Apuesta por la cubanía (II)
Por: LUCÍA SANZ ARAUJO
Acerca de Dioné, primera obra coreográfica con música de un compositor cubano, en este caso Eduardo Sánchez de Fuentes, nos referimos en nuestro comentario anterior. Y precisamente ahora le mostramos, con mayor detalle el caché del sobre de primer día de emisión puesto a circular por la Administración Postal cubana el pasado 4 de marzo.
Le recordamos que caché es un término de origen francés, que en la filatelia (y en español) se utiliza en el sentido de estampación conmemorativa. Corresponde a un diseño estampado en un sobre o tarjeta mediante un cuño metálico o de goma y que lleva inscripciones y/o ilustraciones. Describe o conmemora algún evento: el aniversario de una institución, el homenaje a un personaje célebre, el primer día de emisión de un sello, una exposición filatélica, etcétera.
A diferencia de las marcas postales, que tienen que ver con signos relativos a la recepción, despacho, y tránsito de las especies postales, los cacheés son eminentemente conmemorativos, y pueden ser producidos tanto por las autoridades postales como por particulares (instituciones culturales, clubes y sociedades filatélicas, etc.).
Volviendo a Dioné, vale consignar otras apreciacio-nes de la directora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, cuando señaló: “…lo que sí es indudable es que para el maestro Sánchez de Fuentes esta música no fue una obra de ocasión, sino que tomó muy en serio su primer trabajo para un ballet; y el buen resultado obtenido pudimos constatarlo felizmente en aquel momento, y también en fecha más reciente…”.Se refería la Alonso a la primera grabación realizada por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Enrique Pérez Mesa, transcurridos 66 años de la primera presentación de la obra.
Durante la cancelación de primer día de la emisión de sellos de correos dedicada a Dioné, la prima ballerina assoluta recordaría con emoción el estreno de la obra, así como el asombro de una insólita escena, en que la joven Dioné, y el príncipe Girom eran atacados por los murciélagos mientras atravesaban el bosque. Y diría que “algunos la atribuyen a una justificación de elementos musicales que aludían al sonido que emiten esos animalillos, y que ya estaban incluidos desde el inicio en la música, por corresponder al argumento original referido a los aborígenes cubanos, en cuya cultura los murciélagos eran valorados con un sentido místico”.
Acerca de su valoración de esta obra, Alicia Alonso expresaría que “fue una experiencia enriquecedora en los inicios de mi carrera y, sin duda, un acontecimiento importante en la evolución escénico-musical de nuestro país”.


