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Publicado el 25 Agosto, 2016 por Jessica Castro Burunate en Galerías
 
 

Oasis en el asfalto

El jardín debe su nombre a la existencia en el lugar de dos molinos de tabaco que funcionaron entre los siglos XVIII y XIX, movidos por el agua de la Zanja Real, el primer sistema de acueducto cubano

Rutas y Andares. Quinta de Los Molinos.Por JESSICA CASTRO BURUNATE

Fotos: EDUARDO LEYVA BENÍTEZ

La quinta de los Molinos, jardín de elevados valores históricos, patrimoniales y ambientales, ubicado en el corazón de La Habana, constituye hoy uno de los principales centros verdes de la ciudad, a la vez que espacio cultural y comunitario.

El jardín debe su nombre a la existencia en el lugar de dos molinos de tabaco que funcionaron entre los siglos XVIII y XIX, movidos por el agua de la Zanja Real, el primer sistema de acueducto cubano. Una vez desaparecidos los molinos, se trasladó a este sitio el Jardín Botánico de la ciudad y la casa de descanso de los capitanes generales de la Isla en la época colonial. Años después fue residencia del general Máximo Gómez, prócer de la independencia cubana; y luego estuvieron las escuelas de botánica y de Segunda Enseñanza de La Habana, además del Museo Máximo Gómez.

Con una extensión de 4.8 hectáreas, al sur limita con la avenida Salvador Allende, antiguo Paseo de Carlos III; al este, con la calzada de Infanta; al oeste, con la avenida de los Presidentes y la Universidad de La Habana y al norte, con el consejo popular Príncipe.

En sus terrenos se encuentran distribuidas unas 170 especies vegetales, de estas 14 endémicas de la flora cubana, y habitan más de 66 especies animales. Actualmente el espacio crece a partir del proyecto de rehabilitación y del programa de desarrollo ambiental comunitario, dirigidos por la Oficina del Historiador de La Habana y la Sociedad Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente. La intención es convertir la institución en un parque cultural al servicio de las comunidades aledañas, beneficiarias directas de este proyecto que encamina su trabajo a la educación ambiental de los pobladores de la ciudad. Por eso, en los últimos veranos ha sido uno de los sitios escogidos por la Oficina del Historiador en su programa Rutas y Andares, para acercar a las familias al entorno capitalino.


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate