En provecho del mejor cine

Acercamiento a las opiniones de jurados que tienen la responsabilidad de otorgar el Premio Coral en la edición 43 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana


Voces diferentes destacan la calidad de los filmes en competencia, la convicción de que ver es tener el derecho a pensar, las múltiples motivaciones renovadas al reunirse en una cita obligada. La mayoría conoce preceptos establecidos desde 1979 durante la primera edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano: “Promover el encuentro regular de los cineastas de América Latina que con sus obras contribuyan a enriquecer la cultura artística de nuestros países”.

Quienes deben decidir los Corales en la edición 34 del evento, al reafirmar dicha máxima, sienten la identidad robustecida en defensa de lo propio y de otras narrativas que ilustran nuevas concepciones cinematográficas.

Al dramaturgo Norge Espinosa le satisface entrar en contacto con nuevas narrativas cinematográficas.
“La Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños ha sido esencial en mi formación como guionista”, reconoce Eleonora Loner.

Por su parte, el dramaturgo cubano Norge Espinosa, jurado en el apartado de guiones, destaca que la televisión ha influido en las maneras de contar en el cine. “Se perciben otras dinámicas, incluso la presencia de los presupuestos de las agendas públicas. El mundo ha cambiado y eso se refleja en la escritura. La esencia de un guion debe responder a su premisa, los personajes tienen que ser creíbles de principio a fin. El planteamiento mal definido desde el inicio de ningún modo puede arreglarse por el camino”.

En esta idea insiste la brasileña Eleonora Loner, también miembro del jurado: “Hay espacios para innovar, pero previamente se deben dominar los cánones. Debemos valorar 32 guiones, en ninguno hay una mirada recurrente. La pandemia, la influencia de las redes, las problemáticas de las mujeres, interesan a muchos. Lo aprendí durante tres años en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños donde tuve profesores excelentes”.

Más de una interrogante surge en el intercambio: ¿Por qué interesan las historias ajenas repletas de conflictos? ¿Prevalece en los guionistas la necesidad de conocer, comprender al otro?

Ambos consideran que la revalorización de historias y personajes defiende el derecho de los públicos a establecer dinámicos juegos con la fantasía. Los relatos aportan disímiles contenidos, fábulas, moralejas, que mediante tramas, a veces insospechadas, producen múltiples sensaciones y alcanzan su clímax en narraciones concebidas para explorar la dimensión afectiva del ser humano.

Desde la pantalla lidera la dimensión antropológica de la cultura heterogénea, híbrida, donde confluyen repertorios populares, cultos, masivos.

Según sostienen, para que el contenido sea artístico debe transformarse desde la forma. Quienes se involucran en el hecho estético son productores simbólicos, creadores de sentido de visualidades no siempre explícitas.

José Ramón Mikelajáuregui, de México, considera fundamental el valor antropológico del cine latinoamericano.
Para la ecuatoriana María Campaña, “el género documental es cada vez más híbrido en la concepción dramatúrgica”.

Otras reflexiones aportó la ecuatoriana María Campaña Ramia, presidenta del jurado de largometraje documental: “Por lo que he visto, los acercamientos a las realidades de nuestros países ofrecen un abanico amplio, rico, complejo. Existe tanto el cine directo como los ensayos personales. Incluso algunos creadores plantean miradas contradictorias sobre un mismo fenómeno social, cultural. Los más jóvenes escogen el género documental quizás por la condición de acceder a un rodaje más libre de lo que quieren contar”.

Esta idea fue retomada por el mexicano José Ramón Mikelajáuregui, jurado en el apartado Ópera prima: “Dirijo la escuela de Cine de la Universidad de Guadalajara. Allí los estudiantes y los graduados elaboran proyectos comprometidos con sus comunidades. Pero, en general, en mi país los filmes son poco cuestionadores.

“Nosotros debemos valorar en las películas su energía, el proceso de cómo el guion se convirtió en una puesta artística”.

Cierto ánimo de rupturas y el lanzamiento de nuevos retos inquietan a realizadores interesados en un viaje analítico de profundo contenido emocional.

Sin duda, los jurados vivirán gratas experiencias basadas en los intercambios, en el afán de descubrir nombres, estéticas, planteamientos. Son conscientes que es clave la importancia del arte en la formación de ideas y la transmisión de valores. El diálogo, la confrontación que enriquece a todas las partes determinarán cada voto en provecho del mejor cine.


CRÉDITOS

Fotos. Leyva Benítez

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