0
Publicado el 16 Junio, 2017 por LUCÍA SANZ en Filatelia
 
 

Sí, es un sello de correos

Tanto la silueta bordada como el colorido y los puntos utilizados brindan un aspecto de tercera dimensión

Por LUCÍA SANZ ARAUJO

No se ha equivocado usted de sección, esta es la de filatelia que va camino a sus 32 años de aparecer en la edición impresa de Bohemia. La foto nos muestra un sello de correos emitido por Austria –comenzó a circular el 22 de septiembre de 2016–, cuya administración postal se empeña, una y otra vez, en sorprendernos con piezas singulares, donde sobresalen la inventiva y el empleo de las más modernas tecnologías.

Esta pieza reproduce un dirndl, vestido femenino utilizado en Austria y en Baviera, Alemania. Proveniente del oeste de los Alpes, originalmente era propio de los campesinos, luego, se trasladaría a las ciudades donde era usado, en exclusiva, por las sirvientas. A partir de 1870-80 comenzaron a ponérselo las damas de las clases altas y la aristocracia.

En la actualidad, se considera un símbolo de orgullo regional, aunque muchas féminas recurren a él porque les parece sexy, pues acentúa las curvas y esconde las imperfecciones. Un significado especial presenta el lazo con el que se anuda el delantal. En épocas antiguas, representaba el estado civil de su portadora: si se ataba al lado derecho, significaba que estaba casada o comprometida; si a la izquierda, soltería; en tanto las viudas lo ataban atrás.

De un solo color, de varios colores o con estampados, esta prenda femenina suele hacerse en lino, algodón  o seda; por debajo del vestido se usa una blusa blanca que alcanza hasta la mitad del abdomen; además, suele utilizarse un pañuelo en el cuello o sobre los hombros. Como joya, se lleva solo una gargantilla con un camafeo. Hoy resulta, casi siempre, muy escotado, y su largo de la falda varía según el gusto de su poseedora.

Volviendo al sello, este posee un valor facial 6.30 euros, fue diseñado y confeccionado por Hämmerle & Vogel, de Vorlberg, compañía especializada en bordados de altísima calidad con clientes como Chanel, Marc Jacobs, Victoria’s Secret y Agent Provocateur. En cada pieza se emplearon más de 40 metros de hilo en tres colores: blanco, rojo y verde; en total 5.6 millones de metros para hacer todas las estampillas. Tanto la silueta bordada como el colorido y los puntos utilizados brindan un aspecto de tercera dimensión.


LUCÍA SANZ

 
LUCÍA SANZ