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Publicado el 7 Marzo, 2018 por Irene Izquierdo en Galerías
 
 

MUJERES: orgullosas de insistir en tocar el horizonte

Avanzados en la segunda década del siglo XXI en la Isla están cada vez más distantes de los tiempos cuando las del llamado “sexo débil” debían tratar al esposo de señor, y los días de callar cuando los hombres hablaban, pues la moral de entonces así lo establecía
Orgullosas de insistir en tocar el horizonte.

Las cubanas son muy activas socialmente; lo han demostrado siempre en procesos de reafirmación, cruciales para la Revolución.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos YASSET LLERENA

Mientras en muchos lugares del mundo las mujeres no tienen ni la posibilidad de clamar por el cese de la violencia en el seno del hogar ni de la discriminación en todos los aspectos de la vida, las cubanas permanecen orgullosas de insistir en tocar el horizonte; es decir valorar qué les falta para ocupar el lugar de mayor preponderancia en la sociedad.

Avanzados en la segunda década del siglo XXI, en la Isla están cada vez más distantes de los tiempos cuando las del llamado “sexo débil” debían tratar al esposo de señor y callar cuando los hombres hablaban, pues la moral de entonces así lo establecía, o formar matrimonios “para toda la vida”, llenas de resignación, al no ser más que objetos destinados al placer, procrear, trabajar en la casa y cuidar a la familia.

En una ocasión como este Día Internacional de la Mujer, vale recordar a la querida Isabel Moya, toda optimismo y entregada siempre a esa batalla por enaltecer los grandes méritos que ellas han sabido acumular desde la ruta de la emancipación, porque nada, salvo el sexo, diferencia a las hembras de los varones, a quienes valoran como piensan que las pueden o deben valorar ellos.

Orgullosas de insistir en tocar el horizonte.El camino ha sido y es escabroso –nadie lo dude-; de un lado el lastre del machismo, tanto en el hogar como en el trabajo, que deviene freno para muchas y, por el otro, las propias mujeres se ponen los obstáculos de los hijos, la familia, la casa y la falta de tiempo. Para eliminar estos inconvenientes hay que cambiar la mentalidad de unos y de otras, en virtud de continuar aportando, por la familia, por la sociedad, por todos.

Para lograrlo, es muy importante eliminar definitivamente las viejas tradiciones que aún frenan la ruptura de los añejos cánones, defender el trabajo, sin importar el género, y sentirse más orgullosas, satisfechas de existir como las mujeres que son, siempre dispuestas a tocar el horizonte.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo