Después de un minuciosos examen clínico el galeno diagnosticó, no sin asombro, que aquel movedizo cuerpo extraño bajo la piel de la joven, era, ni más ni menos, que un gusano.
Pero, ¿Cómo llegó este gusano, de cierto tamaño a introducirse bajo la piel de la atribulada mujer?
El misterio lo explica el propio reporte del New England Journal of Medicine, cuando aclara que los perros y otros animales frecuentemente son anfitriones involuntarios de ese tipo de parásitos, cuyas larvas usa a los mosquitos como transportes, y que cuando estas crecen, se convierten en gusanos.
Afortunadamente, a la mujer se le pudo extraer el gusano mediante una cirugía, sin mayores complicaciones.
Se advierte por la publicación médica, y nosotros lo reiteramos, que las imágenes pueden herir la susceptibilidad.
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(Fuente: ojo.pe)