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Publicado el 17 Enero, 2019 por LUCÍA SANZ en Filatelia
 
 

FILATELIA: Ecos del Congreso (II)

En la magna cita de los filatelistas también se habló de los altos valores faciales; de numerosos retrasos productivos y la excesiva cantidad de emisiones postales puestas en circulación cada año

Filatelia sellosPor  LUCÍA SANZ ARAUJO

Entre los aspectos debatidos en el XV Congreso de la Federación Filatélica Cubana (FFC), efectuado a finales del pasado año estuvieron, además de los ya señalados en el comentario anterior, los referidos a la deficiente calidad de muchas emisiones postales en aspectos como diseño, papel e impresión.

A lo anterior contribuyen errores debidos, en nuestro criterio, a la falta de un imprescindible control que debe abarcar: la rigurosa selección de los temas; una precisa y prolija documentación para los diseñadores e ilustradores a fin de que cada pieza resulte fiel tanto desde el punto de vista artístico como científico, sin repeticiones inútiles y desechando el facilismo; así como una detallada revisión antes de entrar al arte final y tras la impresión.

En más de una oportunidad hemos señalado lamentables yerros evitables de haberse seguido lo establecido. Lo reiteramos, nuestro interés está motivado por un elemento esencial: nuestros sellos son las imágenes de Cuba hacia el mundo.

En la magna cita de los filatelistas también se habló de los altos valores faciales; de numerosos retrasos productivos y la excesiva cantidad de emisiones postales puestas en circulación cada año no justificadas ni por el volumen de correspondencia a utilizar ni por las condiciones técnicas de la Gráfica Postal (GP).

Ciertamente la GP sufre de obsolescencia tecnológica. En una época en que las estampillas presentan cada vez con mayor fuerza elementos como la Realidad Aumentada (RA), códigos QR, tintas termosensibles, olores, sabores, texturas, 3D, etcétera, debemos trabajar por la excelencia del diseño, una impecable factura e incorporar, en la medida de lo posible, las nuevas tecnologías pues nuestros materiales bien pudieran constituir un rubro exportable.


LUCÍA SANZ

 
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