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Publicado el 18 Febrero, 2017 por LUCÍA SANZ en Filatelia
 
 

Viajes de ida y vuelta (2)

Se sacó el cargo de Correo Mayor a pública subasta, que se adjudicó a don José Cipriano de la Luz, quien pagó 18 000 pesos

Por LUCÍA SANZ ARAUJO

Nos referimos en nuestro anterior comentario a la implantación, el 1o de marzo de 1756, del Correo General Ordinario, es decir, del primer servicio oficial de Correos en Cuba, el cual constituía una imperiosa necesidad.  Su itinerario funcionaba de la siguiente manera:

Ida (De La Habana hasta Santiago de Cuba)

Salida de La Habana el día 1. /Parada en Guanabacoa el día 1./ Parada en Matanzas el día 2. /Parada en Santa Clara el día 5./ Parada en Sancti Spíritus el día 6. /Parada en Puerto del Príncipe (Camagüey) el día 9. /Parada en Bayamo el día 12. /Llegada a Santiago de Cuba el día 14.

Regreso (De Santiago de Cuba hasta La Habana)

Salida de Santiago de Cuba el día 16. /Parada en Bayamo el día 18. /Parada en Puerto del Príncipe (Camagüey) el día 21. /Parada en Sancti Spíritus el día 24. /Parada en Santa Clara el día 25. /Parada en Matanzas el día 28. /Parada en Guanabacoa el día 29. /Llegada a La Habana el día 29.

Aquellos lugares entre los pueblos de escala o fuera de la ruta debían enviar, por medios propios, las cartas a los indicados en el itinerario para que las recogiera el correo a su paso por el lugar.

El pequeño volumen de la correspondencia debido al escaso desarrollo comercial y la poca instrucción de la población no cubrieron las expectativas que el gobierno colonial había imaginado de obtener grandes ganancias. Por eso, se sacó el cargo de Correo Mayor a pública subasta, que se adjudicó a don José Cipriano de la Luz, quien pagó 18 000 pesos. Él estableció una estafeta en La Habana, en la esquina de las calles Oficios y Luz, la cual desempeñó tal función durante varios años de manera ininterrumpida, incluso durante la ocupación de la ciudad por los ingleses.

 


LUCÍA SANZ

 
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