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Publicado el 2 Junio, 2016 por Victor Manuel González en Extraño
 
 

A un gustazo…

La infeliz escamoteada se dio cuenta de que su dinero se evaporó en francachelas caras del marido
(RFB)

(RFB)

A cargo de Víctor Manuel González Albear

Ilustración de Roberto Figueredo Bello

Este lunes parecía tan apacible como cualquier otro en el antiguo barrio florentino donde el suceso generó encontrados comentarios.

Para algunos vecinos, a la señora se le fue la mano; en tanto otros, más bien otras, creen que se quedó corta.

El escándalo público que trascendió del puesto local de Carabineros a los click en Facebook, lo originó una airada italiana que estuvo a punto de cambiar de mundo a su marido beodo.

Lo golpeó con cuanto artefacto doméstico tuvo a mano, desde que el hombre en mal momento llegó zigzagueando a la casa, hasta que se los llevaron; a él, para el servicio médico de urgencia, y a ella, detenida por los uniformados.

Con el acento y ademanes propios de la región Toscana, la dama, aún exaltada, explicó sus motivos:

Resulta que, esa mañana, cansada de esperar por el pago de una herencia familiar, se decidió a presentarse personalmente en la oficina notarial que le retenía su dinero.

Hasta entonces había encomendado esa gestión a su cónyuge, quien siempre regresó con las manos vacías y alegó que le daban nuevos plazos. Estaba tan molesta por lo que consideraba un abuso y hasta una burla, que llegó profiriendo insultos a los sorprendidos burócratas. Estos, repuestos enseguida del susto, pusieron ante sus ojos la verdad monda y lironda:

Su dipsómano consorte había cobrado hasta el último euro, desde el primer día. Y ahí estaban, sin lugar a dudas, las firmas, de ella, para autorizar el pago, y de él, por el cobro de la considerable suma cuyo monto exacto no consta en la noticia.

Pero más fácil le resultó a la infeliz escamoteada darse cuenta de que el dinero se evaporó en francachelas del timador con Juanito el Caminante de etiqueta azul, y quien sabe qué otras caras compañías. El tipo se lo había bebido y fiestado todo, a sus espaldas.

Tampoco la información que circula por las redes incluye detalles sobre el diagnóstico clínico del curda derrochador, ni si en su estado después de la golpiza aun cabría el consuelo de: a un gustazo, un trancazo.

 

 

 


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González