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Publicado el 16 Marzo, 2017 por Redacción Digital en Galerías
 
 

Andar de un Héroe por BOHEMIA

Maceo de estos tiempos es Ramón Labañino Salazar, igual que sus hermanos Gerardo Hernández Nordelo, René González Sehwerert, Antonio Guerrero Rodríguez y Fernando Rodríguez Llort. Estaba esta vez en la sede de la revista que tanto ha admirado toda su vida, uno de los órganos de prensa que lo acompañó y estuvo en primera fila en la batalla por la liberación de los Cinco
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Visita de Ramón Labañino a BOHEMIA.Por REDACCIÓN DIGITAL

Fotos: GILBERTO RABASSA

Llegó a la revista un día muy especial: el de rendir tributo a los hombres bravíos de Baraguá, en especial a Antonio Maceo, quien tan dignamente defendió, en las postrimerías del siglo XIX, el honor de Cuba. Entró aquí, en las redacciones y los pasillos, intercambiando con los trabajadores con una sencillez tan grande como la hidalguía igual a la que le distinguió a la hora de defender el decoro de Cuba a finales del siglo XX y los primeros años del XXI.

Visita de Ramón Labañino a BOHEMIA.Maceo de estos tiempos es Ramón Labañino Salazar, igual que sus hermanos Gerardo Hernández Nordelo, René González Sehwerert, Antonio Guerrero Rodríguez y Fernando Rodríguez Llort. Estaba esta vez en la sede de la revista que tanto ha admirado toda su vida, uno de los órganos de prensa que lo acompañó y estuvo en primera fila en la batalla por la liberación de los Cinco.

Luego de ofrecer al visitante una detallada información sobre los procesos de edición de la revista en los formatos de papel y digital, el colectivo de trabajadores acudió al salón de reuniones para escuchar, con un interés que siempre es el mismo, el testimonio que, sobre los años de injusta prisión contó Labañino, el cubano que en su alegato juró: “¡Llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor y orgullo con que un soldado lleva sus más preciadas insignias!”

Como excelente comunicador que es, mientras narraba, no era difícil imaginar las condiciones de la prisión. Tampoco, la hostilidad del medio en que cumplía la injusta condena, ante lo que se impuso siempre la convicción de que su Patria y su pueblo eran lo primero. Por ellos, ¡hasta la vida!

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Redacción Digital

 
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