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Publicado el 12 Octubre, 2018 por Anaray Lorenzo en Galerías
 
 

Un Paseo que sufre

Este majestuoso e histórico lugar está sufriendo con las acrobacias, los contundentes aterrizajes de las patinetas en sus mármoles, el andar sobre ruedas por donde otros caminan. ¿Qué ha sido de aquel remanso arbolado imaginado por el paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier en su afán por rediseñar la entonces Alameda de Extramuros que databa de 1772?

Un Paseo que sufre                                          Texto y fotos: ANARAY LORENZO

El Prado ya no es sólo un paseo, sino entre muchas otras cosas, una pista de patinaje. De modo que las tardes allí son bastante moviditas, pues los entusiastas patinadores se encargan muy bien de que así sea. Y eso no está del todo mal; es diversión, deporte, entretenimiento.

Sin embargo, he aquí la pregunta que salta a la vista: ¿debería haber lugares específicos con ese fin?

La respuesta es obvia, porque este majestuoso e histórico lugar está sufriendo con las acrobacias, los contundentes aterrizajes de las patinetas en sus mármoles, el andar sobre ruedas por donde otros caminan.

¿Qué ha sido de aquel remanso arbolado imaginado por el paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier en su afán por rediseñar la entonces Alameda de Extramuros que databa de 1772?

Hoy se precia de ser idóneo para actividades culturales, necesario para el descanso de quienes caminamos y además de hermoso, emblemático de una ciudad que se resiste a quedarse varada en el tiempo. Y es que el paso del tiempo determina nuevas formas de pensar y hacer.

No se trata en absoluto de prohibir, sino de crear nuevos espacios para nuevas necesidades. Estaría bien que los patinadores desarrollen sus habilidades en lugares apropiados para este tipo de actividad, pero ¿los hay?

¡Ojalá estas imágenes alienten la reflexión sobre el tema!


Anaray Lorenzo

 
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