. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Sobre los por cientos deducibles como gastos a las distintas actividades del trabajo por cuenta propia, asegura: “es un tema que sigue en evaluación y continuamos revisando. Depende de un mejor ordenamiento de todas esas operaciones, de la trazabilidad de las transacciones entre los TCP y las entidades, y que se indicó realizarlas mediante cuentas bancarias.

“En el país no existe la práctica del uso de los comprobantes, por eso los TCP no siempre logran justificar la adquisición de insumos cuando se hacen los registros contables primarios y elementales. Entonces, avanzar a una posición de mayor correspondencia con los gastos reales en que incurren estas formas siempre estará condicionado a que puedan justificarlos. Pero es un punto al que no hemos renunciado. Porque mientras logremos acercarnos más a una valoración objetiva de los gastos que ha tenido en cada negocio, en cada actividad, nos permitirá medir mejor el ingreso”.

Miguel Ángel Morales Menéndez, dueño del restaurante La Moneda Cubana, ubicado en la Plaza de la Catedral, apunta un elemento a tener en cuenta: “el mayor interesado en exigir la factura es quien compra y cuando la presenta como documento probatorio ante la autoridad fiscal está obligando al que le vende a declarar sus ingresos”.

Ante los TCP que ya han importado, el viceministro primero esclarece, “tienen que ajustarse a lo establecido”, aunque tengan cómo justificar los gastos y estos sobrepasen los por cientos deducibles a su actividad. “En la medida en que esos negocios puedan transitar, transformarse, reconstituirse, reorientarse hacia las nuevas formas de gestión que queden definidas con el marco normativo que se adopte como parte de la nueva estrategia, tendrán el tratamiento fiscal correspondiente.

“Hoy muchos de estos negocios se nos parecen más a una empresa, por el nivel de contratación, por los volúmenes de ventas, por la capacidad que puedan desarrollar hacia la exportación. Y esto lleva otro tratamiento, incluso contable. Las normas definidas para el TCP son sencillas, no reconocen determinadas categorías, por ejemplo los gastos de inversión, porque el TCP se diseñó para actividades muy pequeñas”.

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A las CNA se les permite deducir el ciento por ciento de los gastos, siempre que tengan cómo justificarlos. Lo cual debería ser parejo para el resto de las formas de gestión no estatal. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Las modificaciones tributarias que deben acompañar la implementación de las medidas para el perfeccionamiento de las formas de gestión no estatal no se dejarán a las calendas griegas, subraya el viceministro primero del MFP. “No puedo precisar una fecha exacta, pero se trabaja intensamente”.

 BAJO PRESIÓN

 Mecanismos de control que solapan la corrupción, burocracia en los trámites, mercado mayorista en ciernes, ameritan otras faenas

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Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

De que el sector no estatal de la economía es importante para el país, no le caben dudas al doctor en Ciencias Económicas, Juan Triana Cordoví. “Hoy está empleando casi tantos trabajadores como el sector empresarial estatal. Genera ingresos a una cantidad enorme de familias en Cuba. Y todo eso sin costos directos para el Estado”, valora el también profesor Titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).

Sin embargo, “su expansión ha sido con tremendas restricciones, en contra de todo. Porque el modo de manejar las regulaciones para el sector no estatal son muy complicadas. Decenas de personas para controlarlos, con procesos no transparentes”.

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Dentro de los problemas identificados por la UH están los tributarios, regulatorios, legales y en los trámites, subraya Iliana Díaz Fernández, doctora en Ciencias Económicas. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Similar criterio comparte la doctora en Ciencias Económicas, Ileana Díaz Fernández, igual del CEEC, “Desde que se flexibilizó el trabajo por cuenta propia (TCP) en 2010 ya ha pasado una década. En este lapso, lo que habíamos hecho era ponerlo en peores condiciones. Las normativas que salieron en 2018 arreciaron las contravenciones, se designaron más de una veintena de organismos rectores. Fue una barbaridad. Ahora, finalmente con la nueva estrategia, parece que las aguas cogerán su nivel”, estima la también coordinadora de la Red de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de La Habana (UH), compuesta de abogados, economistas, sicólogos, especialistas de la información, contadores.

Yanny Yemen Olivares, titular de una licencia de cafetería, asegura tener “los papeles en orden, guardo todas las facturas de las compras que hago, por si vienen los inspectores, porque algunos llegan para acabar con uno”.

El también licenciado en Cultura Física y Deporte recuerda que una vez fueron a visitarlo cuatro personas y le pidieron su carnet de cuentapropista. Con el suyo en la mano, recogió además los de los trabajadores que tenía contratados entonces. Pero antes de entregar los documentos pidió la identificación y la orden de inspección.

“Cuando mostraron la orden, nada tenía que ver con la actividad de cafetería. Se las rechacé. Y sacaron otra igual a la primera. Les dije que la próxima vez que vinieran sin una orden adecuada iba a llamar a la Policía y acusarlos, porque conozco las leyes. Nunca más regresaron. Pero tristemente, en otros casos no sucede igual, y el cuentapropista termina sobornándoles. El que así actúa es porque tiene cosas ilegales. Y algunos inspectores se aprovechan. Es un círculo vicioso”, expone Yemen Olivares

Burocracia a la orden

Otro asunto que disgusta a los emprendedores es el exceso de burocracia en los trámites. Desde el 27 de marzo, Adriana Heredia Sánchez entregó su carnet de cuentapropista para que le dieran de alta en la Seguridad Social (SS) en la oficina municipal de Trabajo de La Habana Vieja.

Con anterioridad la joven pagaba ese tributo por la Universidad de La Habana, donde estaba a tiempo completo en la docencia. Pero como pidió la liberación para terminar la maestría, pasó a ser trabajadora contratada. Por eso solicitó comenzar a pagar la SS como TCP.

Caminar sobre una cuerda floja.

Las medidas anunciadas para perfeccionar el quehacer de los TCP son necesarias para avanzar. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

“Llevo meses visitando la oficina de Trabajo porque me tienen que poner una cruz en el carnet y para eso me lo retiraron, lo cual es innecesario completamente. ¿Por qué paralizan técnicamente mi actividad cuando vine a darme de alta en la SS? Entonces la respuesta ha sido que mi carnet no aparece, no saben dónde está. Se perdió… así sin más”, dice contrariada.

Otros entrevistados cuentan historias similares de peloteo, falta de profesionalidad y desconocimiento de las normativas por parte de las autoridades competentes.

Sobre el tema de los controles responde Idalmis Álvarez Mendive, directora de Atención y Control al Trabajo por Cuenta Propia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). “Lo que está aprobado es que la inspección se planifica a nivel de territorio y se va en composición de grupo. No es de manera aislada.

“Por ejemplo, si es un restaurante, el organismo rector es el Ministerio de Comercio Interior (Mincin), entonces participan inspectores de la dirección de Comercio, de Trabajo y de Salud. No es hoy una entidad y mañana otra, cayéndole arriba al cuentapropista. El tema de la inspección se está revisando integralmente. Y nosotros vamos a adecuar eso en función de cómo quede la inspección de los órganos locales del Poder Popular”.

Acerca de los trámites, Álvarez Mendive esclarece que reducirlos forma parte del actual perfeccionamiento y la estrategia del MTSS plantea la creación de una ventanilla única.

¿Mercado mayorista?

Caminar sobre una cuerda floja.

En el perfeccionamiento de las distintas formas de gestión sigue pendiente la ilusión del mercado mayorista. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

Una de las solicitudes más reiteradas por parte del sector no estatal ha sido la apertura del mercado mayorista para poder disponer de una fuente segura de suministros y justificar ante el fisco la totalidad de sus gastos. En La Habana, el 16 de marzo de 2018 comenzó la apertura de Mercabal de forma experimental, primero con las 79 cooperativas no agropecuarias de la provincia.

A finales de 2019 este mercado extendió sus servicios a trabajadores por cuenta propia del municipio de Plaza de la Revolución y del Barrio Chino. Luego se volvió a ampliar a partir del 23 de julio del presente año con la contratación de cuatro actividades del TCP: servicio gastronómico en cafetería, servicio gastronómico en restaurante, panadería-dulcería, y bares de recreación.

“En la actualidad tenemos 1 041 contratos en la capital. Pero eso se detuvo por la pandemia. Posteriormente debemos llegar hasta unos 4 800 TCP”, explica Luis Hernández Bruzón, administrador de Mercabal. La cartera de productos del mercado es bastante amplia, considera, incluye más de 50 productos, con algunas intermitencias en la harina, un producto altamente demandado. Asegura que el per cápita de los clientes lo fija el Mincin y no es rígido. En el contrato se esclarece que las ofertas están en correspondencia con la disponibilidad de productos.

Aunque Mercabal pertenece a la Empresa Mayorista de Cigarros, Tabaco, Fósforos y Consumo Social de La Habana, sus precios distan de ser mayoristas. “Tenemos establecido por resolución del Ministerio de Finanzas y Precios vender a precios minoristas, con un descuento del 20 por ciento a favor del cliente. Por ejemplo, un kilogramo de harina se factura en 12 pesos y una caja de cerveza nacional en 192 pesos”, corrobora.

Las opiniones recogidas por esta publicación sobre Mercabal son peliagudas. Odalis Aballí Ramírez, dueña de la cafetería El Portal de Saldo, en el Cerro, afirma: “recibimos los productos cada dos meses, pero no alcanzan. Algunos de estos, como frijoles y café, solo se los venden a las cooperativas no agropecuarias. En el caso de la cerveza hay que entregar dos vacíos por cada caja llena. Y eso es un problema”.

Yanny Yemen Olivares advierte: “en Mercabal están exigiendo una caja vacía de cerveza aunque la que se vaya a comprar sea de lata. Ahora mismo un vacío de cerveza en la calle cuesta cinco CUC y no aparece. La gente anda loca buscándolos”.

Sin la harina poco o nada puede hacer este joven en su pizzería. “Nos venden un saco cada dos meses y no alcanza. Ahora mismo estoy comprándola en MLC porque en las tiendas en CUC ya no la están vendiendo”.

Además de estos inconvenientes el cuentapropista se queja del papeleo inicial para hacer la contratación y de las colas que se forman allí. “Para hacer la factura hay que marcar desde las cinco de la mañana. No entiendo por qué no se organiza mejor la venta. Creo que Mercabal abrió para los TCP sin tener respaldo de los suministros necesarios para satisfacer la demanda. Lo que por supuesto es más notorio ahora con la escasez”.

Para esclarecer estos asuntos, BOHEMIA insiste con los encargados de la comunicación en el Mincin. Pero recibe la callada como respuesta.

Aires renovadores

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Actualmente se trabaja en ampliar el alcance de las actividades que ejercen los cuentapropistas, sostienen Jesús Otamendiz Campos e Idalmis Álvarez Mendive, directivos del MTSS. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Para adecuarse a la estrategia económica y social impulsada por el Gobierno, y teniendo como telón de fondo los criterios de quienes ejercen el empleo no estatal, el país emprendió el perfeccionamiento del TCP. Para ello, comenzó un proceso gradual de desarrollo de las cooperativas no agropecuarias; y de micro, pequeñas y medianas empresas que podrán ser privadas, estatales o mixtas, las cuales podrán acceder a distintas fuentes de financiamiento como créditos bancarios, fondos propios o del presupuesto del Estado en los casos de interés.

Asimismo, quedará eliminado el listado de actividades con alcances preestablecidos y detallados, y será el proyecto de trabajo que presente el interesado el que valide su ejercicio, sostiene Jesús Otamendiz Campos, director de Empleo del MTSS. Pero la elección no quedará al libre arbitrio, por eso se trabaja en una lista de actividades prohibidas a ejercer por los TCP.

Otra novedad está asociada al seguro para proteger a estos trabajadores y a sus activos, pero siempre partiendo de que los recursos tengan una procedencia lícita, amplía Álvarez Mendive.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia