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Publicado el 11 Abril, 2017 por Abelardo Oviedo Duquesne en Galerías
 
 

BALONCESTO (M)

Fabulosa y atractiva liza

Los de Vueltabajo y de la Atenas de Cuba llegaron a la semifinal y batieron, respectivamente, a Capitalinos y Villa Clara, los favoritos de muchos, por no decir de todos. El encuentro de colosos -por el cetro- fue encarnizado, de partidos cerrados debido a la entrega para realizar la defensa y la ofensiva
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Baloncesto (M): Escandalosa y atractiva liza

La férrea defensa obligó a preservar celosamente la posesión de la esférica.

Por ABELARDO OVIEDO DUQUESNE

Fotos JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

 Muy pocos vaticinios de los expertos fueron confirmados por las realidades surgidas en las duelas, durante la versión de la Liga superior de baloncesto, clasificación masculina. Envejecieron las plantillas de los equipos de Ciego de Ávila y Capitalinos, los máximos ganadores del certamen anual. Y ninguno accedió a la postemporada de la LSB que inició en enero pasado.

Sin embargo, los jóvenes seleccionados de Pinar del Río y Matanzas enseñaron la perseverancia requerida y,  paso a paso, fueron ascendiendo en la competencia.

Llegaron a la semifinal y batieron, respectivamente, a Capitalinos y Villa Clara, los favoritos de muchos por no decir de todos. Luego el encuentro de los colosos por el cetro fue encarnizado, de partidos cerrados debido a la entrega para realizar la defensa y la ofensiva.

Baloncesto (M): Escandalosa y atractiva liza.

Esta vez los pinareños regalaron una envidiable actuación en las tres vueltas de la ronda preliminar.

Pinar del Río es el nuevo rey. Accedió al cetro del mayor torneo de baloncesto en el país con justeza en seis jornadas colmadas de emotividad y hasta de una guapería barata, como surgió en la apreciada en la despedida de 1993, año de instauración del clásico.

Esta vez la cita estrenó una nueva fórmula competitiva y dejó su leyenda.

Una de ellas se refiere a los estrategas. Además de ser debutantes el pinareño Andrés González y el yumurino Allen Jemmott la afición de sus terruños les exigió que lograran un rendimiento de altos quilates. Lo consiguieron. Invirtieron muchas neuronas, pues las situaciones en los cotejos exigieron razonamientos drásticos; y ellos carecían de toda la pericia para ejecutarlos con celeridad. Ese alcance es propio para los directores técnicos con cinco años de ejercicio.

No obstante fue adecuado el comportamiento en los cotejos extendidos a tiempo extra en la semifinal y final.  Exhibieron cierto glamour. Y advirtieron que rematarán una filosofía de dirección en menos tiempo de lo previsto.

La LSB toma otro aire. Ojalá que la acompañe un mejor el equipamiento técnico imprescindible para que se distancie, aún más, de las censurables conductas.

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Abelardo Oviedo Duquesne

 
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