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Publicado el 15 Julio, 2018 por Anaray Lorenzo en Galerías
 
 

De sueños y futuro

“Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre”. (Jean-Jacques Rousseau)

De sueños y futuro.Texto: ANARAY LORENZO

Fotos: EQUIPO DE FOTÓGRAFOS DE BOHEMIA

No son solo imágenes. Es la verdad. Se trata de una verdad a gritos, de un oportuno arribo de alegría y fe. Los niños, los que saben querer, a diario nos dan importantes lecciones: que no se necesita grandes cosas para ser feliz, sino buenos momentos, que la maravilla está en lo cotidiano, en lo más sencillo y tierno.

Esos locos bajitos saben cómo sorprendernos, sobre todo si resultamos ser el adulto que ya no juega porque ha perdido al niño que vivía en su interior y que le hará mucha falta, como sabiamente alertó el poeta chileno Pablo Neruda.

En estas sonrisas infantes, captadas por el equipo de fotorreporteros de BOHEMIA, cabe toda la luz del mundo y es inevitable pensar que no todas estas fantásticas criaturas tienen las mismas posibilidades, las mismas garantías en cada rincón de nuestra Tierra.

Un solo niño triste, desamparado, sin hogar, que se le niegue la educación o la atención médica; un solo niño que cruce una frontera por guerras o por hambre y para escapar ha tenido que recurrir a las más dolorosas soluciones, es una derrota inconmensurable para la Humanidad, es la desesperanza.

Los que fuimos una vez pequeños e inocentes, y felices, y nos levantábamos cada día en el presente haciéndolo todo, queriéndolo todo, porque en nuestra aniñada ilusión el mañana era ahora, somos responsables de invertir esa absurda realidad.

A los niños se les ha de querer, educar y mostrar los más encumbrados valores. Imperdonable es alimentarlos de odio, tristeza, desidia y dolor. Escuchen, aquí hay otra verdad a gritos: Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre.


Anaray Lorenzo

 
Anaray Lorenzo