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Publicado el 10 Junio, 2016 por Victor Manuel González en Extraño
 
 

Demanda helada

Nos quedamos pensando en el lío que se buscarían algunos vendedores de nuestro entorno si se les montaran pleitos por las diferencias entre lo que cobran y lo que realmente sirven, con o sin hielo
(RFB)

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A cargo de Víctor M. gonzález Albear

Ilustración: Roberto figueredo Bello

En el país de los pleitos por todo lo humano y divino imaginable, la televisora CNN ha dado espacio a la demanda millonaria de una dama que acusa a la cadena estadounidense de cafeterías Starbucks de venderle hielo a precio de bebidas bien pagadas.

La señora fundamenta su denuncia en que la tal empresa hace publicidad engañosa al poner demasiado hielo en las bebidas frías en lugar de servir el volumen de líquido anunciado. Y por los “daños y perjuicios” recibidos como clienta timada exige una indemnización de cinco millones de dólares.

En realidad el asunto no tiene nada de extraño en aquel escenario, pero tal vez no sea tan común para otros públicos y por eso lo compartimos con los habituales de este espacio.

CNN se regodea en el chisme, porque uno de sus reporteros tuvo acceso al expediente de la demanda presentada en Chicago por la señora Stacy Pincus.

Ella imputa a los demandados que anuncian en el menú el tamaño de los vasos de sus bebidas frías, en lugar de declarar el volumen de líquido que el usuario recibirá realmente cuando compre el producto, y que esa cantidad solo se alcanza si se tiene en cuenta el hielo. De ese modo se defrauda a los clientes.

Más detalladamente se explicita que, por ejemplo, uno de los tamaños más utilizados para las bebidas que se expenden en las cafeterías de esta cadena, se anuncia con una capacidad de 24 onzas líquidas (709 mililitros), pero que en realidad sólo contiene 14 onzas (414 mililitros) bebibles, porque el resto es hielo.

Pero la CNN no se queda con la versión de un solo lado del pleito y entrevistó a una portavoz de Starbucks, Jamie Riley, quien dijo tranquilamente que no está de acuerdo con la inconformidad de la Pincus, porque los clientes entienden y esperan que el hielo sea un componente esencial de cualquier bebida helada, y por supuesto si alguno no estuviese satisfecho con la preparación de la que se le ha servido, pues “nosotros la reharemos a su gusto, encantados”.

Vaya, que para todo hay una justificación aparentemente plausible.

Habrá que ver si se sabrá después en qué para aquella bronca, y si la demandante y sus abogados comisionistas logran sacarle alguna lasca al asunto, pero nos quedamos pensando en el lío que se buscarían algunos vendedores de nuestro entorno si se les montaran pleitos por las diferencias entre lo que cobran y lo que realmente sirven, con o sin hielo. Quién sabe si esté andando alguno y aún no ha llegado a CNN, ni a los medios locales. Lo que sea, sonará.


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González