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Publicado el 9 Diciembre, 2020 por Redaccion Cultura e Historia en En Cuba
 
 

PATRIA Y CULTURA

Cuba es y seguirá siendo soberana (+Fotos)

Como parte de una campaña mediática basada en un guion de golpe blando, con financiamiento de Estados Unidos, mercenarios en un reality show imperial intentaron crear caos. En defensa de la Revolución, en el habanero parque Trillo, se escucharon las voces que cantaron por la paz y la unidad. Atendiendo a las demandas de un grupo de los congregados frente al Ministerio de Cultura, se abrió el diálogo con jóvenes artistas e intelectuales, acerca de la libertad creativa, la responsabilidad de quienes hacen arte y el complejo escenario actual, en reunión presidida por Alpidio Alonso, titular de esa esfera
Cuba es y seguirá siendo soberana.

Foto: LEYVA BENÍTEZ

Por REDACCIONES DE INTERNACIONALES, CULTURA y NACIONALES

En 1891, en su ensayo Nuestra América, José Martí lo predijo: “El desdén del vecino formidable que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos”. Lastimosamente el “vecino formidable” se empeña en desconocer la grandeza del pueblo martiano y fidelista. Por acaso saberlo acude a mercenarios para revertir nuestro socialismo.

Tanto Denis Solís como el farsesco grupúsculo de San Isidro que lo sigue se prestaron a recibir las migajas enviadas desde “el Norte” con promesas de que con los “americanos” aquí ellos nadarían en la abundancia. Vanas ilusiones. De retornar el capitalismo –algo que jamás sucederá, por la decidida defensa de este pueblo patriota–, nuestros parámetros no serían los de las naciones nórdicas, por ejemplo, y sí los de la Latinoamérica ahogada en crisis diversas, y también los del estadounidense pobre, colmado de deudas para pagar la asistencia sanitaria de los suyos.

¿Quién es el “hombre” yanqui en Cuba?

Cuba es y seguirá siendo soberana.

El grupo pro Yanquilandia. (Foto: razonesdecuba.cu)

Denis Solís se promociona como un artista, pero sus actos lo caracterizan como un buscapleitos. Ha sido sancionado a ocho meses de privación de libertad por el delito de desacato, previsto en el artículo 144.1 del Código Penal. Se le han respetado todos sus derechos. No obstante, sus acólitos de San Isidro decidieron protagonizar la farsa de una huelga de hambre para exigir al Gobierno cubano la liberación, de quien reconoció en una filmación haber aceptado financiación del terrorista radicado en la Florida Jorge Luis Fernández, a cambio de acciones violentas. Pero eso a las “libres redes sociales” les importa un bledo; había que establecer la matriz de opinión mundial de que “el cubano estaba de nuevo en pie de lucha por irrespeto a los derechos humanos”.

Precisamente con la intención de comprobar “tales crímenes” viaja a La Habana, vía Miami, el ciudadano cubano con residencia mexicana Carlos Manuel Álvarez Rodríguez, quien a su arribo al país acepta nuestro protocolo sanitario contra la pandemia… Mas sus planes eran otros: declara una dirección de alojamiento, pero, sin valorar las consecuencias de sus actos, se acerca a los reunidos en San Isidro. Sí, a esos a punto de “desfallecer” mientras vídeos de la propia autoría subidos a las redes sociales exhiben sus gozosos bailes de buena salud.

Álvarez violó, como Denis Solís, lo establecido por las autoridades nacionales, y las disposiciones hay que cumplirlas en todas partes del mundo. Al visitante se le radicó una denuncia en la Estación de la PNR de la localidad por el delito de propagación de epidemia, lo cual obligó a una actuación de las fuerzas del orden y de las sanitarias.

Pero ni él ni Denis Solís ni ningún otro de su grupo estaban desaparecidos o bajo amenaza alguna. A ellos la verdad poco les importa, porque el objetivo es seguir el guion: promover en Cuba, antes de que culmine el año, un golpe suave que acabe con la Revolución Socialista de Fidel y las conquistas sociales de un sistema que no se pliega a la avaricia y a la prepotencia de Washington.

Y en su desdén, el imperialismo yanqui no se esconde para asumirse como padrino del grupo de San Isidro. Timothy Zúñiga-Brown, encargado de negocios de los Estados Unidos en La Habana, ha mantenido contacto físico con ellos, incluso en tiempos de covid-19.

También los alienta el senador republicano por la Florida Marco Rubio. Ambos han promocionado y aplaudido las 128 medidas de Trump para intentar asfixiar a esta Cuba, mejor desde 1959; sobre todo, que el magnate presidente, compinche de la mafia política cubanoamericana, aprobara en 2019 los títulos III y IV de la Ley Helms-Burton. Asimismo, le han dado el visto bueno al cese del flujo de remesas a través de la Western Union, en detrimento de la familia cubana. Y se han congratulado de la prohibición de los vuelos humanitarios a La Habana en medio de la covid-19, entre otras acciones.

¿Y en serio Denis Solís –rapero de cuarta devenido “legionario” por 200 dólares– pretende que arropemos a Trump como líder 2020? ¿Que nos dejemos matar de covid-19, como pasa allá “enfrente”?

El gasto de los hogares norteamericanos ha aumentado en los últimos 20 años, así lo asegura The Pew Charitable Trusts, organización no gubernamental sin fines de lucro. Sostiene también que una de cada tres familias carece de ahorros, lo cual allí es funesto, porque a esa sociedad le falta un sistema sanitario unificado, ya que funciona sobre la base de seis programas financiados a la mitad por los propios ciudadanos. De ahí, la inoperancia vista ante el arrollador SARS-CoV-2. A ello se le suma la indolencia del mandatario Donald Trump. Al cierre de esta edición, unos 269 000 estadounidenses habían muerto por la pandemia y por el egoísmo presidencial.

La dignidad de nuestra Revolución Socialista

Cuba es y seguirá siendo soberana.

Donald Trump ampara a la mafia política cubanoamericana. (Foto: revistafal.com)Donald Trump ampara a la mafia política cubanoamericana. (Foto: revistafal.com)

Puede ser que, en los Estados Unidos, en el Partido Republicano y en el Demócrata, hayan bebido tanto de las enseñanzas de Gene Sharp –autor de la estrategia del golpe suave– que piensen que aniquilar un Gobierno comunista en la mayor de las Antillas hoy días es muy fácil. Hay escaseces, es cierto, derivadas del recio bloqueo económico y comercial con que ellos, los más ricos del orbe, tratan de doblegar a nuestra gente. También es cierto que hay personas que venden su alma al diablo. Es cierto, además, que las redes sociales pueden crear falsas narrativas sobre escenarios deseados. Pero aquí vivimos fogueados frente al enemigo principal. El 28 de noviembre, el Director General para EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), Carlos Fernández de Cossío, dejó claro que “Cuba no tolerará a Estados Unidos intervenir en sus asuntos internos”. Mensaje dado al funcionario yanqui Zúñiga-Brown y a sus jefes, Trump y Mike Pompeo.

“Coincidentemente”, se dio a conocer que el Departamento de Estado ha asignado hasta un millón USD para convocar y contratar a participantes en la subversión contra Cuba, lo cual, como denunció el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez en Twitter, “es una flagrante agresión y violación del Derecho Internacional. La condenamos y la enfrentaremos con el peso de la ley”.

En esta misma plataforma, Miguel Díaz-Canel, presidente cubano, escribió el 29 de noviembre que quienes diseñaron la farsa de San Isidro se equivocaron de país, se equivocaron de historia y se equivocaron de cuerpos armados. Reiteró una verdad monolítica: “No admitimos injerencias, provocaciones ni manipulaciones. Nuestro pueblo tiene todo el valor y la moral para sostener una pelea por el corazón de Cuba”.

Cronología mínima de un diálogo imprescindible

El intercambio entre artistas e intelectuales y las máximas autoridades del Mincult, la Uneac y la AHS tuvo lugar en un ambiente de respeto y libertad de expresión

Cuba es y seguirá siendo soberana.

Entre los congregados frente al Mincult abundan las preocupaciones acerca de la relación de los artistas y los escritores con las instituciones. (Foto: razonesdecuba.cu).

Al cierre de noviembre y durante los primeros días de diciembre mucho se ha hablado en los medios de comunicación, en especial los digitales, sobre lo acontecido en el Ministerio de Cultura cuando convocadas por las redes sociales y las llamadas de amigos o conocidos más de un centenar de personas se congregaron frente a la institución reclamando ser atendidas por sus directivos.

De acuerdo con los testimonios de participantes y testigos, el conjunto era heterogéneo y en él convergían propósitos diversos: algunos de los asistentes, vinculados al autodenominado Movimiento San Isidro, incluían como un punto esencial de su protesta el proceso judicial contra el rapero Denis Solís. Otros pretendían, sobre todo, abogar en general por la libertad de expresión y de creación artística, y por transformar las relaciones vigentes entre los artistas independientes y las instituciones culturales. Además, hubo hasta quien acudió simplemente a ver cómo se desarrollaban los sucesos.

Reporte in situ

Lo publicado por los propios asistentes, en las redes sociales y en algunos medios de comunicación digitales, permite conocer pormenores de lo acaecido.

Viernes 27 de noviembre, 11:00 a.m.: alrededor de esta hora empezaron a llegar los primeros. A inicios de la tarde había unas 40 personas y se les iban sumando, entre otros, jóvenes artistas de diferentes manifestaciones. Ya oscurecido arribaron al lugar dos respetadas figuras de la cinematografía cubana: el actor Jorge Perugorría y el director Fernando Pérez, interesados en servir de mediadores entre los reunidos y el Ministerio.

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Fernando Pérez y Jorge Perugorría acudieron a la casona de 11 y 2 para mediar entre los jóvenes y los representantes de las entidades culturales. (Foto: captura de video)

Luego de que el Mincult aceptó sostener el encuentro, se escogieron a los representantes y se establecieron las demandas. Hubo cierta confusión y demora en el instante de puntualizarlas, como si buena parte de los concurrentes no tuviesen bien claro qué buscaban con su presencia allí.

Casi al filo de las 9:00 p.m. entró al Ministerio la treintena de representantes. Comenzó el intercambio con el viceministro Fernando Rojas y con directivos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz y otras entidades culturales. Duraría unas cuatro horas. A lo largo de la dilatada jornada aunque no faltó la tensión inevitable en situaciones como esta, no hubo disturbios.

Sábado 28 de noviembre, hacia la 1:30 a.m. regresaron los delegados y dieron a conocer varios acuerdos, por ejemplo: la institución cultural se interesaría por la situación de Denis Solís y de Luis Manuel Otero Alcántara. Habría, a partir del siguiente jueves, un ciclo de reuniones con el ministro de Cultura para debatir una agenda con temas de interés común.

Sobre las dos de la madrugada los sostenedores de la vigilia retornaron a sus casas. Lo hicieron sin contratiempos, tranquilos, sin problema alguno.

Un diálogo abarcador

Ese mismo sábado, en un programa de la Televisión Cubana dedicado a informar sobre los hechos de San Isidro y el Mincult, uno de los entrevistados convocaba a los jóvenes al habanero parque Trillo, a una tángana de reafirmación revolucionaria. Y el viceministro Fernando Rojas especificaba que las demandas expuestas no solo se relacionaban con el estatus jurídico y la salud de dos integrantes del mencionado grupo, sino también con procesos culturales e “insatisfacciones legítimas” de los artistas.

Aseguró que la reunión fue difícil, crítica, pero hubo un ambiente constructivo, un clima de respeto; en ella primó el aporte colectivo y la voluntad de proseguir dialogando. Poco después, el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana le concedía varios minutos durante los cuales insistía en esa valoración: “para ser absolutamente transparentes, que es esencial en este momento, allí había un grupo de inquietudes, de preocupaciones, que tienen que ver con los acontecimientos de San Isidro […] Y por encima de ello, diría que en una dimensión mayor, preocupaciones que tienen que ver con la relación de los artistas y los escritores con las instituciones”.

Sobre esa base, los interlocutores trabajaron “en la elaboración de una postura común, en un clima apropiado, no exento de dificultades, no son discusiones sencillas, y fuimos arribando, digamos, a un consenso de temas y asuntos que la institución tiene disposición de atender […] se trata de que haya más diálogo […] de que encontremos un lenguaje común en el marco de la ley, de la Constitución. Insistí mucho en la reunión de que fuera en el marco de la Constitución –prosiguió el viceministro–, y no fui el único en hacerlo, lo dijeron otros participantes, de procedencias muy diversas, para lograr, como dijo uno de ellos, que tengamos una Cuba soberana y próspera.

Cuba es y seguirá siendo soberana.

En el Noticiero de la Televisión Cubana, el 28 de noviembre, Fernando Rojas, viceministro de Cultura, insistió en que debe buscarse un lenguaje común dentro del marco de la ley, de la Constitución. (Foto: juventudrebelde.cu).

[…] “Estamos arribando a un programa en el cual participen no solo quienes estuvieron ayer en el Ministerio, sino la gran masa de artistas y escritores […] y estamos relacionando […] ese programa de trabajo con algo tan importante como darles atención a los acuerdos de los congresos de la Uneac y de la Asociación Hermanos Saíz”.

En el decurso de estos días no faltaron las fake news, entre ellas una que atribuye al Presidente cubano un supuesto mensaje publicado en Facebook en contra de los jóvenes artistas congregados frente al Ministerio de Cultura, cuando lo real es que ni existió tal escrito ni Miguel Díaz-Canel posee una cuenta en esa red social.

Posición de fuerza

Domingo 29: Internet volvió a hervir de mensajes contrapuestos, pues ciertos integrantes del grupo de San Isidro, en un giro ¿inesperado?, renegaron de lo convenido en el Mincult y llamaron traidores –amén de otros epítetos menos elegantes– a quienes iniciaron el diálogo con las instituciones culturales.

Esa postura, sería reforzada luego en un correo electrónico dirigido al Mincult, con una lista de nuevas exigencias. Tal comunicación dio pie una declaración de ese organismo, en él se expresaba:

Este 3 de diciembre, a la una y 39 de la tarde, llegó al Ministerio de Cultura un correo insolente, donde el grupo que se ha erigido en voz de todos, pretende imponer, de modo unilateral, quiénes, con quién y para qué aceptarán dialogar.

Al pretender incluir entre los participantes a personas que se han autoexcluido hace mucho tiempo por sus agresiones a los símbolos patrios, delitos comunes y ataques frontales a la dirección de la Revolución Cubana, bajo el disfraz del arte, los que instrumentaron esta maniobra acaban de romper toda posibilidad de diálogo.

El Ministro de Cultura no se reunirá con personas que tienen contacto directo y reciben financiamiento, apoyo logístico y respaldo propagandístico del Gobierno de los Estados Unidos y sus funcionarios. Tampoco lo hará con medios de prensa financiados por agencias federales estadounidenses.

Desmentimos los presupuestos –contenidos en el correo citado, que puede consultarse en los sitios digitales del Mincult– sobre los que se han articulado las condiciones de este grupo, carente de legitimidad y ética para emplazar a las instituciones de la cultura cubana.

Para los jóvenes y para todos aquellos artistas que se reunieron frente al Mincult el 27 de noviembre, que no han comprometido su obra con los enemigos de la nación cubana, siguen abiertas las oportunidades de diálogo, como ha sido una práctica histórica de las instituciones culturales de la Revolución.

El presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha reiterado que no somos un Gobierno en la clandestinidad. Somos una Revolución en el poder, que tiene entre sus fuerzas más formidables a la cultura, una cultura soberana, independiente y antimperialista desde la raíz.

Con los mercenarios, no nos entendemos.

Ministerio de Cultura.

La Habana, 4 de diciembre de 2020.

Año 62 de la Revolución.

Por si esa declaración de principios, leída de manera aislada, hiciera surgir dudas en los verdaderamente interesados en dialogar, los directivos del Mincult de inmediato recalcaron en las redes sociales y los medios de comunicación que para ellos las puertas continuaban abiertas.

Durante la conferencia de prensa ofrecida ese mismo viernes, el viceministro Fernando Rojas aseguró a Cubadebate: “Nos interesaría discutir con la mayoría de los que permanecieron en las afueras del Ministerio. Eso es muy importante para nosotros. Esas personas que confiaron en nosotros –nos lo dijeron– que venían con un grupo de inquietudes […] van a recibir la atención que merecen y van a ser invitadas a un grupo de reuniones […] buscando siempre el tipo de escenario que sea más eficiente para un análisis serio y profesional […] Una lectura adecuada de la declaración debe conducir a entender que nosotros nos hemos reunido con los artistas, nos estamos reuniendo con los artistas y nos seguiremos reuniendo con los artistas. En modo alguno puede interpretarse esto como una negación a nuestra obligación absoluta con los escritores y artistas cubanos, en particular con los jóvenes”.

Cuenta atrás en el reloj

Mientras se acercaba el momento de iniciar la reunión prevista para el sábado 5 de diciembre, se sucedían mensajes y comentarios de artistas e intelectuales, así como declaraciones de diversas organizaciones, en apoyo a los pasos dados por el Mincult. Por ejemplo, la Unión de Periodistas de Cuba denunciaba “la batalla comunicacional contra Cuba” y subrayaba: “Diálogo sí, chantaje jamás”.

Bajo el título de Cultura y Revolución, Abel Prieto se refería, en un artículo publicado la víspera en la prensa nacional, a las acciones del Gobierno cubano, desde el triunfo revolucionario en 1959, en favor de la cultura nacional, y a cómo Estados Unidos se ha empeñado “en organizar grupos de ‘disidentes’” en esa esfera. Sobre los recientes acontecimientos opinaba:

“Muchos (la mayoría) de los que se congregaron el 27 de noviembre ante las puertas del Ministerio de Cultura estaban influidos por la atmósfera creada en las redes. Pocos conocían lo acontecido efectivamente en San Isidro y a sus protagonistas. Quizá algunos habían tenido una u otra mala experiencia y se sentían dolidos. Creo que querían honestamente dialogar con la institución”. Entre ellos “hay valiosos jóvenes que deben ser atendidos”.

Más adelante recalcaba que es “totalmente legítimo dialogar sobre cómo consolidar los vínculos entre creadores e instituciones, sobre manifestaciones experimentales del arte que aún no han sido suficientemente comprendidas, sobre la imprescindible función crítica de la creación artística, sobre el ‘todo vale’ de la visión posmoderna, sobre la libertad de expresión y otros muchos temas.

“Lo que no resulta legítimo es el irrespeto a la ley, la pretensión de emplear el chantaje contra las instituciones, ultrajar los símbolos de la patria, buscar notoriedad mediante la provocación, participar en acciones pagadas por los enemigos de la nación, colaborar con quienes trabajan para destruirla, mentir para sumarse al coro anticubano en las redes, atizar el odio”.

Asimismo, la Uneac elaboraba un pronunciamiento en el cual rechazaba “toda manifestación filistea de personas inescrupulosas que en los últimos días han tratado de imponer internacionalmente una matriz de opinión que tergiversa la realidad social y cultural de nuestro país”. Y se mostraba dispuesta a favorecer “el diálogo fecundo con creadores de todas las generaciones y tendencias estéticas, consecuentemente estimulado durante décadas a lo largo y ancho de la nación, en aras de la más plena participación y proyección social. Ha sido esta una práctica de nuestra organización, ratificada durante el proceso del IX Congreso, en los amplios y profundamente críticos intercambios entre creadores y con representantes de las instituciones de la cultura y de otros espacios de nuestra sociedad”.

Seis horas de candente, pero respetuoso debate

Cuba es y seguirá siendo soberana.

Según los participantes, un clima de transparencia y de respeto a la voz del otro caracterizó la reunión. (Foto: UNEAC).

Finalmente el pequeño teatro Abelardo Estorino, dentro del propio Ministerio de Cultura, recibió a los creadores. Un grupo de ellos había participado en la vigilia del 27 de noviembre. Sus interlocutores eran, además de Alpidio Alonso y Fernando Rojas, el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto; Luis Morlote y Rafael González, presidentes de la Uneac y de la AHS, respectivamente.

Varios oradores insistieron, una vez más, en que no es justo medir con el mismo rasero a todos los que se congregaron frente al Mincult, pues, como puntualizó el actor Reinier Díaz –uno de los 30 que aquella noche se reunió con Rojas–, sus motivaciones e intereses no están alineados con los propósitos del grupo de San Isidro. También formularon la aspiración no solo de que el prometido ciclo de intercambios se mantenga y amplíe, sino que efectivamente conduzca a las transformaciones que precisan las instituciones culturales cubanas.

Entrevistados por Cubadebate, algunos artistas opinaron sobre el encuentro. El actor René de la Cruz desea que el proceso iniciado sirva para corregir errores, e instó a “buscar una unidad, de pensamiento, una articulación entre todos nosotros”.

Por su parte, el escritor y crítico Maikel Rodríguez encomió “el clima de transparencia, de respeto a la voz del otro,” que caracterizó a una reunión donde se hicieron oír “personas de diferentes generaciones, con diferentes puntos de vista y formas de ver la creación artística”.

Una musicóloga, Lea Cárdenas, calificó de positivo “poder hablar y decir las cosas tal cual, sin tener que disfrazar nada”. Piensa que si bien se vertieron criterios difíciles de asimilar, la postura general es la de “querer ayudar”. Para avanzar, sin embargo, falta mucho trabajo y comprensión de los dos lados; hay que llegar a “un consenso noble”.

Al abandonar el Abelardo Estorino, creadores y funcionarios llevaban consigo las palabras del ministro de Cultura, divulgadas de inmediato por la prensa nacional: “Tenemos suficiente fortaleza como para hacer todas las reuniones que hagan falta, para hablar de los temas más difíciles […] tenemos que ser capaces de diseñar espacios de diálogo cada vez más eficaces y que sirvan para transformar la realidad […] siempre con la premisa con la que se fundó la Uneac, de que defender la cultura es defender la Revolución”.

Tángana cubana y viral

Miles de jóvenes e intelectuales se dieron cita para cantar por el diálogo y la unidad, en rechazo a la última campaña mediática que atenta contra la Revolución

Cuba es y seguirá siendo soberana.Si nos preguntáramos qué hay más contagioso que un virus, hallaríamos que es, indudablemente, el amor. Precisamente fue el amor a la patria, a la historia, a la bandera, a los principios… lo que impulsó a la juventud cubana a colmar jovialmente el habanero parque Trillo, la tarde del domingo 29 de noviembre.

Convidados por ese sentimiento mayúsculo, miles de jóvenes comprometidos con el porvenir de Cuba se convocaron a través de las redes sociales y acudieron a cantar por la paz, la unidad; reafirmar públicamente su apoyo al socialismo; y rechazar la orquestación mediática contra la Revolución.

Cuba es y seguirá siendo soberana.Entre consignas y canciones a coro quedó claro que retornar al capitalismo no es una opción y que el pueblo defenderá sus conquistas a toda costa. Contrario a lo que pretende imponer una guerra mediática desvirtuada y basada en el odio y la farsa, sí hay apoyo al proyecto cubano, como evidenció el referendo constitucional en 2019 y quedó reafirmado esta tarde dominical, cuando un mar de pueblo cubrió el conocido parque de Centro Habana.

La presencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel enardeció y colmó de orgullo a la multitud. Arropado por un blasón tricolor y con palabras firmes, el líder expresó: “Sentía por convicción y sentimiento que debía estar aquí. Es un encuentro de jóvenes y la Revolución siempre ha contado con ellos. Ustedes han escrito una página heroica en la lucha contra la covid-19. Tenía que estar aquí porque yo tampoco estoy tan viejo”. La emoción no cabía en su pecho, les dijo, y convocó a seguir apoyando el proceso social con todos y para el bien de todos.

Estamos aquí por CubaCuba es y seguirá siendo soberana.

Desde Sancti Spíritus a La Habana viajó Pedro Jorge Velázquez para decir ¡presente! en la tángana de Trillo, motivado por sus convicciones humanas y patrióticas. “Creo que llegamos a este punto por una dinámica de sucesos ocurridos recientemente y la juventud de izquierda se reunió aquí para buscar unión y fortalecerse”, comentó el estudiante de cuarto año de Periodismo de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.

“Si querían manifestación aquí hay manifestación, pero revolucionaria y patriótica. Esto es una reafirmación de nuestra identidad y nuestros principios”, añadió Dayana Mesa, alumna de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo.

Se sucedieron oradores, consignas, ideas… hubo banderas, música, arte, luz… En el emotivo encuentro participaron varios artistas, entre ellos los músicos Arnaldo Rodríguez (director del grupo Arnaldo y su Talismán), Raúl Torres y Rey Montalvo. También, las Glorias del Deporte Ana Fidelia Quirot y Alberto Juantorena acudieron para manifestar su apoyo, junto a la nueva hornada de atletas. Fue una tarde especial: de mucho amor, no de odio.

Cuba es y seguirá siendo soberana.El trovador Rey Montalvo declaró a BOHEMIA que se sintió parte del grupo. “Ser revolucionario es ser inclusivo, ser buena persona, estar abierto al diálogo. La Revolución creció y ha perdurado gracias a ello. La Patria está donde uno la sienta, puede que alguien que haya nacido aquí no se sienta patriota pero no tiene derecho a denigrar los símbolos de los que nacimos en ella. No creo en las personas que hagan ese tipo de actos, no me entiendo con quien persiga objetivos anexionistas”, sentenció.

En medio de la multitud, un chico con muletas llamó mi atención. Su padre, Rubén Ramos, quien lo acompañaba con una bandera en la mano, refirió: “escuchamos la noticia y vinimos. Estamos acá porque apoyamos a la Revolución, porque creemos en nuestra democracia y en la fuerza de los jóvenes que están comprometidos con un proyecto que funciona para todos, no para una minoría”.

El verdadero diálogo de la sociedad civil cubana se produjo en el parque Trillo. Allí confluyeron representantes de los diversos estratos sociales, evidenciando que esa diversidad cubanísima es la directora de un proceso social justo, revolucionario.

Una nueva victoria

Cuba es y seguirá siendo soberana.

Al cierre de esta edición se conoció sobre la realización de otro acto de reafirmación juvenil, en el cual el presidente cubano Miguel Díaz-Canel volvió a acompañar a las nuevas generaciones, en perfecto diálogo que se contrapone a la campaña enemiga. No podía dejar de “estar con nuestro pueblo, con nuestros jóvenes”, expresó el líder, esta vez en el parque capitalino Benito Juárez, donde se incorporó a la celebración del aniversario 50 de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM).

Díaz-Canel recordó que la Revolución existe para tener un país mejor que si aún no es posible es debido a “nuestros propios errores pero sobre todo por el implacable bloqueo que Estados Unidos persiste en aplicar a Cuba”. Reafirmó la voluntad de proceder al diálogo respetuoso y pidió a los jóvenes estar presentes en las batallas que hoy se desarrollan, fundamentalmente la económica, para poder satisfacer las necesidades de la población.

Las ovaciones de los jóvenes, junto a canciones, poemas y consignas, dieron fe de otra jornada de victoria.


Redaccion Cultura e Historia