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Publicado el 15 Septiembre, 2017 por LUCÍA SANZ en Filatelia
 
 

En clave de sol

Esta pieza dedicada al Concurso Nacional de Canciones Infantiles convocado por la BNJM es muestra de talento y de los estrechos vínculos de la Catedral de la Cultura Cubana con la Filatelia

Sello concurso canciones infantiles BNJM.Por LUCÍA SANZ ARAUJO

Lo considero un sello realmente muy atractivo. No deja indiferente a nadie. Dentro de la Filatelia cubana constituye una bocanada de aire fresco tanto por su temática como por el desenfado de sus imágenes y excelente composición. Posee la elegancia de la sencillez: dos niños sobre una clave de sol, a modo de ligera embarcación, donde sobresale la enseña nacional y de fondo un pentagrama con notas integrado a elementos marinos. Esta pieza dedicada al Concurso Nacional de Canciones Infantiles convocado por la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM) es muestra de talento y de los estrechos vínculos de la Catedral de la Cultura Cubana con la Filatelia.

Acerca del origen del evento señalaría Sidroc Ramos, a la sazón director de la institución: “En años de revolución, la Biblioteca Nacional José Martí y el sistema bibliotecario público de Cuba han puesto especial interés en el niño, para quien se procura cuanto mejor es asequible en los habituales servicios de préstamo de libros y otros materiales, al mismo tiempo que se aplican iniciativas útiles de distinta índole. […] No es extraño, por eso, que haya una particular sensibilidad en la Biblioteca, más propiamente en su Departamento Juvenil, ante las necesidades infantiles crecientes de buenas lecturas y canciones. Y que allí surgiera la idea de celebrar el Concurso de la Canción Infantil Cubana”. Al Departamento llegaron más de 500 obras. Con una alta exigencia por parte del jurado, se dejaron desiertos los premios y se otorgaron cinco menciones.

Estas correspondieron a: Canción de Doña Ternura, de Roberto Chorens e Isabel Blanco; Mira el pajarito, de Josefina Farré; Jitanjáfora, de Teresita Fernández sobre texto de Mariano Brull; Canción del día que se perdió, de Dulce María Vale y David Chericián; y Tu canción, de Rafael Villareal Rodríguez

Señalaría Sidroc Ramos: “[…] el concurso ha resultado un medio práctico, de amplia resonancia nacional, para hacer conciencia de la necesidad de escribir música mejor para los niños”.

¿Y el sello?  El 23 de abril de 1971, consta en expediente conservado en el Museo Postal Cubano, Luisa María Guerra, Responsable del Departamento Juvenil de la BNJM, remitió una carta a José Luis Guerra Aguiar, titular de la citada institución y Director de sellos y Filatelia del Ministerio de Comunicaciones, en la cual solicitaba una emisión de sellos a fin de divulgar el concurso. Tras los trámites de rigor, el 5 de junio de 1972 comenzó a circular la estampilla, con un valor de tres centavos, dentado 12.5, y diseño de Judith Siklós Vargas. Se confeccionaron un millón 287 000 piezas, impresas mediante el sistema offset, en papel con la filigrana conocida como R de C.


LUCÍA SANZ

 
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