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Publicado el 26 Agosto, 2021 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

¡HAZAÑA CUBANA!

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Campeones Cuba en Tokio 2020

(Foto en Twitter)

“Una imagen dice más que mil palabras”, sentencia un adagio. Es una verdad no absoluta, pero se cumple muy bien con la foto. Apenas un rápido vistazo permite acercarse otra vez a nuestros 16 protagonistas directos de la ¡HAZAÑA! Sí, la conquistada ahora en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: ¡Súper meritorio lugar 14 por países! Un desempeño, pese a las condiciones tan difíciles de los últimos años, superior a los de Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016. Gracias al sacrificio y la entrega de muchos, no solo los de la foto, el sueño se volvió realidad

Por GIOVANNI MARTÍNEZ Y RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Un pronóstico que asustó

El Presidente Miguel Díaz-Canel estuvo muy pendiente del desempeño de los atletas cubanos

Unos días antes del inicio de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 (23 julio al 8 de agosto de 2021) tuvimos un bombazo deportivo. Ocurrió en el programa Mesa Redonda. Ahí se ratificó el pronóstico oficial… ¡de que terminaríamos entre los 20 primeros países!

Las sanas discusiones, las llamadas, los correos electrónicos se dispararon: muchos no estaban de acuerdo en ponerse una meta tan alta para no introducirle preocupación adicional a los encartados. Más aún con la pandemia, el recrudecimiento salvaje del bloqueo de los Estados Unidos, el aplazamiento de 2020 para 2021…

Tampoco puede olvidarse que muchos recordaban pronósticos fallidos en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, los Olímpicos de Río 2016, los Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018, o los Panamericanos de Lima 2019.

Es de pensar que produjo tranquilidad la segunda parte de esa Mesa Redonda: las autoridades deportivas, incluida una sonrisa de seguridad, dieron detalles de en qué elementos se basaban.

Al fuego le cayó más leña: diferentes predicciones, también a tener en cuenta, aunque, por suerte, equivocadas, nos situaban bien lejos de la HAZAÑA. Volveremos a ellas en esta misma nota.

Ahora vamos a recordar, sin demora, con más detalles, ese desempeño inolvidable de nuestros aguerridos compatriotas: lugar 14 en la tabla de medallas, entre más de 200 países, con siete de oro, tres de plata y cinco de bronce (total de 15).

Ha sido la mejor ubicación en los últimos 13 años, por encima de Beijing 2008 (3-10-17=30), Londres 2012 (5-7-15=27) y Río 2016 (5-2-4=11).

Recordaremos a los abnegados medallistas, aunque de forma breve, pues les dedicaremos justificados espacios en este EN CUBA OLÍMPICO.

La caravana olímpica recibió mucho cariño. (Foto: ABEL PADRÓN PADILLA/CUBADEBATE)

La caravana olímpica recibió mucho cariño. (Foto: ABEL PADRÓN P /CUBADEBATE)

Los campeones fueron los luchadores Mijaín López (por cuarta vez, primer hombre en conseguirlo en su deporte) y el eléctrico Luis Orta; los boxeadores Roniel Iglesias, Arlen López, Julio César la Cruz y Andy Cruz; los canoístas Serguei Torres y Fernando Dayán Jorge (primera corona entre las paletas).

Las tres de plata las conquistaron Idalys Ortiz (su cuarta presea olímpica, convirtiéndose en nuestra judoca más destacada de la historia), el saltador de longitud Juan Miguel Echevarría y el tirador Leuris Pupo (había sido campeón en los de Londres 2012).

Las cinco de bronce las alcanzaron el saltador de longitud Maykel Massó (dos medallas para Cuba en ese evento), la discóbola Yaime Pérez, el boxeador Lázaro Álvarez (de nuevo en el podio), el taekwondista Rafael Alba (devolviendo a su deporte a las preseas tras el bache en Río 2016) y el luchador Reineris Salas (sobreponiéndose a una importante lesión su tercer y último intento).

Unas proezas que por lo de las 13 horas de diferencia nos mantuvieron despiertos (de noche, madrugada o al amanecer).

Entre ellos, nuestro presidente, Miguel Díaz-Canel, quien en su cuenta en Twitter fue rindiendo honor a los deportistas, realizó frecuentes llamadas telefónicas y, a pesar de los riesgos por la pandemia, el máximo dirigente los recibió en el mismísimo aeropuerto.

¿Volvemos a los pronósticos fallidos? Parece muy interesante. Totallympics nos ubicó en el puesto 18: cuatro medallas de oro, cinco de plata y dos de bronce (11 en total). Gracenote Sports en el 23, con 13 preseas, dos más que en Río 2016. Olympic Medal Predictions también en el 23 (3-6-11=20). Pero, vamos a repetirlo, la realidad fue otra: escaño 14 (7-3-5=15). Eso impidió que no explotara aquel bombazo ya mencionado…

Y no podemos olvidar el reconocimiento a los que salvaron la celebración de los Juegos Olímpicos: ¡GRACIAS, TOKIO!

Mijaín no estaba viejo
Mijaín López, en Tokio, contra Riza Kayaalp. (Foto: guerrillero.cu).

Mijaín López, en Tokio, contra Riza Kayaalp. (Foto: guerrillero.cu).

Cuando la pandemia obligó a aplazar los Juegos Olímpicos de Tokio, de 2020 para 2021, empezaron a aflorar muchas preguntas. Algunas de las que nos tocaban de cerca a los cubanos eran muy poderosas: ¿Podría Mijaín López soportar un año más de entrenamientos? ¿Le conseguirá aplicar un tackle al durísimo almanaque? ¿Logrará el sueño y la hazaña de una cuarta corona?

“Si son en el 2021, en el 2022, en 2023, mientras yo siga con fuerza, y tan sano, iré por mi cuarta medalla de oro en Juegos Olímpicos”, dijo entonces el campeón para los lectores de BOHEMIA en un trabajo que titulamos ¿Llegará viejo Mijaín a los Juegos Olímpicos?

Bueno, ya sabemos el final de la historia… ¡la consiguió!

Era algo que no había logrado antes ningún luchador, ni de la modalidad libre ni de la grecorromana; además, es la suya la división súper completa (130 kilogramos), en la cual el reglamento obliga a apresar solo por encima de la cadera. Antes de Tokio 2020 solo una mujer, la japonesa Kaori Icho, alcanzó esa hazaña en Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016.

Quiere decir que esa proeza no la consiguió siquiera el luchador considerado hasta este momento como el más grande de la historia: el imponente ruso Alexander Karelin, el Oso de la Siberia, quien fue invencible en Seúl 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996. Pero no pudo en Sídney 2000, donde quedó en plata.

Alexander Karelin falló poco después de cumplir 33 años de edad, Mijaín López lo consiguió faltando ¡18 días para cumplir 39!

El Gigante de Herradura igualó el récord de los estadounidenses Michael Phelps (nadador), Carl Lewis (velocista y saltador) y Al Oerter (discóbolo), como los únicos hombres que lograron cuatro títulos olímpicos consecutivos en una misma prueba olímpica.

¿Cómo viene?, fue otra pregunta cuando salió por primera vez al colchón? Y desde el inicio se comprobó que traía la potencia de su computadora a mil. Ocurrió ante el rumano Alin Alexuc, 31 años de edad, quinto en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en los Campeonatos Mundiales de Tashkent 2014 y Las Vegas 2015. Necesitó solo dos de los seis minutos para lograr superioridad (9-0).

Poco después, en una actuación digna de película, le ganó también al iraní Amin Mirzazadeh por superioridad (8-0), cuando faltaba 1:34. Amin, de 23 años de edad, había sido campeón mundial juvenil de Trnava, Eslovaquia 2018, y de antes bronce en Tampere, Finlandia 2017.

Pero seguía flotando la interrogante principal: ¿Podrá con el turco Riza Kayaalp, de 31 años de edad, su principal rival desde 2011, quien lo derrotó en las finales de dos campeonatos mundiales previos a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016?

Sí, un súper combate en la etapa de semifinales como en Londres 2012 y, que a la larga, como lo fue, debía ser decisivo.

Ello ocurrió poco después de las cinco de la mañana del 2 de agosto (hora de nuestro país): ¡En mucho tiempo nuestro deporte había puesto a sonar a la vez tantos despertadores!

Kayaalp no pudo mover a la pared; Mijaín no le permitió aprovechar al final una posición de cuatro puntos que nos puso en vilo.

Otra vez no le marcaron ni un puntico.Tras el éxito, realizó un saludo militar (explicó que en homenaje a Fidel). Volvió a celebrar, como en Río, proyectando al entrenador Raúl Trujillo. Paseó a Filiberto Azcuy, campeón en Atlanta 1996 y Sídney 2000. Se paseó con la bandera cubana…

Kayaalp, impotente, le había tirado un manotazo en Río, el cual no lo desconcentró. López ahora lo sorprendió: “El beso que le di en la cabeza fue para recordarle que yo soy su papá”, explicó.

“¡Donde yo esté, él no gana!”, aseguró ahora Mijaín López.

La certera brújula del boxeo

El motor impulsor de la delegación

En Tokio 2020, el boxeo de Cuba se consolidó en la cima de la disciplina por países. Un sitio que habíamos perdido en la edición precedente (Río 2016), donde cosechamos tres coronas y similar número de metales bronceados, saldo insuficiente ante la actuación de Uzbekistán (3-2-2).

Sin embargo, en esta nueva oportunidad la nómina estaba considerada como una de las más sólidas inscritas en un torneo de tal magnitud, a pesar de que solo se repartirían medallas en ocho divisiones de la rama masculina, dos menos que en la anterior cita, pues en el sector femenino –en el que Cuba no tuvo representantes– se otorgaron seis juegos de preseas.

En definitiva, en Tokio 2020 se cosecharon cuatro metales dorados y un bronce, suma que mayoreó los pronósticos hechos por casi todos los especialistas y aficionados, previo a que se iniciaran las acciones en la Arena Kokugikan.

Sin duda, al amparo de una buena preparación de los discípulos de Rolando Acebal, que abarcó tres países (Alemania, México y Holanda), a pesar de las difíciles condiciones sanitarias impuestas por la Covid-19, fue una de las claves del éxito de la nave que

también ancló en modo burbuja durante su estancia en Cuba, en meses de obligado confinamiento. Sacrificio que, a la postre, rindió frutos, pues del total de siete preseas doradas cubanas, el boxeo aportó cuatro, o sea, más de la mitad.

Figuras claves

Antes de que zarpara el navío, tres nombres de los siete tripulantes sobresalían como principales aspirantes a subirse en lo más alto del podio, aunque es justo decir que calidad e historia fueron de la mano entre las cuerdas cuando los nuestros se pusieron los guantes, como habíamos podido presagiar.

Julio César La Cruz consiguió la tercera presea dorada del boxeo cubano en Tokio 2020. (Foto: Roberto Morejón)

La Sombra: inexistente para sus rivales y vital para Cuba. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Julio Cesar La Cruz era uno de esos grandes aspirantes al trono y no desentonó. Esta vez en los 91 kilogramos, peso que estrenó oficialmente pocos meses antes de arribar a la capital nipona en un tope que Los Domadores sostuvieron con pugilistas profesionales de México, en la ciudad de Aguascalientes.

No obstante, las dudas que a muchos le dejaba el estilo encubridor del camagüeyano fusionado a unas libras de más, la imagen que conocíamos de La Sombra, inexistente para sus rivales cuando intentan llegarle al rostro, no varió para nada bajo los cinco aros.

La Cruz tuvo especialmente dos duros combates. En cuartos de final ante el también cubano nacionalizado español Enmanuel Reyes, quien transitó por toda la pirámide en nuestro país. Una pelea muy esperada sobre todo porque el ahora ibérico venía de derribar sobre el cuadrilátero al complicado kazajo Vasili Levit (bronce en los mundiales de 2017 y 2019, y subcampeón en Río de Janeiro 2016) y aseguró previo a la disputa con La Cruz que iba a “arrancar cabezas”. Pero, ciertamente, casi pierde la suya, en una riña donde el capitán de Los Domadores y cuatro veces campeón mundial hizo una disertación sobre el ring.

Más adelante la final frente al difícil púgil Muslim Gadzhimagomedov (Oro en el Campeonato Europeo de Boxeo en 2019 y plata en 2017); fue como un baile donde el ruso nunca alcanzó a descifrar la sinfonía de los golpes. Se dedicó a tirar swines al aire mientras La Cruz aprovechaba para entrar y salir dejando profundas huellas en el rostro del europeo.

Andy Cruz sumó a su palmarés el primer título olímpico. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Andy Cruz sumó a su palmarés el primer título olímpico. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Andy Cruz (63) también subía al cuadrilátero como un súper favorito a la corona, con el aliciente extra de que con sus puños se cerraban las actividades de la delegación cubana en la última fecha de los Juegos. Fueron muchos los que no durmieron en espera del combate final, ¡y sí que valió la pena! Allí se cruzó con el estadounidense Keyshawn Davis, plata del orbe en 2019, cita donde había perdido ante el propio matancero, al igual que en la final de los Juegos Panamericanos de Lima el mismo año.

La historia se repitió. Andy mostró su elevado nivel técnico a la hora buena, aunque el púgil norteño no fue ningún manjar. Llegaron con igualdad de votos al último asalto, instancia donde el criollo consiguió los mejores golpes en los disímiles intercambios que adornaron un combate sumamente movido. En definitiva (5-0) fue la puntuación en el tercer round para un desenlace final de (4-1), en el cual solo el juez marroquí Bachir Abbar vio perder al doble campeón mundial, que de esta manera agregó otro título bajo los cinco aros a su palmarés.

¿Sorpresas?

En las figuras de Julio César La Cruz y Andy Cruz se cerraban la mayoría de los pronósticos de oro para el boxeo. Algunos un poco más aventurados incluimos a Lázaro Álvarez en un selecto grupo de tres. Sin embargo, otros dos púgiles fueron quienes redoblaron la cifra de metales dorados: Roniel Iglesias y Arlen López.

Roniel Iglesias regresó a la gloria olímpica nueve años después. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Roniel Iglesias regresó a la gloria olímpica nueve años después. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Iglesias, a sus 32 años, parecía lejos de su mejor versión (Londres 2012), cuando consiguió subir a lo más alto del podio. ¡Pero lo volvió a hacer! El pinareño conquistó el oro olímpico nueve años después en otro amanecer cubano que nunca olvidaremos, entre swines dorados y tazas de café.

El también bronce en Beijing 2008 volvió a dejar claro en ese territorio asiático por qué es el elegido de la escuadra cubana en los pesos welter, por encima de un eléctrico como el camagüeyano Kevin Brown.

El inglés Pat McCormack (noveno en Río 2016 y subcampeón mundial en 2019) fue la tarea de Roniel en la gran final. Y le derrotó de manera convincente, tras varios golpes muy potentes, uno de los cuales le removió toda la humanidad, provocando un conteo de protección a breves segundos de sonar la campana que facilitó la decisión unánime de los jueces (5-0).

Por su parte, Arlen López (81), al igual que Julio César La Cruz, tampoco había peleado prácticamente en su nuevo peso. Traía consigo el aval del título olímpico de Río de Janeiro 2016, pero en la división de los 75 kg.

Arlen López reedita su título de Río en Tokio y el boxeo cubano suma dos medallas de oro

Arlen López: rapidez de piernas y fuerte pegada. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Sin embargo, el guantanamero combinó su gran rapidez de piernas con una fuerte pegada y no dejó margen a las dudas. Sus victorias fueron siempre claras, incluso en la pelea por el oro, en la cual rivalizó con el británico Benjamin Whittaker (bronce en el último mundial efectuado en Ekaterimburgo 2019 y titular en Valladolid un año antes).

El europeo buscó trabajar desde la larga distancia, aprovechando sus posibilidades con la estatura, pero el criollo de los semipesados lo incitó a entrar y con pocos golpes terminó arriba por decisión unánime y marcando territorio desde el primer round para sumar cuatro votos a su favor y solo uno en contra al cierre del combate.

Por último, el tres veces monarca mundial Lázaro Álvarez (57 kg) también traía serias pretensiones en la capital nipona, pero el sueño solo le alcanzó para el bronce, que, por cierto, es el tercero de su palmarés bajo los cinco aros.

Lázaro Álvarez se aferró al bronce olímpico por tercera ocasión en su carrera. (Foto: Tomada de TWITTER)

Lázaro Álvarez se aferró al bronce olímpico por tercera ocasión en su carrera. (Foto: Tomada de TWITTER)

Lo cierto es que la Arena Kokugikan, sede del boxeo de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, fue testigo de una gran hazaña de nuestros púgiles, pues además de consolidarse en lo más alto de esta disciplina por países con cuatro oros y un bronce, tres hombres alcanzaron el bicampeonato en la misma cita estival por segunda vez en la historia (Roniel Iglesias, Arlen López y Julio Cesar La Cruz). Antes solo lo habían conseguido al unísono: Ariel Hernández, Félix Savón y Héctor Vinent en Atlanta 1996, quienes reeditaron los títulos de Barcelona 1992.

El medallero histórico del boxeo olímpico después de Tokio 2020 lo sigue encabezando los Estados Unidos (50-27-41), por delante de Cuba, que en esta edición recortó distancias (41-19-18).

 

Los 10 mejores países en boxeo de Tokio 2020

LUGAR PAÍSES ORO PLATA BRONCE TOTAL
1 Cuba 4 0 1 5
2 Gran Bretaña 2 2 2 6
3 COR* 1 1 4 6
4 Brasil 1 1 1 3
5 Turquía 1 1 0 2
6 Japón 1 0 2 3
7 Irlanda 1 0 1 2
8 Bulgaria 1 0 0 1
9 Uzbekistán 1 0 0 1
10 Estados Unidos 0 3 1 4

*(COR) Comité Olímpico Ruso.

 

Orta (¡eléctrico!) y Salas (¡persistente!)

¿Cuál fue nuestra medalla de oro más sorpresiva de las siete? Sí, la del luchador grecorromano Luis Orta, 26 años de edad, de la división de los 60 kilogramos. Era, al primerísimo nivel, casi un desconocido. No había asistido a Juegos Olímpicos. A un solo campeonato mundial (lugar 16). Apenas medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. ¡Pero una decisión titánica!

Luis Orta: la corona más inesperada. (ROBERTO MOREJÓN)

Luis Orta: la corona más inesperada. (ROBERTO MOREJÓN)

“Vengo a ganarle a todo el mundo”, había dicho varios días antes, en declaraciones que pudieron parecer muy atrevidas.

En su difícil camino a la final sorteó verdaderas minas explosivas, pero ya en esa impensada fase lo esperaba el gran favorito. Y para colmo, uno de casa: Kenichiro Fumita, 25 años de edad, campeón mundial de París, Francia 2017 y Nur-Sultan, Kazajistán 2019, Menores de 23 años en Bucarest, Rumania 2018.

Siguió, como en todos los combates anteriores, olvidándose de que era desconocido y de los expedientes laureados.

Al japonés le entró desde el inicio como tenía que hacerlo: con todo. Al minuto y segundos lo sacó del colchón (1-0). Luego al nipón le marcaron pasividad. Lo pidió abajo, en cuatro puntos. Y logró el desbalance (4-0). Así terminó el primer tiempo.

En el segundo le marcaron uno por pasividad (4-1). Lo volvió a sacar del tapiz (5-1). Un momento dramático llegó cuando el árbitro pidió dos puntos de amonestación, por un supuesto golpe, a favor del local. Pero no fue aceptada desde la mesa. 5-1 final.

Ahhh, llegó a estar perdiendo 3-0 con el ruso Sergey Emelin, 26 años de edad, campeón mundial en Budapest 2018, plata en el de Nur-Sultan, Kazajistán 2019. Mas, indomable, le ganó 4-3.

Esa fue la primera medalla de oro de Cuba en Tokio 2020, ya que un rato después llegaría la de Mijaín López.

Reineris Salas: medalla en su última oportunidad. (Tokio 2020)

Reineris Salas: medalla en su última oportunidad. (Tokio 2020)

De paso, afianzó a la lucha como el único deporte en el que nuestro país ha podido ganar al menos una corona desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

La historia demuestra que muchos no favoritos cuando llegan a la final se conforman ya con la medalla de plata. ¡Orta no!

A Reineris Salas (97 de la libre) le quedaba una sola oportunidad para conquistar una presea olímpica después de tres intentos. ¡Logró un bronce como premio a la persistencia y también al coraje! Quedó cerca en Río 2016. Hubiera sido una injusticia del destino no lograrla. Y la ganó con un tobillo fracturado…

 

Un oro de infarto en canotaje

Fue una noche en la que millones de cubanos remamos con la imaginación frente a la pantalla chica. La mayoría soñando con una medalla, aunque muy pocos la imaginaron dorada. Las opciones reales de la dupla cubana predecían el bronce, pues las embarcaciones china y alemana arrancaban con la etiqueta de favoritas.

Serguey Torres y Fernando Dayán Jorge izaron alto nuestra bandera. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Serguey Torres y Fernando Dayán Jorge izaron alto nuestra bandera. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Sin embargo, la canoa biplaza (C-2), integrada por los cubanos Serguey Torres y Fernando Dayán Jorge, rompió todos los pronósticos y alcanzó en la distancia de 1 000 metros una medalla de oro histórica para Cuba.

La travesía definitiva por el podio no fue apta para cardiacos. Después de una arrancada lenta, los criollos fueron levantando el ritmo de paletadas y pasaron cuartos tras los primeros 250 metros. En la mitad de la prueba ya iban segundos, posición que mantuvieron al arribar a los 750 metros.

En el remate sobre el tramo final, tras una disputa sumamente cerrada con la dupla de China, que por instantes parecía sobreponerse a la nuestra en cada movimiento continuo, se concretó el éxito de la canoa antillana al rebasar la meta con un impresionante tiempo de 3.24.995 minutos (récord para la competencia), a solo 203 milésimas de distancia con respecto a los asiáticos Hao Liu y

Pengfei Zheng, quienes se tuvieron que conformar con la plata, mientras que el bronce fue para la embarcación germana integrada por Sebastian Brendel y Tim Hecker (3.25.615).

Los cubanos, subcampeones del mundo en 2019 y finalistas en Río 2016, venían de hacer una muy buena eliminatoria en el Canal Sea Forest de la capital nipona, donde sacaron un tiempo de 3.39.028 minutos y alcanzaron una velocidad de paletada de 62 por minuto con ascenso a 65 en los últimos 250 metros.

En las semifinales entraron segundos en su heat, registrando el tercer mejor parcial entre ambos grupos de piragüistas (3.27.102), solo por detrás de las dos parejas favoritas en el papel, que a la postre también subieron al podio, los mencionados alemanes (oro en el campeonato europeo de 2021) y los chinos (titulares del mundo en 2019).

Lo cierto es que Serguey Torres y Fernando Dayán Jorge sobrecumplieron el pronóstico previo al adueñarse del oro en el piragüismo sprint C-2 a 1 000 metros. Un resultado que dependió en gran medida del fogueo que tuvieron en Europa, pues durante tres meses se adiestraron en Polonia, justo a las puertas del arranque de la magna cita olímpica, lo que sin dudas influyó en el resultado final.

De esta manera Cuba consiguió su primera presea de oro en la historia de esta disciplina en Juegos Olímpicos, en los cuales tenía un registro de tres platas, con protagonismo para Ibrahim Rojas y Ledi Frank Balceiro. Rojas fue subtitular bajo los cinco aros en el C2 a 1 000 y a 500 metros junto a Leobaldo Pereira (Sídney 2000) y Balceiro (Atenas 2004), en ese orden. Balceiro también fue plateado en la urbe australiana, pero en el monoplaza a 1 000 metros.

 

Otros tres medallistas

Le llegó la hora, en este EN CUBA, a otros tres de nuestros brillantes medallistas. Una es la judoca Idalys Ortiz (plata en lo que fue su cuarta presea olímpica). Otro, el tirador Leuris Pupo (también subcampeón tras su oro en Londres 2012). Y el tercero el taekwondista Rafael Alba (bronce y primera de Cuba en Tokio).

Vamos a empezar con Ortiz: como sacada de una fantasía, vistiendo kimonos de heroína, le dio a nuestro país una plata espectacular. Era bien posible su llegada al podio. Pero faltaba por hacerla realidad. Y lo hizo convirtiéndose en nuestra mejor judoca de la historia.

Idalys Ortiz en su combate final ante la japonesa Akira Sone. (ROBERTO MOREJÓN)

Idalys Ortiz en su combate final ante la japonesa Akira Sone. (ROBERTO MOREJÓN)

Antes ella aparecía empatada, ambas con tres medallas en Juegos Olímpicos, con la también fenomenal ya retirada Driulis González, quien archivó una de oro-una plata-dos bronces. La diferencia no es en la cantidad, sino en el plano cualitativo: Ortiz archiva una de oro-dos de plata-una de bronce.

¿Por qué escribimos “como sacada de una fantasía”?

Sufrió en noviembre la pérdida de su padre y a principios de este año ella padeció del Covid, por lo que perdió entrenamientos (“solo los pude hacer durante dos meses”, expresó); solo pudo asistir al Campeonato Panamericano, celebrado en abril, en Guadalajara, México.

Sí, han pasado 13 años desde aquella primera medalla de bronce en los de Beijing 2008, a la cual siguieron la de oro en Londres 2012, y las de plata en Río 2016 y ahora en Tokio 2020.

Apenas poco más de un mes se fue sin medalla del Campeonato Mundial, en Budapest, Hungría: un quinto lugar desacostumbrado para ella. Hubo más, por primera vez, en 18 combates previos cedió ante la brasileña María Suelen Altheman.

Pero a la hora de la verdad Ortiz, 31 años de edad, en el célebre Nippon Budokan, el templo del judo japonés (deporte del cual son los padres y la mayor potencia), solo perdió ahora con la local Akira Sone, 21 años de edad, una rival que tras un primer triunfo de Idalys, la había vencido tres veces. Una de ellas, ahí mismo, en la final del Campeonato Mundial de 2019.

Se trató de un combate muy cerrado. Los cuatro minutos se les acabaron. Tuvieron que ir a decidir con el Golden Score. El respeto mutuo llevó a que le marcaran shidos a las dos por pasividad. Luego uno más a Ortiz. La decisión, a favor de la nipona, llegó por un falso ataque.

Sí… ¡cuatro medallas en Juegos Olímpicos!: una de oro-dos de plata-una de bronce 

 

Balas de plata

Leuris Pupo regresó al podio olímpico nueve años después. (Foto: Tomada de TWITTER)

Leuris Pupo regresó al podio olímpico nueve años después. (Foto:  TWITTER)

Hubo un momento en que pareció se iba a quedar sin medalla. Como en Río 2016, tras su oro en Londres 2012. Pero Leuris Pupo afinó la puntería y con sus nervios de acero terminó segundo en la final de la pistola de tiro rápido a 25 metros. El campeón en Londres 2012 sacó el metal plateado del Asaka Shooting Range, en una prueba dominada por el francés Jean Quiquampoix.

En la segunda ronda de disparos Leuris aseguró la presea con tirada perfecta, puntuación que influyó en la sumatoria definitiva (29 dianas) y le valió para colgarse la medalla al cierre de la lid, acabando como el mejor tirador cubano que transitó por la capital nipona.

El francés Quiquampoiz, quien fue plata en Río de Janeiro 2016, registró esta vez 34 dianas. Comenzó con un fallo en la primera serie, por los dos de Pupo y del surcoreano Daeyoon Han, que se colocaron al frente tras la segunda vuelta de disparos, en la que ninguno de los dos cometió fallos.

A partir de ese momento, Quiquampoix (25 años) se mostró inmejorable: no acertó tres veces en los 30 disparos posteriores, impidiendo la remontada del cubano, que con la medalla ya asegurada, falló cinco tiros de sus últimos 10. En tanto, el bronce se lo adjudicó el chino Hueyong Li, también tercero en la lid carioca.

Lo cierto es que a sus 44 años el veterano holguinero volvió a subir a un podio en el olimpo, después de aquel inolvidable título en la capital inglesa nueve años atrás. Es oportuno mencionar que desde 2019 ningún integrante del equipo cubano de tiro deportivo participaba en eventos oficiales, lo que eleva aún más el éxito del criollo en la magna cita, cuando solo contó con sesiones de entrenamiento para llegar en buena forma física y mental a la competencia más importante del cuatrienio. Todo ello sumado a la constante carencia de balas para practicar, en buena medida por el bloqueo de los Estados Unidos, una desventaja que atenta desde hace años contra nuestros tiradores.

Resucitó

Rafael Alba pudo devolver al taekwondo a medallas. (ROBERTO MOREJÓN)

Rafael Alba pudo devolver al taekwondo a medallas. (ROBERTO MOREJÓN)

Cuando parecía “muerto” (valgan las comillas) Rafael Alba “resucitó” y le dio a Cuba su primera medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio. Lo ocurrido se pareció a una telenovela. ¿O quizás, perdonen la exageración, a una película de Alfred Hitchcock?

Al final terminó con el bronce en la división de más de 80 kilogramos en el taekwondo, sacudiéndose un poco de aquel traspié en los Juegos Olímpicos de Rio 2016, a los que también llegó con posibilidades de subir al podio. Mas aquella vez no la pudo conseguir. Quedó con esa espina clavada hasta ahora…

La madrugada del 27 de julio había comenzado muy triste para el deporte cubano: Alba, considerado como el posible ganador de la primera medalla de oro en Tokio, perdió con un rival entonces desconocido, sin resultados, una especie de “intruso” (valgan otra vez las comillas”). Pero en ese momento no sabíamos algo.

Alba, 27 años de edad, 2.02 metros de estatura, llegaba precedido, entre otros éxitos, por haber sido campeón mundial en Puebla 2013 y Manchester 2019.

Este revés sucedió por marcador de 11 por 8, ante el macedonio Dejan Georgievski, de 22 años de edad, con una beca olímpica.

El marcador no reflejó para el santiaguero, al parecer, problemas con eso que es llamado “prearranque” (lo cual obedece a muchas razones). En los dos primeros asaltos llegó a estar perdiendo 3-10. No le alcanzó la reacción en el tercero (en el que marcó cinco veces y solo aceptó una). Si hubiese empezado así.

“Estoy decepcionado. Mi rival fue mejor”, dijo con voz quebradiza, según la agencia Prensa Latina. “Ha evolucionado mucho”.

Lo que no se podía saber, ni con una de esas bolas de cristal de la fantasía, es que el “intruso”, sin resultados previos, iba a continuar avanzando, o que Alba sería arrastrado a la repesca.

Y que ya en esa fase no iba a desperdiciar la quizás última posibilidad que le daba la vida: entonces se adueñó de una de las medallas de bronce, tras vencer al marfileño Seydou Gbane (8-2) y después, en muy tenso combate, al chino Hongyi Sun (5-4).

Ahh, el “intruso”, el macedonio Dejan Georgievski, el que le ganó a Alba, terminó… ¡con medalla de plata!

“Vi que el chino estaba cerca del borde de la zona válida y me lancé. Normalmente ese tipo de estrategia no la utilizo porque puedo salir perjudicado, pero el que no se arriesga no gana”, dijo tras pasearse muy feliz con la bandera cubana.

“No es la medalla de oro que el pueblo esperaba de mí, mas estoy muy contento con este bronce. Al final la vida me premió con esta oportunidad”, agregó como dejando un poco atrás la pesadilla vivida en los Juegos de Río 2016.

 

 ¿El deporte rey cumplió?

 El atletismo cubano sumó una plata y dos bronces, pero era candidato al menos a un título

Es cierto que una medalla olímpica, sin importar el color, vale mucho. De hecho muchas naciones estarían satisfechas con una plata y dos bronces en atletismo, como lo consiguió Cuba.

Pero en la mayor de las Antillas estamos acostumbrados a llegar lejos. Aunque en la pasada lid (Río 2016) solo obtuvimos el bronce de la discóbola Denia Caballero, en Tokio 2020 las expectativas eran de al menos conseguir una presea dorada. Es justo recordar que el escalón más alto del podio se nos ha negado desde que el vallista corto Dayron Robles se titulara en Beijing 2008; o sea, hace 13 años. Y habrá que seguir contando…

A la tierra del sol naciente arribamos con una nómina de 18 atletas. Aunque no fue la mayor cifra de participantes que haya registrado una delegación de Cuba en esta disciplina, sí debemos destacar que por tratarse de un período de tiempo complicado a causa de las modificaciones que provocó en el mundo deportivo el azote de la Covid-19, sobre todo en lo referido a la preparación de los protagonistas, alcanzar este número de clasificados constituyó una muestra de sacrificio considerable.

De todo el grupo, el atleta de salto largo Juan Miguel Echevarría era una de las dos principales cartas de triunfo. El campeón mundial bajo techo de Birmingham 2018 y medallista de bronce del planeta en Doha 2019, se mantuvo invicto en los circuitos europeos donde compitió durante el último curso, manteniéndose en la cima del tour bajo techo.

Similares sensaciones transmitía la presencia de Yaimé Pérez en una nueva ocasión bajo los cinco aros. La discóbola venía de dominar todas las competiciones importantes desde los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, incluyendo entre sus éxitos en el cuatrienio dos Ligas del Diamante, así como el mundial de Doha y los Juegos Panamericanos de Lima, ambos en 2019.

Pero además de Juan Miguel y Yaimé la posibilidad de alguna sorpresa estaba latente, pues el atletismo criollo llegó a la capital nipona después de completar 26 competencias en la llamada gira de verano, todas como base de preparación para los Juegos Olímpicos, donde se ganaron 44 premios, 22 de ellos de oro.

Entre vendas y pomadas

Pocos cubanos olvidaremos la jornada final del salto de longitud masculino en Tokio 2020. Una fecha cargada de incertidumbre y

tensión, donde cruzamos los dedos junto con los dos criollos presentes en la definición. Allí añoramos, más que la victoria, la derrota de los contrincantes de Juan Miguel Echevarría y el sorpresivo Maikel Massó, quien se coló en la fiesta sin que nadie lo predijera.

Echevarría y Masso, Plata y bronce en salto de longitud para Cuba. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Plata y bronce en salto de longitud para Cuba. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

No obstante, ambos se lesionaron. Primero fue Massó quien sintió molestias en su muslo derecho. Renunció después del segundo salto, tras haber puesto el extra en un primer vuelo, donde consiguió aterrizar a 8.21 m, para cerrar al frente de la competencia durante la primera secuencia de saltadores, hasta que fue desplazado por su propio compañero.

Juan Miguel Echevarría inició con un pobre 8.09 m, regalando 38.4 centímetros (cm) en la tabla, pero ese registro le mantuvo en la tercera posición tras completarse la primera ronda, donde se contabilizaron cuatro infracciones entre los 12 participantes. En su segundo intento el campeón de Lima 2019 cometió falta; sin embargo, en el tercero registró 8.41 y pasó a encabezar la lid, sitio donde permaneció durante casi toda la noche (hora de Cuba).

¡Y también se lastimó Juan Miguel! Una verdadera pena porque quizás pudo llegar a conseguir su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Casi a la hora de festejar apareció el griego Miltiadis Tentoglou, quien traía la mejor marca de la temporada

(8.60) para con un salto idéntico al del cubano (8.41) y mejor segundo registro de respaldo, colgarse la medalla de oro in extremis, en el sexto intento.

Entre vendas y pomadas reapareció Juan Miguel. Inició su última carrera después de haber renunciado a los saltos cuatro y cinco, pero no consiguió llegar de pie hasta la tablilla. Lo cierto es que Juan Miguel Echevarría venía de hacer 8.50 m en la clasificatoria, su mejor marca de la actual campaña, en una jornada previa donde dio un primer salto y se fue a descansar.

Sin duda estaba para aspirar a más Juan Miguel, su juventud (22 años) augura que habrá tiempo para ello. Las palmas también para Massó, quien no estaba en los pronósticos de nadie y sacó un bronce que brilla tanto como el oro.

Sobre los lesionados en el deporte rey cubano, la cifra se elevó hasta seis atletas al cierre de la lid. Alto número que sin dudas constituye un llamado de alerta para los especialistas que rigen la participación de los nuestros en eventos internacionales, quienes deberán revisar los planes de entrenamiento para que los implicados en la competición más importante del cuatrienio lleguen a ella en la máxima forma deportiva.

El bronce que vino con la lluvia

Yaimé Pérez lanzó el disco hasta los 65.72 m y se adjudicó el bronce. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Yaimé Pérez lanzó el disco hasta los 65.72 m y se adjudicó el bronce. (Foto: ROBERTO MOREJÓN)

Yaimé Pérez terminó tercera en la final del disco femenino con un envío de 65.72 m. El registro de la santiaguera se contabilizó en el primer intento, misma instancia donde la estadounidense Vallarie Allman –la primera atleta de ese país que ha conseguido enviar el implemento a más de 70 metros en la historia (70.15) –registró 68.98 m para proclamarse campeona olímpica.

Una fuerte lluvia detuvo la competencia cuando Yaimé tenía solo dos lances realizados, como casi todas las atletas incluidas en la final, por lo que los resultados que siguieron a continuación estuvieron por debajo de las posibilidades de la mayoría.

Así y todo, la santiaguera logró una tendencia al ascenso entre el tercer y cuarto envío (63.20-65.20), pero cometió falta en la quinta y la sexta comparecencias, mientras que la alemana Kristin Pudenz no creyó en las inclemencias del tiempo y lanzó el disco hasta los 66.86 m en su quinto intento para colgarse la medalla de plata al cuello. Otra de las favoritas, la croata doble titular olímpica Sandra Perkovic se ubicó en la cuarta posición con 65.01.

Detalles felices

El atletismo también dejó sorpresas agradables. Junto al inesperado bronce de Maykel Massó en la longitud, se unieron otras actuaciones que, aunque sin podio, igualmente merecen el reconocimiento en estas líneas. Tales son los casos del segundo mejor tiempo de la historia para el relevo largo femenino cubano (3:24.04 minutos) y la rebaja en más de un segundo de la marca personal de la cuatrocentista Roxana Gómez (49.71 segundos) para incluirse en la final, registrando con esa marca el segundo mejor registro de Cuba en la prueba, después del 49.61 de Ana Fidelia Quirot en agosto de 1991.

En el caso puntual de Roxana Gómez, una de las lesionadas de la escuadra antillana, se convirtió en la segunda atleta que clasifica para la final en los 400 metros planos vistiendo la elástica de las cuatro letras en unos Juegos Olímpicos, después de que lo hiciera Aurelia Pentón en México 1968, o sea, hace 53 años. Lamentablemente tuvo que abandonar la pista en los primeros instantes de la carrera final tras sentir un tirón muscular.

 

Pinceladas olímpicas
Miraitowa (La Mascota) / Foto en TeleSur

Miraitowa (La Mascota) / Foto en TeleSur

-Estados Unidos encabezó la Tabla de Medallas por tercera vez de manera consecutiva luego de no hacerlo en Beijing 2008 (también lo hicieron en Londres 2012 y Río 2016). En Tokio 2020 sumó una de oro más que China (39-38).

-Un total de 94 países consiguieron al menos una más que en cualquier otra edición. El récord precedente era de 87 en Beijing 2008.

-Turkmenistán, San Marino y Burkina Faso lograron el primer metal de su historia. Al mismo tiempo, 66 naciones consiguieron al menos un oro, también nuevo récord tras los 59 de Río 2016. Asimismo, Filipinas, Catar y Bermudas obtuvieron la primera medalla dorada de su historia.

-Nueve eventos compitieron en modalidad mixta en siete deportes diferentes. Ese fue el caso del judo, el triatlón, el atletismo (relevo 4×400), el tiro con arco, el tenis de mesa (dobles mixtos), el tiro (equipos de rifle de aire 10 metros, de 10 metros pistola de aire y de trap) y la natación (4×100 relevo estilos).

-La nadadora australiana Emma McKeon fue la deportista que logró más medallas en Tokio con siete: cuatro oros y tres bronces. Es la segunda mujer que alcanza esta cifra bajo los cinco aros tras la gimnasta soviética Maria Gorokhovskaya en 1952 (dos oros y cinco platas).

-El estadounidense Caeleb Dressel logró cinco de oro. Es el décimo deportista y el quinto nadador que lo logra.

-La atleta también estadounidense Allyson Felix consiguió dos medallas para alcanzar un total de 11 en su carrera: siete oros, tres platas y un bronce.

– La corredora jamaicana Elaine Thompson-Herah se convirtió en la primera mujer en ganar los 100 y 200 metros en dos Juegos Olímpicos. También sonrió en el relevo 4×100 y acumuló cinco oros. Es la segunda fémina que lo logra tras Allyson Felix (7).

-La atleta neerlandesa Sifan Hassan es la primera en ganar medallas en 1 500 (bronce), 5 000 y 10 000 (ambas oro) en los mismos Juegos. También tuvo la primicia de conseguir tres podios en pruebas individuales desde 1988, cuando Carl Lewis y Heike Drechsler lo hicieron en 100, 200 y longitud.

-La amazona alemana de doma clásica Isabell Werth, 52 años de edad, es la tercera en conseguir el oro en seis Juegos Olímpicos diferentes, después de la palista germana de canoa Birgit Fischer y el esgrimista húngaro Aladar Gerevich.

-Con 13 años y 33 días, la japonesa Nishiya Momiji, en skater, se convirtió en la tercera campeona olímpica más joven de la historia y en la más precoz desde 1960.

-El jinete australiano Andrew Hoy, con 62 años, ganó una plata y un bronce, con lo cual es el medallista más veterano desde 1968.

-Los judocas japoneses Hifumi Abe y Uta Abe fueron los primeros hermanos que ganaron sendas medallas de oro en unos mismos Juegos. Hifumi venció en los 66 kilogramos, mientras que su hermana Uta lo hizo en los 52.

MASCOTAS tOKIO2020

Foto en SPORT

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Giovanni Martinez

 
Giovanni Martinez