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Publicado el 6 Julio, 2021 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

FINANZAS

El banco de la impaciencia

Con la suspensión de los depósitos en efectivo de la moneda estadounidense se abre otra vez la caja de Pandora, afectándose la población insular. Un sondeo de opinión arroja incertidumbre, recelo y angustia. Después de varias décadas de asedio, el país sigue atado al dólar. Aunque el carácter de la normativa es temporal, resulta difícil vaticinar en lo inmediato un retorno a la situación anterior. Más allá de lo monetario, urge sacudir las debilidades estructurales que atenazan al sistema productivo. De estos asuntos de peso, entre otros, BOHEMIA dialoga en exclusiva con autoridades de la banca central y especialistas en Ciencias Económicas
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Por DELIA REYES GARCÍA
Fotos: MARTHA VECINO ULLOA
Infografías: FABIAN

Cuando la octogenaria Eladia González escuchó sobre la suspensión temporal de los depósitos en efectivo de dólares estadounidenses, se le pusieron los “pelos de punta”. Unos meses atrás, la hija le había enviado desde los Estados Unidos, a través de una conocida, “unos pesitos verdes para comprar una olla eléctrica. Pero no aparecía ni en los centros espirituales, y tuve que esperar.

“Casualmente, a los dos días del anuncio de la medida, la sacaron en la tienda de 100 y 51, del municipio de Marianao donde resido. Cogí mi bastón y fui para allá todavía de madrugada. A los impedidos físicos nos pusieron en una cola aparte, igual demoró una eternidad. Al mediodía finalmente pude comprarla. Con el resto del dinero adquirí una plancha, aunque en la casa tenía otra casi nueva, lo hice para no perder ese depósito”, narra Eladia.

Actitudes similares se sucedieron ante la incertidumbre que provocó el anuncio de esa decisión por parte de las autoridades del Banco Central de Cuba (BCC). Las colas de los mercados en Moneda Libremente Convertible (MLC) crecieron de manera ostensible y peligrosa, aún en medio de la pandemia. Las aglomeraciones en los bancos también fueron recurrentes.

Un sondeo periodístico realizado por BOHEMIA en la capital, a raíz de la medida, arrojó incomprensión, estrés y desasosiego, multiplicados en esos días.

Mayra Rodríguez López se siente afectada y pide profundizar en los por qué.

“A mí me afecta esta medida, esa es la verdad. Mis hijos viven en Estados Unidos y me mandan cada vez que pueden dólares directo a la casa, porque desde ese país no se permiten las transferencias en esta moneda a la tarjeta en MLC. Antes el dinero en efectivo lo podía depositar en el banco, pero a partir del 21 de junio ya no será posible hacerlo. Ellos están vueltos locos allá, tratando de comprar euros que por supuesto les saldrán más caros.

“Eso es duro porque en ningún lugar del mundo el dinero cae del cielo. Mis hijos tienen que trabajar mucho para poder ayudarme. Con anterioridad se hizo insistencia en el dólar para comprar en las tiendas en MLC, que son las únicas con una oferta más o menos estable de productos de primera necesidad. Y ahora resulta que los bancos están llenos de dólares y no se permite depositar en efectivo. Y sí, conocemos del bloqueo, mas deberían explicar con mayor profundidad los porqués de la medida”, sugiere Mayra Rodríguez López.

Otra capitalina, con palabras atropelladas confiesa: “la gente está como loca, con tremendo estrés, comprando lo que se pueda, porque después no se podrá poner más nada en la tarjeta. Mi hermano siempre mandaba dinero, pero ahora todo cambió”.

Para quienes no recibían remesas del exterior, y estaban obligados a comprar los dólares en el mercado informal, se les tensa más la soga porque ya no podrán comprarlos y los euros, cuando aparezcan, estarán por las nubes.

“A mí me afecta esta medida, esa es la verdad. Mis hijos viven en Estados Unidos y me mandan cada vez que pueden dólares directo a la casa, porque desde ese país no se permiten las transferencias en esta moneda a la tarjeta en MLC. Antes el dinero en efectivo lo podía depositar en el banco, pero a partir del 21 de junio ya no será posible hacerlo. Ellos están vueltos locos allá, tratando de comprar euros que por supuesto les saldrán más caros.

“El salario que recibimos se lo estamos pagando a los revendedores. Muchos viven de las necesidades de la gente, tienen tanto afán por el dinero que han perdido el amor por el prójimo”, sentencia la joven Anabel García.

Mientras espera con paciencia en la cola del banco de 23 y J, en El Vedado capitalino, Fernando Suárez opina: “con esta medida se limitan más las opciones para el pueblo. En mi caso no recibía remesas y compraba el billete verde en la calle, al precio que pusieran los especuladores en ese mercado informal.

“Ahora el circuito se cierra y pasaremos muchísimo más trabajo para todo. No soy economista, pero como mismo bajó el precio del dólar después que se dio a conocer la medida, el valor del euro se disparó y seguirá en ascenso porque además el país no dispone de divisas para ofertar a la población”, estima el joven.

¿Efectos colaterales?

Sobre los entretelones de la restricción de los depósitos al cash de moneda estadounidense, esta publicación dialoga con la vicepresidenta Katerine Aliño Carballo y Juan Luis Gamboa Santana, director general de Operaciones y Sistemas de Pago, ambos del BCC. Además, incorporamos los criterios de los doctores en Ciencias Económicas Juan Triana Cordoví y Alejandro Federico Bermúdez Rivacoba.

Esta publicación pudo conocer que después de anunciada la medida, las sumas depositadas por la población desbordaron los pronósticos más objetivos. Dicen que en La Habana alguien con espejuelos oscuros, una gorra calada hasta las orejas y un maletín bajo el brazo, se apareció en un banco con más de 40 000 dólares. Mientras, en Guantánamo, una mujer de amplia cartera llevó unos 80 000.

Ahora bien, ¿tuvo o no tuvo la medida efectos antinflacionarios y recaudatorios? Los entrevistados coinciden en que detener el ritmo acelerado que llevaba la inflación ante una crisis de ofertas; o subir la varilla de los ingresos en moneda estadounidense al sistema bancario, no estuvieron dentro de las causales y objetivos de la medida.

Katerine Aliño Carballo y Juan Luis Gamboa Santana aseguran que el efecto recaudatorio fue colateral, esperado y lógico.

“Es muy prematuro medir los impactos, porque puede ser que haya aumentado la cantidad de personas que fueron a los bancos, pero no sabemos si se han incrementado los montos, aunque esto último es lo más importante. El efecto principal es proteger a los bancos, que se están llenando de papelitos sin valor de uso. Si seguimos recibiendo dólares, mas no tenemos cómo reaprovisionar la tienda porque no hemos podido exportar los dólares, pudiera llegar el momento en que también vamos a tener escasez en las tiendas en divisas”, reflexiona Gamboa Santana.

Por su parte, Aliño Carballo estima: “a partir de establecer una fecha límite para depositar los dólares, muchas personas que tenían divisas previstas para hacer las compras en el mercado en MLC acudieron a los bancos. Y por ahí hay un efecto de incremento de las recaudaciones”.

Es decir, visto en el contexto, durante la semana anterior a la implementación de la medida “el efecto recaudatorio fue estacional y colateral”, reconoce el director general. “Colateral, esperado y lógico también”, acota la vicepresidenta.

El dólar en su trono

Caricatura de Martirena.

En el eterno braceo con los billetes verdes, no son pocos los que cuestionan por qué si ya no se aceptan dólares en efectivo, sí se permiten las transferencias en esta moneda desde el exterior.

“Es importante que los cubanos entiendan esto porque pueden parecer contradictorias las medidas adoptadas por la dirección del país. La gran ventaja que tiene la transferencia es que se reciben fondos en las cuentas de nuestros bancos en el exterior e inmediatamente están listos para usarse, y los costos de operaciones son menores.

“En el caso del efectivo es más complejo, hay que exportarlo, encontrar una línea aérea, otra aseguradora, un transportista y el banco que lo acepte para después ponerlo en cuenta. Esos trámites pueden durar hasta un mes.

“En las transferencias en divisas no se excluye al dólar, pero por el efecto del bloqueo lo difícil es encontrar un banco que esté de acuerdo en recibir una transferencia que diga dólares y el país sea Cuba”, precisa el también ingeniero eléctrico.

Ante tal realidad, los directivos del BCC estiman que será muy difícil que algún cubano en Estados Unidos encuentre un banco dispuesto a mandar dólares a sucursales bancarias en Cuba. “Hay agencias que dan servicio de remesas en Europa, pero entonces la persona tendría que convertir de dólar a euros y mandarlo para el Viejo Continente: ya ahí las comisiones son muy altas. Es el costo por la operación cambiaria”, explica Gamboa Santana.

Otra de las interrogantes de la población es por qué después de seis décadas de hostigamiento, la economía cubana sigue enganchada con el dólar. Según Gamboa Santana, “hay una razón muy sencilla. Hasta ahora, la moneda por excelencia del comercio mundial es el dólar. Las principales bolsas en Londres, Nueva York, donde se cotiza el níquel, el azúcar, el café y demás, lo hacen en esa moneda. Anclarse a otra, que no es la que predomina, también tiene sus riesgos y complejiza la planificación porque entonces después vienen los riesgos cambiarios.

“Todos los contratos internacionales y los precios se fijan en dólares estadounidenses y si se opera con otra moneda convertible como el euro, por ejemplo, puede suceder que ocurra una devaluación y afecte los ingresos planificados. Dirigir una economía así es muy difícil, ante el riesgo cambiario. Por eso es que el comercio mundial lamentablemente está en dólares. Tenemos que aceptar la moneda del país que nos bloquea porque no queda de otra”, aclara el director general.

Los intentos de destronar al dólar estadounidense no llegan a cuajar. “Algunas economías fuertes como la china han tratado de colocar su moneda en el centro de las operaciones del sistema financiero internacional como reserva mundial, mas eso realmente no ha logrado el efecto deseado y sigue siendo el dólar estadounidense la moneda de referencia para todas las operaciones comerciales y financieras, y las cotizaciones de los principales renglones exportables a nivel internacional”, complementa Aliño Carballo.

Infografía bancaria

 

 

 

¿Gato por liebre?

El señorío de la moneda estadounidense, por lo visto, todavía es infranqueable. Sin embargo, ante la medida de restringir los depósitos en efectivo no son pocos los que cuestionan por qué si a sus cuentas entran euros, luego se los acreditan en USD en las tarjetas en MLC.

“Para mí lo coherente sería que se acredite en la tarjeta la moneda que entró a la cuenta, si es euro, pues euros. No dólares americanos porque además ese país nos declaró su enemigo y nos persigue”, estima el doctor en Ciencias Económicas, Juan Triana Cordoví.

El doctor en Ciencias Económicas Juan Triana Cordoví considera que la causa más profunda de la actual crisis está en las debilidades del sistema productivo. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Sobre este particular, Gamboa Santana especifica: “En Cuba no está prohibida la tenencia de divisas. En los bancos no todas las cuentas abiertas son en dólares, las hay en euros y demás. La persona cuando recibe la transferencia tiene el derecho de cobrarla en la moneda de origen. Si es en euros, la puede cobrar en euros. Si es en dólares canadienses, igual. También puede cambiarla en moneda nacional. Desde que se abrieron las tiendas en MLC se dio la posibilidad a las personas de tener una cuenta en dólares para comprar en esos mercados autorizados a vender en divisas”.

Esclarece la vicepresidenta del BCC: “la cuenta está denominada en USD. Por eso cuando se ingresa a esa cuenta en otra moneda diferente tiene que ser acreditada en dólares. Y luego se aplica el tipo de cambio correspondiente. Porque este producto surgió para ese mercado, cuyos precios están establecidos y fijados en USD. La tarjeta, medio de pago por el cual se ejecuta la operación de compra, a partir de lo que se ingresa a esa cuenta, igual está denominada en USD. Por eso se acredita en dólares”.

Un asunto que tiene mucha tela por donde cortar es el de la tasa de cambio fija de 24 pesos por un dólar. ¿Hasta dónde nos puede afectar? “La primera afectación es el mercado informal de divisas. Son los dólares corriendo por ahí sin estar en el banco. ¿Cuánto hay en las calles? ¿Vio las colas para depositar? En ese mercado informal la gente estaba dando una bonificación por cada dólar puesto en Cuba. ¿Por qué no podemos usar algo así nosotros? Por cada 100 dólares que se ponga en una tarjeta para comprar en Cuba darle una bonificación a esa transacción.

“Esas transacciones ya están en bancos corresponsales, en pasarelas de pago, y son más difíciles de afectar por el bloqueo. La persona puede usar aquí una tarjeta Visa emitida en Europa, y la operación se cierra y acredita en las cuentas correspondientes. Sería aplicar incentivos financieros para las compras en las tiendas y a las transacciones del exterior, en euros o en dólares. Entonces habría menos problemas que andar con un contenedor de dólares en efectivo por el mundo a ver quién los quiere comprar”, valora Triana Cordoví.

A diferencia de las otras divisas que acepta el BCC y tienen una tasa de cambio variable, el dólar estadounidense tiene una tasa de cambio fija. “Así quedó establecido en el Decreto-Ley 17, del Consejo de Estado, para la Implementación del Proceso de Ordenamiento Monetario. Tenemos un régimen cambiario de tipo fijo, el 24/25 de Cadeca. El régimen cambiario no solo es facultad nuestra, son decisiones que superan al BCC y tienen que ver con la economía, la planificación, los presupuestos. Forma parte de la coordinación macroeconómica que es bien compleja. Ya eso son políticas a nivel de país”, argumenta el director general de Operaciones y Sistemas de Pago de la banca central.

Más allá de si es una tasa fija o variable, el talón de Aquiles de la economía cubana, puertas adentro, está en la esfera productiva. A juicio de Triana Cordoví, la causa más profunda de los problemas que hoy enfrenta la economía cubana está en las debilidades del sistema productivo. “Y eso no se va a resolver en el corto plazo. Si no se puede garantizar la oferta a la población a través de las producciones nacionales, solo queda importar. Pero cuando no hay suficiente dinero para eso, lo otro que puede hacerse es abrir el comercio interior a empresas internacionales que quieran vender en Cuba. Es algo doloroso; el país ha tenido que hacer muchas cosas dolorosas”.

Con mucha experiencia en los vaivenes financieros, Alejandro Federico Bermúdez Rivacoba subraya que el país no podrá transitar hacia una tasa de cambio flexible mientras no se incremente la producción.

¿Con esta apertura a cadenas de tiendas internacionales no quedaría aún más indefensa la producción nacional?, interroga BOHEMIA. “La industria nacional puede firmar convenios con esas empresas, producir para abastecerlas. Y a las foráneas siempre les sería más conveniente comprar algunas cosas aquí que traerlas de lugares más lejanos. Además, el país se ahorra inventarios, el gasto en salarios, la preocupación por el robo. Y también las foráneas pagarían impuestos por las ventas, el arrendamiento de locales.

“Las empresas cubanas tendrían que ponerse las pilas para producir de manera competitiva. Y tenemos que buscar el saldo positivo que dejaría esa apertura. La realidad es que el pueblo cubano sufre por no tener oferta suficiente, y las colas son una fuente de contagio de la covid-19. Hoy la urgencia está en satisfacer la demanda. Entonces vamos a flexibilizar la política comercial, estimular a las empresas cubanas a producir para esos mercados, buscar esa oferta de manera diferente. Hay que innovar. Y seguir siendo proactivos. Es una combinación de medidas, una sola no nos ayuda a salir del atolladero, porque el problema tiene muchas aristas”.

Alejandro Federico Bermúdez Rivacoba, doctor en Ciencias Económicas, coincide en que las soluciones a los problemas de la economía cubana, en gran magnitud, están en la producción. “Al haber una mayor oferta de productos, automáticamente deben bajar los precios. Si esa oferta existiera ayudaría mucho a la satisfacción de la demanda y a las finanzas nacionales. Ya no hay barcos con piensos importados, pero cuánto tiempo puede demorar un puerco en crecer. O en tener el boniato en las tarimas. Mientras eso no se resuelva, no se puede comenzar a transitar hacia una tasa de cambio flexible. Auméntese la producción y cuando se venga a ver, la tasa bajará significativamente”.

 

Capear el “temporal”

El carácter temporal de las restricciones a los depósitos de dólares estadounidenses en efectivo es una de las cuestiones más polémicas dentro de la población cubana y sus familiares en el extranjero. Según la Resolución 176 de 2021, del Banco Central de Cuba (BCC), se extenderá “hasta tanto se reviertan las condiciones que dieron lugar a esta medida”. Pero, conocemos que el bloqueo no terminará mañana. Por tanto, ¿cuánto durará la suspensión?

Katerine Aliño Carballo, vicepresidente del BCC, responde: “Acotar el término temporal a una fecha sería prácticamente imposible e irresponsable porque depende de factores ajenos a las posibilidades de solución unilateral por parte de Cuba. Para revertir esta medida es necesario que se levanten las restricciones a los bancos de terceros países, cesen las persecuciones e intimidaciones a quienes quieran realizar operaciones con Cuba y aceptar los depósitos en efectivos de dólares estadounidenses provenientes de nuestros bancos”.

La directiva insiste en que la medida no fue deseada y por eso el BCC la estuvo retardando porque se preveían los impactos negativos en la familia cubana. La situación se volvió muy tensa para los bancos en el país y la economía en su conjunto, y fue necesario adoptarla.

Golpe artero a las finanzas

La inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo fue la gota que colmó la copa

Con el desenfado natural de los cubanos al hablar, Lucia Hernández García sentencia: “Biden, eres un mentiroso. Estas actuando igual a Trump”. La sexagenaria reconoce que no le perdió ni pie ni pisada a las elecciones en los Estados Unidos. “Aquí todos queríamos que ganara Biden para ver si teníamos un respiro con el bloqueo”.

En el reciente discurso ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) subrayaba el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla: “La plataforma de campaña del Partido Demócrata prometía a los electores revertir rápidamente las acciones tomadas por el gobierno de Donald Trump, en particular la eliminación de las restricciones a los viajes a Cuba, las remesas y el cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales, incluyendo los visados”. Nada de esto ha sucedido.

“El pasado 10 de junio, nuestro sistema bancario y financiero se vio obligado a suspender temporalmente la aceptación de depósitos en efectivo de dólares estadounidenses, medida

imprescindible ante los obstáculos que provoca el bloqueo para disponer de esa moneda o darle valor de uso. Es un paso que se quería evitar, pero que resultó impostergable”, expresó Rodríguez Parrilla.

Las medidas del gobierno de los Estados Unidos son un “golpe artero a nuestras finanzas”. Se trata de una “guerra económica de alcance extraterritorial, contra un pequeño país; ya afectado en el período reciente por la recesión y la crisis económica global provocadas por la pandemia que nos ha privado de ingresos indispensables, como los derivados del turismo”.

El bloqueo es la causa por la cual fue necesario suspender los depósitos en efectivo de dólares estadounidenses. “Es la razón de la aplicación de esta medida”, acentúa Katerine Aliño Carballo, vicepresidenta del BCC. “Llevamos muchos años lidiando con ese cerco, pero realmente las limitaciones que se están presentando en el día de hoy no tienen precedentes”, agrega.

La tapa al pomo

Las medidas quirúrgicas de los Estados Unidos impactan de manera sensible sobre la calidad de vida de la población cubana.

En tono firme y posición viril, el canciller cubano denunció ante la ONU: “En enero de este año, nueve días antes de la toma de posesión del actual gobierno, la administración del presidente Trump incluyó a Cuba en una lista arbitraria y unilateral de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo internacional que, sin embargo, tiene efectos importantes en el sistema financiero mundial”.

Y para rematar, “el pasado 14 de mayo el Departamento de Estado volvió a calificar a Cuba, igual que lo había hecho en 2020, durante el gobierno anterior; como un país que no coopera lo suficiente con los esfuerzos antiterroristas de los Estados Unidos”, refirió el canciller.

Ante la comunidad internacional Estados Unidos pone cara de víctima, a raíz de los atentados terroristas contra las torres gemelas. Y aprieta las clavijas en el control del dinero que circula en el mundo. Exige que el flujo financiero se realice a través de transferencias bancarias para poder rastrear el lavado de dinero y el desvío de activos que financien el terrorismo. Mientras, en las relaciones comerciales que mantiene con Cuba exige el pago por adelantado.

Respecto a eso Rodríguez Parrilla denunció en su discurso: “Las importaciones de alimentos desde los Estados Unidos se realizan bajo estrictas licencias y condiciones discriminatorias, y sus discretos montos son incomparables con el enorme daño del bloqueo en las finanzas y los efectos de su aplicación extraterritorial en terceros mercados”.

A juicio del doctor en Ciencias Económicas Juan Triana Cordoví es predecible que el gobierno de los Estados Unidos actúe de esa manera “para que Cuba compre esos alimentos exigiéndole el pago anticipado y hacerlo con bancos norteamericanos. Mas no se lo permite al resto. Ese es el juego. La administración de Trump se distinguió no solo por hacer efectiva la Ley Helms-Burton, sino por hacerlo de manera quirúrgica, buscando los puntos donde más dañan nuestra economía. Eso no es un invento de nadie. Se comprueba todos los días e impacta en todo, hasta en nuestra manera de pensar”.

El también profesor titular de la Universidad de La Habana opina: “es muy bueno demostrar todos los días que el bloqueo es un acto genocida, pero también tenemos constantemente que estar buscando estrategias proactivas, contraofensivas, que se adelanten a las acciones de ellos. Y, por lo tanto, limitemos sus impactos”.

Medidas de EEUU contra Cuba. Infografia

 

Lo necesario y urgente

En el libro La banca comercial cubana: propuesta de desarrollo, publicado en 2020, el Capítulo I se refiere a las transformaciones necesarias en el sistema bancario cubano. Los autores Francisco Fidel Borrás Atiénzer y Alejandro Federico Bermúdez Rivacoba plantean que existen algunas insuficiencias en la economía que limitan la gestión de las instituciones bancarias. Entre estas, “los problemas inherentes al proceso actual de planificación con un enfoque que aún no abandona totalmente los balances físicos para darle el protagonismo necesario a los balances financieros; la falta de liquidez externa en moneda libremente convertible (MLC) y los altos niveles de endeudamiento en divisas; las debilidades estructurales de la economía cubana; el ablandamiento de las restricciones presupuestarias; y las limitaciones relacionadas con la efectividad del proceso inversionista nacional”.

En el texto también se reconocen las limitaciones propias del sistema bancario cubano, entre las que señalan el poco desarrollo de la innovación financiera, limitada autonomía de los bancos, deficiente cultura financiera de los actores económicos y sociales, y la medición y gestión integral de los riesgos bancarios no alcanzan los niveles deseados. Es insuficiente el tratamiento integral a los riesgos.

Explican los autores que en ocasiones la gestión bancaria se asienta en una alta aversión al riesgo, cuando el negocio bancario exige la administración de los riesgos. En el trabajo se precisa: “el sistema bancario, a través de sus funciones, ejerce una influencia directa y transversal sobre todos los ejes estratégicos de desarrollo económico y social.

“Las funciones más visibles de los bancos son la provisión de medios de pago para apoyar y agilizar las transacciones económicas y financieras entre los sujetos económicos y sociales, y la intermediación financiera entre demandantes y oferentes de recursos monetarios temporalmente libres. Además, el sistema bancario cumple tres importantes funciones vinculadas a su responsabilidad social: influir sobre la eficiencia económica de los clientes, impactar favorablemente sobre la equidad social y apoyar la preservación y cuidado del medio ambiente”.

En las conclusiones se resume que el sistema bancario actual debe someterse a profundas transformaciones en sus políticas y estilos de gestión pues, a pesar de los avances logrados, aún persisten insatisfacciones y vacíos en su funcionamiento. Las principales direcciones de perfeccionamiento de las instituciones bancarias cubanas encuentran sus pilares en la innovación financiera, las políticas y gestión bancarias, la administración integral de riesgos y la informatización.

 

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Delia Reyes Garcia

 
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