0
Publicado el 4 Diciembre, 2017 por Redacción Digital en Extraño
 
 

Inteligencia femenina es… ¿atractivo o defecto?

En teoría, pudiéramos decir:
Mujer inteligente, preocupada/ Foto: successintouch.com

(Foto: successintouch.com)

¡Qué pregunta más rara!, dirán quienes no estén al tanto de que el asunto es, cuando menos controvertido. Al parecer las más listas corren algún riesgo de soledad.  Vea la opinión de expertas que han investigado el asunto.

El artículo publicado en la revista Personality and Social Psychology Bulletin, parte precisamente de una pregunta sugerente:  ¿La inteligencia de una mujer atrae a los hombres? Posiblemente, una gran parte de los hombres diría que sí, que por supuesto, claro, para no parecer tontos. Ah, pero, si se preguntara a las mujeres, probablemente muchas contestarían justo lo contrario, lo negarían.

Y lo más extraño del caso es que, curiosamente, los dos tendrían razón.

Lora Park, una psicóloga social de la Universidad de Buffalo, y sus colegas Ariana Young y Paul Eastwick realizaron diversas investigaciones para comprobar qué les ocurre a los hombres cuando están con una mujer que creen que es más inteligente que ellos.

En un primer experimento, se les pidió que evaluaran a una chica que hipotéticamente era más lista y habilidosa en matemáticas y en inglés. Todos ellos calificaron a dicha mujer como una pareja romántica deseable a largo plazo…

Hasta aquí todo bien. Esa era la teoría, pero ¿y en la práctica?

Para dar respuesta a ello -a la “verdad verdadera”-, las investigadoras crearon diversas situaciones donde las personas competían, ¿y qué ocurrió?

Pues que cuando una chica demostraba ser más inteligente que los chicos, por “arte de magia” dejaba de ser tan atractiva a los ojos de los hombres. Incluso, hablando con franqueza, llegaban a reconocer que se sentían inseguros frente a ella.

Así pues, la conclusión del estudio anterior podría resumirse en una idea: en teoría la inteligencia de la mujer atrae a los hombres, pero en la práctica y en distancias cortas les genera cierta inseguridad (por supuesto, siempre hay excepciones).

Más allá de esta investigación, cualquiera podría añadir según su propia experiencia, que conoce a mujeres quienes consideran que esta habilidad ha sido una barrera a la hora de encontrar una pareja y de mantener con éxito una relación.

También es posible haber conocido a hombres que, afortunadamente, apoyan las carreras profesionales de sus compañeras y que se sienten muy orgullosos de la inteligencia de ellas.

Por eso, en la realidad, cualquier generalización sería incorrecta.

Pero, dicho todo esto, hoy por hoy todavía existe una parte de los hombres que se sienten inseguros o que perciben que su masculinidad entra en juego cuando están frente a una mujer brillante.

Posiblemente tal resultado pudiera depender de la autoestima personal y de la madurez de cada uno, pero vale la pena tenerlo en cuenta para saber actuar y para gestionar las soledades y las posibles frustraciones.

La conclusión más correcta sería -como verdad demostrable- es que hombres y mujeres, con mayor o menor inteligencia, nos necesitamos mutuamente. Tanto así es que una de las claves que ayuda al éxito profesional de una mujer (y del hombre) es tener una buena pareja, ¿es o no cierto eso de que detrán de un gran hombre hay una gran mujer, y viceversa? Al menos esa es la opinión recientemente publicada de una dama tan conspicua como  la directora financiera de Facebook, Sheryl Sandberg.

Otro dato publicado es que, entre 28 mujeres que han sido directoras generales de empresas dentro de un importante consorcio, 26 están casadas, una divorciada y una soltera. Eso ateniéndonos al estado civil público y sin meter las narices detrás de las fachadas.

Pero, añade sobre el tema la comentarista de El País, los cambios de la sociedad son tan profundos que también están afectando a las dinámicas entre el hombre y la mujer, lo que nos obliga a gestionar nuevos miedos disfrazados de otro modo.

Y para poder lidiarlos con éxito, es necesario mejorar el autoconocimiento con el fin de ganar confianza y seguridad por uno mismo más allá de lo que el otro haga o diga.

También parecería pertinente educar en inteligencia emocional desde la infancia, de forma que tanto hombres como mujeres se puedan preparar para los nuevos roles sociales que van a vivir.

Y, claro, haría falta abrir nuevas conversaciones entre las parejas para encontrar los puntos de conexión y de colaboración, que no de competición. Solo así aprenderíamos a superar las dificultades a las que todos y todas nos enfrentamos, concluye el comenbtario La soledad de las mujeres inteligentes de PILAR JERICÓ, en elpais.com


Redacción Digital

 
Redacción Digital