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Publicado el 7 Marzo, 2020 por Redacción Digital en Extraño
 
 

La Keaton Music Typewriter

Escribir partituras musicales con una máquina de teclas de los años 50

Algunos de esos inventos, además de útiles, se han convertido con el tiempo, en fantásticas piezas de coleccionista que tienen en su diseño una irresistible mezcla de vanguardismo y clasicismo.
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Escribir partituras musicales  con una máquina de teclas de los años 50

foto: cultura inquieta

En las siguientes líneas estamos presentado una ingeniosa y rara invención, una preciosa máquina de escribir partituras que fue ideada y patentada en 1936 por Rober H. Keaton, de San Francisco, California, de quien recibe su nombre.

La bella Keaton Music Typewriter se diseñó para facilitar a los músicos el trabajo de escribir sus partituras a mano; en sus teclas se pueden apreciar claves, renglones para hacer los pentagramas o notas musicales.

Aunque la patente original fue de 1936, no se llevó a cabo su fabricación hasta casi veinte años después; en un principio la máquina tendría 14 teclas que después pasaron a ser 33.

El artilugio, que fue comercializado durante los años 50, presenta un teclado circular con el que se podía imprimir caracteres en el pentagrama con mucha precisión y exactitud.

El Mismo Keaton explicaba así el funcionamiento del teclado radial:

“Un teclado está adaptado para escribir una clase de caracteres musicales como las barras de compás y las líneas adicionales que, cuando se repiten, suelen aparecer en las mismas posiciones relativas en relación al pentagrama […]”.

“[…] y un segundo teclado adaptado para teclear otro tipo de caracteres musicales, como las notas, los silencios, los símbolos de sostenido, etc…que, al repetirse, pueden aparecer en varias posiciones espaciadas con respecto al pentagrama”.

La Keaton Music Typewriter, además, gracias a una manija curva ubicada a la izquierda que Keaton llamó Scale Shift Handle y Scale Shift Indicator, permitía controlar exactamente dónde caían las notas y los caracteres en la página.

Dos teclados con su función propia

foto: cultura inquieta

Ambos teclados se mueven con independencia; el más grande con las notas o las escalas presenta varias posiciones combinables con la manija de cambio de escala y que hacen que cada nota se sitúe arriba o abajo a medida que se recorre el folio.

El pequeño, que incluye elementos como las barras de compás y las líneas adicionales, siempre está fijo porque los caracteres que contiene siempre van a plasmarse en la misma posición con respecto a las líneas del pentagrama.

En definitiva, es un objeto de coleccionista que es ideal para todos los amantes de la decoración vintage, de las curiosidades, de los gadgets y de la música.

(fuente: cultura inquieta)

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