Vuelo cancelado por… borrachera
El incidente ocurrió poco antes del despegue del vuelo TP523, cuando un trabajador del aeropuerto de la ciudad alemana de Stuttgart (sur) se percató del paso inseguro y el olor etílico del copiloto portugués, e informó al control de aviación y a los agentes del orden público
Poco antes de la partida del vuelo de TAP a Lisboa, un empleado del aeropuerto advirtió que el copiloto se tambaleaba y su aliento olía a alcohol. (Foto: eluniverso.com)
Las líneas aéreas se ven precisadas a cancelas vuelos generalmente por malas condiciones del tiempo, dificultades de orden tecnológico u otros imprevistos, digamos, más habituales, pero lo que sí suena más que extraño es que el aparato no pueda despegar ¡por una borrachera!. Y este es el caso que nos cuenta PL desde Berlín.
Según las fuentes, el incidente ocurrió poco antes del despegue del vuelo TP523, cuando un trabajador del aeropuerto de la ciudad alemana de Stuttgart (sur) se percató del paso inseguro y el olor etílico del copiloto portugués, e informó al control de aviación y a los agentes del orden público.
La Policía notificó que el profesional fue detenido y luego puesto en libertad después de depositar una fianza de 10 mil euros, pero le confiscaron su licencia de vuelo y fue abierta una investigación en su contra por sospecha de amenaza al tráfico aéreo.
Los pasajeros tuvieron que pernoctar en un hotel cercano a la terminal aeroportuaria de Stuttgart y en la mañana de hoy algunos volaron a Portugal con otras compañías, mientras otros viajaron en trenes hasta los aeropuertos en las ciudades de Fráncfort y Múnich.
El hecho ocurrió en momentos en que los alemanes rememoran una tragedia ocurrida hace tres años al estrellarse una aeronave de Germanwings, con saldo de 150 víctimas mortales, sin ningún sobreviviente.
El 24 de marzo de 2015, el vuelo 4U9525 de la subsidiaria de Lufthansa colisionó contra un macizo montañoso en una región remota de los Alpes franceses cuando realizaba un vuelo de rutina entre Barcelona y la ciudad alemana de Düsseldorf.
Pesquisas realizadas entonces revelaron que el copiloto padecía de serios problemas de visión y depresiones. (PL)









