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Publicado el 24 Abril, 2018 por Redacción Digital en Extraño
 
 

Mujer muerta dio a luz tras ser enterrada… hace 1300 años

Un 'nacimiento de ataúd', como se llama al parto en el que el feto sale del útero empujado por los gases que la madre expulsa tras morir; pero si el fenómeno es raro, más lo es que, además, la madre presente un agujero meticulosamente infligido en el cr{aneo

(sputniknews.com)

Un descubrimiento que parece el argumento de una película de misterio, arroja luz sobre los métodos utilizados hace siglos para reducir los dolores del parto.

Un equipo de Investigadores de las universidades de Bolonia y Ferrara, Italia, ha hallado la tumba de una mujer de 1.300 años con un agujero en el cráneo y un feto entre las piernas.

“El esqueleto que hemos encontrado es un gran testimonio de las intervenciones quirúrgicas durante la Alta Edad Media, como la perforación craneal, utilizada en casos de eclampsia”, explica  Alba Pasini, una de las antropólogas autoras de la investigación, cuyos resultados son publicados durante el número de mayo de 2018 de la revista World Neurosurgery.

El esqueleto fue hallado cerca de la localidad de Imola, a unos 30 kilómetros de Bolonia, y representa uno de los escasísimos casos documentados de un ‘nacimiento de ataúd’, como se llama al parto en el que el feto sale del útero materno empujado por los gases que la madre expulsa tras morir. Si el fenómeno es raro, más lo es que, además, la madre presente un agujero meticulosamente infligido, según ha concluido la investigación, para reducir la presión intracraneal propia durante los partos en los que la madre sufre eclampsia.

“A esta cirugía cerebral se le llama trepanación (…) Nuestra hipótesis es que la madre murió de preeclampsia o eclampsia, dos condiciones que implican presión arterial alta [durante el parto]. Fue tratada con una trepanación frontal para aliviar la presión intracraneal. A pesar de la intervención, la madre no sobrevivió y murió con el feto en el útero”, dicen los investigadores en su estudio. La mujer rondaba entre los 20 y los 30 años y vivió durante el período lombardo, entre los siglos VII y VIII d.C.

Con la trepanación, se perfora el cráneo del paciente y se alivia esa presión. La embarazada de Imola no logró superar la dolencia. El agujero que le infligieron para intentar que sobreviviese mide 4,6 milímetros de diámetro. La trepanación fue precisa y redonda y, antes de hacerla, le raparon el cuero cabelludo de esa zona para facilitar la tarea. El estudio sugiere que el agujero se hizo, al menos, una semana antes de la muerte, y no de forma póstuma.

“Los síndromes de embarazo hipertensivo están muy extendido incluso hoy en día, y fueron la principal causa de muerte hasta principios del siglo XX”, explica  Pasini.

Añade que, dado que la mujer de Imola fue tratada quirúrgicamente con métodos que la Iglesia podría considerar poco ortodoxos, “la historia [de ese período] debería ser reescrita”. El esqueleto está en manos de los especialistas de la Universidad de Bolonia y su destino todavía es incierto.

(Tomado de Sputnik)


Redacción Digital

 
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