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Publicado el 28 Enero, 2019 por Irene Izquierdo en Galerías
 
 

TESTIMONIOS DE BOHEMIA

Cuando la destrucción nos toca

Conocedores del parte del tiempo emitido por el Instituto de Meteorología, sabían que los intercambios fuera del hogar no serían largos, porque la lluvia amenazaba desde hacía rato, porque estaban anunciadas tormentas locales severas con fuertes lluvias y vientos. Pero Jamás imaginar lo que sucedería apenas 45 minutos después: ¡Un tornado!

Cuando la destrucción nos toca.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: LEIBEN

¡Sorprende! Realmente nos deja sin aliento mirar tanta destrucción. A las 8:00 de la noche del domingo, muchos residentes en La Habana del Este, Regla, San Miguel del Padrón y Diez de Octubre se sentaban tranquilamente a mirar la emisión estelar del Noticiero Nacional de Televisión, a jugar dominó –como es habitual en cualquier barrio-, a hacer cuentos con los amigos de estudios, o sencillamente, a trazar planes para la semana venidera.

Conocedores del parte del tiempo emitido por el Instituto de Meteorología, sabían que los intercambios fuera del hogar no serían largos; la lluvia amenazaba desde hacía rato, porque estaban anunciadas tormentas locales severas con fuertes lluvias y vientos. Pero jamás imaginar lo que sucedería apenas 45 minutos después: ¡Un tornado!

El torbellino, la lluvia, los enrojecidos relámpagos, el viento, árboles cercenados o arrancados de raíz…, la destrucción. la furia incontenible de la naturaleza.

¡Cuánto daño en un breve tiempo! Después, ojos de sombro, tristeza y desolación. “Nunca antes habíamos visto algo así”, dijo una anciana a quien el llanto le ahogó las palabras. Costaba trabajo entender qué había sucedido. ¡Tan cerca tocó la destrucción…!

De inmediato, la movilización. Una máxima siempre han enarbolado las autoridades cubanas: nadie quedará desamparado. Por eso, cuando aún no se han contabilizado totalmente los daños, La Habana trabaja por la rehabilitación de los territorios afectados.


Irene Izquierdo

 
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