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Publicado el 15 Diciembre, 2016 por Redacción Digital en Extraño
 
 

¿Prefieren estar tristes?

En un país del Viejo Continente europeo se celebra la tristeza y nadie saluda diciendo

Díganme ustedes si esta noticia es extraña, o no: asegura experta que en un país europeo la gente prefiere estar triste. Pues sí, según la psicóloga portuguesa Mariana Miranda sus coterráneos  confieren a la tristeza y a la nostalgia un valor que no se le da en otros países occidentales. De hecho, entre portugueses, estar triste es un estado de ánimo que se considera necesario y positivo en la vida de toda persona.

“La tristeza es una parte importante de la vida”, explica la experta. “Quiero sentirlo todo de todas las formas posibles. ¿Por qué pintar con un solo color? Hay mucha belleza en la tristeza”, añade.

Saudade: ¿melancolía reconfortante?

En portugués existe una palabra que no tiene traducción a otros idiomas, razón por la que en español, por ejemplo, se acepta en su grafía original.

Se trata de ‘saudade’, que expresa un sentimiento afectivo primario, próximo a la melancolía, hasta cierto punto doloroso, pero al mismo tiempo reconfortante. Puede tener su origen en hechos pasados o en cosas que nunca sucedieron. Manuel de Melo, escritor portugués del siglo XVII, lo definió como ‘bem que se padece e mal de que se gosta’ (‘bien que se padece y mal que se disfruta’).

Si se tiene en cuenta que el lenguaje construye realidades, esta particularidad del idioma significaría que la sociedad portuguesa afronte la tristeza de otra manera.

Incluso uno de sus principales estilos musicales, el fado (que significa ‘destino’), esta impregnado de esa idiosincrasia. El género surgió hace dos siglos en los barrios populares de Lisboa, la capital del país, y sus primeras cantantes eran prostitutas y esposas de pescadores. La música está impregnada de un profundo tinte melancólico que puede ir acompañado tanto de letras tristes como optimistas, generando una fusión muy particular.

¿Beneficios de la tristeza?

Por otra parte, el psicólogo e investigador Joseph Forgas ha desarrollado investigaciones sobre cómo la tristeza influye en nuestra personalidad. Desde su perspectiva “un estado de ánimo negativo nos hace más lúcidos a la hora de procesar la información”.

Forgas desarrolló su investigación con grupos de voluntarios que fueron inducidos a distintos estados de ánimo a partir de películas y recuerdos personales. Los resultados mostraron que quienes estaban tristes “fueron más escépticos y racionales, su memoria resultó ser más ágil, se mostraron más ligeros en la comunicación y estuvieron menos condicionados por prejuicios”.

Sin embargo, muchos preferimos la alegría, porque como aseguran algunos, para que el mundo sea mundo tiene que haber de todo, y sin dudas lo hay. Dicen también que para gustos se han hecho los colores, y para escoger, las flores. Entonces, que cada cual decida lo que prefiere.

(Con información de RT )


Redacción Digital

 
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