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Publicado el 31 octubre, 2016 por LUCÍA SANZ en Filatelia
 
 

Con la bandera (2)

El valor de un centavo para el correo ordinario estaba destinado a mostrar la efigie de Miguel Teurbe Tolón en un sello de 35 milímetros de alto por 22 de ancho; el de dos centavos, tendría iguales dimensiones y en él se presentaría a Narciso López, y en el de cinco centavos a Emilia Teurbe Tolón

sellos-banderaPor LUCÍA SANZ ARAUJO

Cuba quiso festejar, por todo lo alto, el primer siglo de su enseña patria, de ahí la realización de un vastísimo plan de actividades que comprendió la confección de la ya citada emisión postal con características especiales.

A tal efecto fue convocado un concurso público, abierto a todos los artistas así como a quienes sin serlo residieran en el país.

Una de las indicaciones del certamen era que los proyectos debían ceñirse a unas bases donde se especificaba, en detalle, tanto el motivo de la estampilla como su valor facial y las medidas de las piezas.

Por ejemplo, el valor de un centavo para el correo ordinario estaba destinado a mostrar la efigie de Miguel Teurbe Tolón en un sello de 35 milímetros de alto por 22 de ancho; el de dos centavos, tendría iguales dimensiones y en él se presentaría a Narciso López, y en el de cinco centavos a Emilia Teurbe Tolón.

sellos-bandera-No obstante, la Resolución rubricada por la Dirección de Correos perteneciente al Negociado de Servicio Internacional y Asuntos Generales del Ministerio de Comunicaciones, dejaba abierta la posibilidad de la inclusión de otros dibujos libres relacionados con el tema.

Asimismo, no fijaba el empleo de una técnica en particular, pero recomendaba a los creadores tener en cuenta que se trataba de sellos sin orlas, destinados a grabarse en acero dulce, aconsejando que las imágenes se hiciesen con tinta china, acuarela o guache para facilitar la reproducción.

Con el objetivo expreso de garantizar la mayor imparcialidad se incluiría en un sobre cerrado, junto a los dibujos, el nombre del concursante para su posterior análisis por parte del jurado constituido por prestigiosos funcionarios y artistas –entre ellos el pintor Esteban Valderrama, don Emilio Roig de Leuchsenring, por la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales; y el doctor Tomás Terry, junto a otro directivo, en representación del Club Filatélico de la República de Cuba; y Lisandro Otero Masdeu, por la Asociación de Reporteros de La Habana–.

Algunos bocetos rechazados. Pueden verse en el Museo Postal Cubano, en La Habana.


LUCÍA SANZ

 
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