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Publicado el 30 Diciembre, 2021 por Igor Guilarte Fong en En Cuba
 
 

La justicia plena, a plenaria (IV y final): Cabe la esperanza

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Surca, a paso firme, el lunetario. Llega, seguro, al estrado; se posiciona. Luce un impecable traje azul fuerte, cubre el pecho viril una camisa blanca cortada por roja corbata; brilla el sellito de diputado en la solapa y en su frente altiva, la estrella de las ideas. Simbólicos matices para tan simbólica ocasión. El presidente Díaz-Canel viste de bandera. El banderín del acierto. Ha madurado su temple de líder. Empareja generaciones. De cara a casi 600 diputados e invitados –que lo elevan en aplausos–, y al futuro, habla la continuidad. Un rumor de historia y confianza repleta el plenario.

Al general de ejército Raúl Castro Ruz, líder vigente de la Revolución, quien lo escucha desde su butaca a la izquierda, dedica el proemio en testimonio de reconocimiento y respeto. Preciso, certero, con los matices y guiños de un cubano que siente y padece por el pobre de la tierra, sin titubeos vocales y mucho menos ideológicos, lee un pormenorizado informe a toda la nación en el que predomina el análisis, la explicación, el tono coloquial y realista.

En 35 minutos desnuda la raíz de los problemas, profundiza verdades y errores, y horrores, advierte soluciones, aclara perspectivas y alimenta expectativas. Su voz gruesa va trenzando los reclamos de un pueblo, las ansias del joven, las inquietudes del obrero, la retórica del intelectual, la exactitud del científico, la voluntad del revolucionario de corazón que piensa y actúa, sueña y se empeña como una correlación biunívoca.

El deseo de mejorar

El Presidente informa que al cierre de 2021 Cuba emite las primeras señales de recuperación económica. Insta a desatar los nudos en las empresas estatales, corregir desatinos y centrar el esfuerzo en el incremento de las ofertas de bienes y servicios a la población, principalmente de alimentos y medicinas.

De este año menciona la aprobación de importantes medidas encaminadas a potenciar la empresa estatal socialista, la productividad, el trabajo de los actores económicos, la aplicación de la ciencia e innovación, el sistema electroenergético, la labor en los barrios y la atención a personas y comunidades en situación de vulnerabilidad. Faltará mucho camino, pero nadie podrá negar que hay una ocupación gubernamental. La misma brújula para 2022.

Sobre el peliagudo tema de la inflación –que ha inflado las ronchas del pueblo– razona que no es un problema exclusivo de Cuba, es global. “La inflación que padecemos es consecuencia del desequilibrio existente entre la producción y la demanda, al cual hemos llegado por los efectos de la pandemia, el recrudecimiento del bloqueo y sus consecuencias para la economía”.

Asimismo, opina que la Tarea Ordenamiento no es la única causa de los desorbitados precios, que en casa son directamente proporcionales a congeladores y vianderos desprovistos. “Hay déficit de ofertas porque no producimos lo suficiente”, alega.

Entre los fallos internos que lastran la economía admite la falta de incentivos a la inversión extranjera, la cual seguirá siendo prioridad. Sin menospreciar los avances en ese carril, advierte que es ineludible retomar el llamado de Raúl a despojarnos de prejuicios y falsos temores hacia la inversión foránea.

El porqué de ciertas palabras

Cuba, pueblo, democracia, socialista, familia, derechos, justicia, ley, Revolución, unidad, salud, ciencia, economía, inflación, trabajo, defensa, solidaridad, paz, respeto, soberanía… son las palabras que más se repiten en su discurso. Y la reiteración en este caso no es por carencias de lenguaje, sino porque insiste en conceptos e ideas clave para la dinámica actual y las proyecciones a corto y largo plazos. Así que valga la redundancia.

Durante su intervención ante el plenario, la cual se amplifica en cada hogar en cadena nacional de radio y televisión, Díaz-Canel dedica una especial felicitación a los educadores en su día, cuando se cumplen 60 años de la Campaña de Alfabetización. Celebra también la proeza de científicos y personal de salud, y la cooperación colectiva, que llevaron a vencer la crisis pandémica. Recuerda el exitoso proceso de vacunación que hoy tiene al país en la avanzada del mundo en cuanto a población inmunizada.

Enérgico rechaza las perversas campañas de manipulación que pretendieron –seguirán intentando– satanizar al sistema político cubano, presentándolo como dictatorial y fallido. Con intención política –denuncia– se intenta opacar la trascendencia de la Constitución aprobada por mayoría y el sistema democrático que da luz verde a una reforma jurídica en función de amparar el ejercicio de derechos humanos.

Sobre el alcance del Código de las Familias que busca reconocer la pluralidad y proteger el ámbito familiar, estima: “Su contenido es una expresión más de la sensibilidad que caracteriza y define a la Revolución cubana: enaltecer la dignidad humana”.

La Cuba que bloquean y denigran

A decenas de lugares ha llevado Cuba “la luz de la enseñanza y el bálsamo de la salud cuando más se necesitaba, ofreciendo su amistad y solidaridad”; reflexiona mientras habla sobre la inserción de la Isla en el contexto internacional.

Reafirma el invariable compromiso de seguir promoviendo la integración latinoamericana y caribeña, en tiempos que presagian una izquierda rediviva. “Los desafíos son grandes, pero observamos con esperanza, respeto y solidaridad los esfuerzos por recuperar los avances sociales que malogró el neoliberalismo”.

Este es un país de paz, que aspira a mantener vínculos de amistad y respeto con sus semejantes, incluso con el peor enemigo. “El gobierno de Estados Unidos ha determinado convertir la agresión a Cuba en su política oficial. A pesar de ello, no renunciamos a desarrollar, en condiciones de igualdad y respeto mutuo, una relación constructiva con ese gobierno”.

Porque amor con amor se paga, en nombre de su pueblo expresa la gratitud por los donativos y la mano solidaria extendida en días difíciles por cubanos residentes en el exterior, empresas leales y gobiernos amigos alrededor del mundo; así como la campaña internacional en contra del bloqueo.

Pensar y actuar

El jefe de Estado, al repasar el intenso año vivido, y pensando quizás en lo que depara el 2022 que ya abre sus puertas al aniversario 63 de la Revolución (que sigue siendo joven), convoca: “a estar a la altura de nuestro pueblo y de sus líderes históricos.

“¡En Cuba será posible hasta lo imposible! Que cada obra sea un canto a la patria y a la Revolución, con mirada crítica y autocrítica, pero siempre comprometidos, como lo hiciera el trovador, nuestro Vicente Feliú, hasta el último aliento: ‘Créeme que soy feliz abriendo una trinchera’”; sentencia.

“Por el año vencido, y por el que nos disponemos a vencer, ¡Felicidades, Cuba!”, dedica a todos.

Ningún discurso –tampoco una Asamblea– resuelve problemas en concreto. No puede juzgársele por eso. Sino por su trascendencia de enumerar problemas, revisarlos críticamente y trazar fórmulas de soluciones que solo pueden materializarse con la participación colectiva. En tiempos de urgencias, pues los días no son eternos, alúmbrese Cuba con las palabras-guía del Presidente. Cabe la esperanza.

 

 

Este texto finaliza la serie “La justicia plena, a plenaria“, realizado por el equipo de información nacional de la Revista Bohemia.

 
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Igor Guilarte Fong

 
Igor Guilarte Fong