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Publicado el 30 Septiembre, 2021 por Nailey Vecino en En Cuba
 
 

Incubadoras de soluciones

La palabra innovación hoy retumba en la mayoría de las propuestas y los discursos gubernamentales que llaman a solventar, con ciencia, los principales problemas del país. Los parques tecnológicos son una de esas iniciativas encaminadas a implementar en el sector productivo los resultados de investigación de universidades, centros científicos y entidades innovadoras (estatales o privadas), en aras de crecer en ingresos y capacidades
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Incubadoras de soluciones.

Foto: YASSET LLERENA ALFONSO

Por NAILEY VECINO PÉREZ y LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Elia Bermúdez Savón se somete a una cirugía de cataratas. Es marzo de 2019 y esta mujer de 79 años cumple en cada paso las indicaciones de su médico: una gota de ciprofloxacino cada cuatro horas, tres días antes de la operación, y dosis de prednisolona con frecuencia variable durante las seis semanas posteriores.

Elia fue una de las 28 000 intervenciones de cataratas realizadas ese año, posibles no solo por el esfuerzo y la preparación de los profesionales oftalmológicos, sino también por la disponibilidad de esos colirios que garantiza la Unidad Empresarial Base (UEB) Julio Trigo, de Laboratorios AICA+.

Lo que pocos pacientes saben es que esta UEB, responsable también de la producción del Prevengho Vir y parte del Nasalferón, ha podido solventar sus producciones gracias al aporte del proyecto EMSI FARMA, asentado en el Parque Científico Tecnológico de La Habana (PCTH).

La colaboración entre EMSI FARMA y la Julio Trigo se inició desde 2016, cuando el negocio por cuenta propia apenas comenzaba y solo lo integraban cuatro egresados de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae).

“Surgimos como respuesta a algunos problemas de la industria biofarmacéutica –comenta Fernando Suárez Concepción, líder del proyecto. Teníamos más de 10 años de experiencia como trabajadores del Centro de Inmunología Molecular (CIM) y los conocimientos necesarios para ofrecer soluciones propias”.

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Las soluciones de EMSI FARMA automatizan los procesos, de ahí que disminuya el error humano. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

“Formarnos profesionalmente en el CIM nos permitió intercambiar con fabricantes extranjeros, presenciar las puestas en marcha, conocer los estándares requeridos. Nos dimos cuenta que podíamos hacer con recursos humanos nacionales muchos de los trabajos que habitualmente se pagaban en divisa a una empresa extranjera”, agrega Julio César Carbó Castro, especialista en validación de sistemas computarizados.

Como los diseños y soluciones eran muy diversos y complejos, no era posible realizarlos desde un centro en específico, por lo que el proyecto obtuvo múltiples licencias en el sector privado para acercarse al desarrollo que implica la automatización.

Laboratorios AICA+ fue de las primeras empresas con las que establecieron contratos, la cual depositó en sus manos la recuperación o repotenciación de equipos valorados en millones de euros. Quizás por ese motivo, al principio no les fue fácil con algunos clientes, quienes miraban con reservas a los trabajadores no estatales. Pero eso cambió sustancialmente cuando se vincularon con el PCTH.

Un área incubadora

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EMSI FARMA se centra en diseñar equipos a la medida de la biotecnología cubana y sus condiciones. (Foto: XINHUA).

Desde que se planteó la posibilidad de crear un parque tecnológico en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), los creadores de EMSI FARMA evaluaron las potencialidades de relacionarse con una propuesta como esa.

Por ello, en febrero de este año se integraron a esa entidad con la esperanza de que sus especialistas transformaran a EMSI FARMA en una pequeña empresa de bases tecnológicas bien ubicada en el mercado.

Esta asociación ha permitido desarrollar con bases legales el emprendimiento. Entretanto, el Parque como proyecto sombrilla les ofrece representación jurídica, pagos por resultados, acceso a recursos tecnológicos y humanos especializados; así como a infraestructura y servicios logísticos, una vez que las instalaciones del Parque estén terminadas y la situación epidemiológica permita a estudiantes y profesores regresar a la UCI.

El proceso de aprobación para incluirse en el PCT, según explica Fernando Suárez, fue riguroso mas no engorroso. “Nuestros años de trabajo nos permitieron presentar un informe sólido, con una ruta clara de desarrollo, alianzas, avales de empresas beneficiadas, pruebas de factibilidad y análisis de riesgos”.

Este documento fue presentado ante el comité de expertos del Parque y tres meses después recibieron la aprobación.

A partir de la vinculación con el parque, EMSI FARMA obtuvo nuevos contratos con instituciones del sector biofarmacéutico: en Laboratorios CITOX automatizaron el sistema de distribución de agua para inyección, en el Centro de Inmunoensayos se reparó y automatizó la máquina de llenado de frascos, con lo que se ahorró 100 000 euros y actualmente se trabaja en la automatización de las autoclaves del laboratorio de sueros y hemoderivados.

En un futuro, las relaciones con el PCT de La Habana también pueden garantizar un régimen especial tributario (durante los primeros cinco años), facilidades para la importación, acceso a fondos y créditos, y un esquema para incentivar exportaciones, agrega el doctor en Ciencias Técnicas Alberto Prieto Moreno, especialista en automatización de procesos industriales.

Del saber al hacer

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La relación entre la empresa y la universidad ha permitido llevar a la industria las principales investigaciones y a la universidad nuevos nichos de estudio. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Otra de las uniones que les ha resultado provechosa es la relación con los profesores y estudiantes de la Cujae. Para los fundadores de EMSI FARMA fue un regreso a casa.

Randy Piñero Aguilar, quien lidera el grupo de automatización de proyectos industriales en la empresa, refiere que las ventajas de este lazo son vitales, pues permiten la aplicación de los resultados científicos más recientes y el apoyo en la investigación. “A su vez, nosotros le brindamos a la universidad nichos de estudio que nacen de los problemas reales de la industria”, agrega.

Hoy el equipo de EMSI FARMA está compuesto por 11 especialistas en ingeniería automática, mecánica, eléctrica y otros, de los cuales más de la mitad se mantiene ligada a la Cujae como profesores o estudiantes de postgrado.

“Esta casa de altos estudios encontró en los fundadores del proyecto el interés de aplicar las investigaciones del Grupo de Investigación en Estimación de Parámetros y Diagnóstico de Fallos, así como las tesis afines de los estudiantes de Automática y Biomédica”, explica el profesor Orestes Llanes Santiago, líder del grupo de investigación y coordinador de la interacción con la Cujae.

Si bien se vinculan preferiblemente alumnos de estos perfiles, como señala el doctor en Ciencias Aplicadas, no se descarta la integración de educandos pertenecientes a otras especialidades. Cada año, nuevos estudiantes se aceptan como parte de su labor extraclase, con un plan de estudio modificado en función de obtener más horas de laboratorio.

Para la profesora y estudiante de doctorado, Adriana Villalón Falcón, el principal estímulo de unirse a un proyecto como este es sentirse realizada. “Después de tantos años de estudio uno no solo quiere ir a una industria a dar mantenimiento, sino también a diseñar soluciones de automatización desde cero”.

En tanto, la ingeniera Laura García González, quien también es profesora y cursante de posgrado en la Cujae, opina que vincularse con un ámbito productivo brinda “un extra” para “aterrizar” la realidad en sus clases. La unión de todos como actores del proceso de innovación garantiza que llegue a la industria los principales adelantos científicos.

Ciclo cerrado

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A los trabajadores de la Julio Trigo hoy les resulta más fácil producir anestésicos, antibióticos, antiinflamatorios, antiglaucomatosos, el Prevengho Vir y parte del Nasalferón para lucha contra la covid-19. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

En 2016, la Julio Trigo enfrentaba una situación compleja: “No teníamos respaldo de liofilizadoras (deshidratan el medicamento y alargan su vida útil), las autoclaves y los túneles de despirogenización (para la esterilización) estaban en estado crítico o sin funcionar, y nuestro equipamiento obsoleto obligaba a medir manualmente los parámetros de fabricación”, revela Maydolis Álvarez Tito, directora de la UEB.

La Empresa de Servicios Ingenieros Especializados (Esines), que se encarga de mantenimientos menores, no podía asumir dichas reparaciones. Solo quedó confiar en aquellos jóvenes trabajadores por cuenta propia que iniciaban su negocio de automatización de procesos en la industria biotecnológica.

EMSI FARMA fue sometida a un proceso de licitación y acompañamiento, luego de que los currículos de sus integrantes fueron revisados. Asumieron en total la restauración de cinco equipos desde la defectación, la investigación y el desarrollo de soluciones, hasta la puesta en marcha y la capacitación del personal.

Lo más sorprendente de este proyecto es que asume cada reforma con el equipamiento ocioso que el grupo BioCubaFarma tiene en sus almacenes. “Como conocemos la industria, localizamos componentes disponibles que tengan otras empresas, los modificamos y agregamos nuevas prestaciones. No es lo ideal, pero con ello ayudamos a mantener nuestras capacidades productivas y extender la vida útil del equipamiento”, expone Fernando Suárez.

Maydolis Álvarez también resalta cómo estos jóvenes son capaces de acudir, incluso de noche, a solucionar problemas de la fábrica, sin que medie un contrato estrictamente definido.

Los trabajadores de la UEB sostienen que el número de roturas ha disminuido notablemente. Además, como describe Orlando Filgueira Rego, operario de la planta de liofilizado, ahora son automáticos todos los procesos de apertura y cierre de válvulas, medición de temperatura y detección de errores. Eso lo convierte en un supervisor del funcionamiento del sistema.

En efecto, como explica la jefa de producción Yaima Borrero Viamonte, las soluciones de EMSI FARMA mitigan o anulan el error humano, estandarizan los procesos y aumentan la eficiencia. Como valor agregado de estas propuestas tecnológicas también está la emisión computarizada de la documentación que valida las condiciones de producción de cada medicamento y que permite posteriormente la certificación para su venta.

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La vinculación de EMSI FARMA con el Parque Tecnológico de La Habana le abrió las puertas a nuevos contratos en el sector biofarmacéutico. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Con más de cinco años de trabajo, los miembros de EMSI FARMA siguen enfrentando obstáculos: “El principal reto es que las empresas estatales acepten nuestras propuestas como sustitutas de equipamiento extranjero”, asegura el doctor ingeniero Alberto Prieto. “En segundo lugar está la limitante tecnológica en cuanto el acceso a softwares específicos para esta industria (25 por ciento del total), que no pueden ser cambiados y que al país les resultan caras sus licencias. Los componentes que empleamos podrían ser importados, pero para eso dependeríamos de la capacidad del PCT en ese sentido y quizás de cobrar por nuestros servicios un por ciento de la factura en divisas. Hasta ahora eso no ha sido posible”, sentencia.

Hoy EMSI FARMA se concentra en diseñar soluciones de automatización a la medida de la biotecnología cubana y sus condiciones, en sustentar a entidades como la UEB Julio Trigo que elabora 26 tipos de colirios, 11 clases de inyecciones, alrededor de dos millones de unidades de Prevengho Vir y parte del Nasalferón aplicado a más de 100 000 personas durante la pandemia.

 Impulso a la creación

Sobre el funcionamiento de los Parques Científicos Tecnológicos de Matanzas y La Habana, los sectores que benefician y su consonancia –o no– con las prioridades del país, se aborda en el presente trabajo

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En la Universidad de Matanzas se buscan nuevos espacios para ampliar las capacidades tecnológicas y el número de proyectos acogidos. (Foto: TV YUMURÍ).

Aunque las medidas de restricción de la movilidad interprovincial impiden tantear los resultados, las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) ayudan a superar las barreras del nuevo coronavirus y nos conducen hasta la Atenas de Cuba. Quizás por eso, estos recursos se han vuelto tan populares entre la comunidad científica matancera, que busca potenciar el conocimiento y la innovación en pos del desarrollo territorial.

La idea de un Parque Científico Tecnológico en Matanzas (PCTM) inicia en 2017, cuando por acuerdo del Consejo de Administración Provincial se aprobó una iniciativa cercana a lo que existe hoy. El objetivo era integrar las empresas tecnológicas que desde hacía un tiempo colaboraban con la Universidad en el desarrollo de software y que estas apoyaran en la estrategia provincial de informatización, explica Diego Castilla Cabrera, presidente del Parque.

Con la publicación, en agosto de 2019, del Decreto 363 sobre los PCT y las empresas de interface entre las universidades, las entidades científicas y los centros productivos, se crearon las bases legales para la inscripción del PCTM como sociedad mercantil.

Desde enero de 2021 –cuando iniciaron las operaciones– hasta la fecha, el parque matancero ha incubado macroproyectos vinculados con el gobierno electrónico, la fabricación de prótesis craneales y dispositivos médicos, el Sistema de Información Ambiental Nacional, y a Varadero como ciudad digital.

Si bien este Parque se especializa en la rama de las TICs, “la diversidad de carreras asentadas en la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos (UMCC) permite ejecutar proyectos de otras áreas del conocimiento y prestar servicios especializados de alto valor agregado”, añade Castilla Cabrera.

El PCTM, que se nutre principalmente de los fondos del gobierno y del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, busca generar exportaciones que ayuden luego a la adquisición de materia prima en el mercado internacional. Hasta el momento, ocupa un espacio restringido en la universidad yumurina; sin embargo, quienes confían en su potencial esperan un crecimiento del área física que posibilite la aceptación de nuevos proyectos.

Clave de bienestar

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Con la plataforma Bienestar se da otro paso hacia la informatización de la sociedad cubana y matancera en particular. (Foto: HITCHMAN POWELL ESCALONA),

En busca de mayor “bienestar”, la Empresa de Tecnologías de la Información para la Defensa (Xetid) extiende a nivel nacional una plataforma que extrapola al ámbito digital la gestión de trámites e interrogantes de los ciudadanos.

La División de Xetid en Matanzas, asentada también en el PCTM, ha hecho de Bienestar un programa que integra 15 sectores y alrededor de 250 organismos. Entre los servicios resaltan la gestión de incidencias ante el gobierno, así como las diligencias en las oficinas del Instituto de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, el Ministerio de Justicia, Acueducto y Alcantarillado, y el sector de las telecomunicaciones.

Funcional las 24 horas, y con registro de usuario en las diferentes aplicaciones (apk), esta plataforma pudiera resultar clave para la toma de decisiones. No obstante, aún existen muchas reservas en la apk Participación Popular, no solo porque los usuarios no explotan toda la capacidad tecnológica instalada, sino también porque no siempre los directivos provinciales y municipales entienden la importancia de esta herramienta, refiere Maikell Avilés Mariano, director de Xetid en Matanzas.

Aun así, como proyecto, Bienestar crea sinergia entre las instituciones y fomenta el surgimiento de nuevas iniciativas. Tal es el caso de “Varadero, ciudad digital”, producto que prevé convertir al principal polo turístico del país en un destino digital para 2025.

El programa permitirá perfeccionar los servicios a la población, elevar la calidad de vida y dotar a la península de valor agregado como producto, gracias a la integración de soluciones informáticas relacionadas con el gobierno y el comercio electrónico, la gestión del transporte, el ecosistema y su sostenibilidad, asegura Maylé Salgado Cruz, líder de esta iniciativa.

Salgado Cruz, quien también es profesora de la Universidad de Matanzas y doctora en Ciencias Técnicas, aclara que “una vez Varadero quede certificado como ciudad digital, se validará un modelo de urbe sostenible ajustable y replicable en otras ciudades.

Soluciones capitales

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La sede del parque tecnológico de La Habana, aunque aún está en construcción, pretende alojar a los primeros proyectos y generar un ecosistema de colaboración y encadenamientos. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

El edificio, sin concluir, exhibe su mutismo a pesar del trabajo de obreros. Al interior, varios salones de reuniones y oficinas ya tienen forma, y esperan ser ocupados por emprendedores, estudiantes, profesores. En uno de esos espacios, Héctor Rodríguez Figueredo y Maikel Ruenes Correa, vicepresidente y director de negocios del Parque Tecnológico de La Habana (PCTH), respectivamente, comentan cómo ha sido el inicio de esta nueva forma organizativa en un ambiente marcado por la covid-19.

“Hasta el momento se mantiene el trabajo a distancia, lo cual afecta uno de los objetivos de esta entidad: crear un ecosistema de innovación mediante el trabajo colaborativo entre empresas y proyectos aquí asentados”, reflexiona Héctor.

“Sin embargo, –continúa– mantenemos el acompañamiento a los 19 proyectos incubados en el parque, así como a los otros que están en negociación, evaluación, en fase de anteproyecto e incluso a aquellos que están identificados como oportunidades”.

Aunque el PCTH está constituido desde enero de 2020 como sociedad mercantil, no comenzó sus operaciones hasta junio con la creación de sus cuentas bancarias, la junta directiva y el consejo técnico asesor, encargado de aprobar los proyectos presentados.

En enero del presente año llegaron oficialmente los primeros proyectos al Parque. Entre ellos figura AlaSoluciones, iniciativa privada que diseña prototipos de vehículos no tripulados (drones) con sistema de monitoreo y control para levantamientos geofotográficos.

También llegó la empresa alemana SMaBiT, primera de las seis oportunidades foráneas detectadas. Al decir de Maikel Ruenes, con el apoyo de especialistas cubanos esa compañía desarrollará la domótica (sistemas para automatizar una vivienda); o sea, soluciones para hacer un hogar “inteligente”. Asimismo, se agrupan allí las conocidas aplicaciones Picta, Apkalis, Todus, y la del ventilador pulmonar Combiovent.

El PCTH aún no cuenta con un fondo financiero, de modo que hasta el momento solo capta el capital para la innovación y el desarrollo de las empresas beneficiadas de los inversionistas extranjeros y del cobro de sus servicios. Dicho patrimonio puede ser retenido total o parcialmente por la UCI, en calidad de accionista (con 49 por ciento del dominio de la sociedad).

La aspiración de los directivos del PCTH es incluirlo en la Asociación Internacional de Parque Científicos Tecnológicos y Áreas de Innovación (IASP por sus siglas en inglés), lo cual permite participar en congresos y cursos de capacitación a nivel global, acceder a financiamiento y visibilizar sus servicios a nivel mundial.

El anhelo más grande será contribuir a la soberanía tecnológica nacional mediante el diseño de software libre y la fabricación de equipos propios.

Sectores priorizados

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Otros equipos diseñados por el equipo de Cenpalab permiten controlar la temperatura en cámaras frigoríficas, registrar el volumen de combustible y se-guir en tiempo real a la maquinaria agrícola. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

El Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio (Cenpalab) se inicia con una aventura primermundista: la agricultura de precisión. Los miembros del equipo de Cenpalab vinculados con el PCTH han desempolvado ese proyecto que soñaron por primera vez en 2009 y en un futuro podría incrementar las producciones, su calidad y rentabilidad.

El geodesta Tomás Martínez Rojo, especialista principal del proyecto, resume que en la actualidad se enfocan en el control de combustible y el seguimiento de la maquinaria (velocidad, tiempo de uso y área recorrida) en tiempo real mediante sensores digitales. Además, han incorporado a un tractor soluciones de automatización que permiten replicar en cada surco la misma profundidad de aradura y han diseñado software para el control de riego soterrado, según explica el ingeniero eléctrico Roberto Garrido, jefe del proyecto.

Hasta el momento han logrado encadenamiento con AlaSoluciones y colaboración con especialistas de la UCI en la producción de software libre. Sus prototipos son fabricados por una empresa china que, al no tener representación en la Cámara de Comercio Nacional, envía los componentes con una intermediaria española.

Poco a poco nuevas empresas se interesan por implementar las soluciones de Cenpalab, las cuales ya están presentes en centrales como el matancero Jesús Rabí; el Héctor Rodríguez, de Villa Clara; y el Ciro Redondo, de Ciego de Ávila.

Otra de las áreas estratégicas es la construcción. En medio de la escasez de recursos que presenta el sector, la empresa Aicros informatiza la generación y gestión de datos durante el proceso inversionista. Este proyecto imbrica y beneficia no solo a constructoras, sino también a entidades productoras, transportistas y comercializadoras de materiales; a los contratistas e inversionistas, sean estatales, privados, nacionales o foráneos, destaca Otniel Barrera Palenzuela, jefe del programa.

La empresa Aicros, como otras en el país, valora los decretos-leyes relacionados con la micro, pequeña y mediana empresa, y verifica la posibilidad de independizar el proyecto como una entidad de base tecnológica que ofrezca servicios especializados.

Si bien un número creciente de entidades se interesa por asociarse con un PCT por los atractivos tributarios y tecnológicos, pocas iniciativas están abocadas a resolver los problemas más acuciantes del país (alimentación, transporte, vivienda y producción de materiales para la construcción). Incluso, los proyectos relacionados con esos sectores, abordan de forma somera las estrategias de incremento productivo.

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Uno de los tractores robotizados en Cenpalab que funciona en la Finca Mestre, en San Pedro, Bauta. (Foto: CUBADEBATE).

Entonces, cabe preguntarse: ¿son bien empleadas las capacidades de los PCT en Cuba? ¿Acaso las empresas asentadas en ellos brindan nuevas soluciones para el desarrollo que no se encuentran en otro lugar?

Los proyectos asentados en los parques, sobre todo los estatales, están llamados a aportar más que una réplica de las funcionalidades que puede tener la empresa original; deben también generar productos y servicios de valor agregado que permitan el salto y la independencia económicos para el país.

 Breve recuento

Los primeros Parques Científico-Tecnológicos (PCT) de la historia surgieron en Silicon Valley (también conocido como Valle del Silicio), California, Estados Unidos, fruto del progreso experimentado por las tecnologías de la información en la segunda mitad del siglo XX. El éxito de aquellos proyectos pioneros, como piezas clave en sistemas de innovación, hizo que se amplificaran hasta la actualidad en todo el mundo.

La Asociación Internacional de Parques Científicos, IASP, por sus siglas en inglés, se fundó en 1984, y desde septiembre de 1995 tiene su sede mundial en el Parque Tecnológico de Andalucía, España, y una oficina regional en Beijing, China.

La IASP define un PCT como la entidad que estimula y gestiona el flujo de conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados. Establece además que deben impulsar el origen y crecimiento de empresas innovadoras mediante proyectos de incubación, así como proporcionar otros servicios de valor añadido y espacios e instalaciones de calidad e integración.

En 2017, la Universidad de Ciencias Informáticas fue aprobada por la IASP como Parque Científico Tecnológico, el primero con esa categoría en Cuba. Aunque fue en enero de 2020 cuando se concretó la fundación del actual Parque Tecnológico de La Habana, inscrito por el Citma en el Registro Nacional de Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación, que ampara el Decreto-Ley No. 323. El país cuenta además con una entidad de este tipo en la Universidad de Matanzas.

En consonancia con los estándares internacionales, ambos parques están ubicados en campus de centros de la Educación Superior para lograr una mayor y ventajosa simbiosis entre la academia y la empresa.

 

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Nailey Vecino

 
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