Café, historia y sabor
El día comienza cuando el aroma invade el espacio y los labios saborean la tacita de café. Solo así se está listo para comenzar una nueva jornada. No importa si se coló en cafetera o en coladera, si es oriental o no, lo importante es su presencia cotidianamente
Fotorreportaje de YASSET LLERENA ALFONSO
En Cuba el café es parte inseparable de la identidad de sus habitantes. El día comienza cuando el aroma invade el espacio y los labios saborean la tacita de café. Solo así se está listo para comenzar una nueva jornada. No importa si se coló en cafetera o en coladera, si es oriental o no, lo importante es su presencia cada día. El cubano cuenta con el café a la hora del desayuno, al final del almuerzo y la comida, además de constituir el acompañante indispensable en visitas y reuniones, cualquier instante es propicio si se trata de una dosis de la aromática infusión.
Por más de dos siglos el café nos ha acompañado, forma parte de la cultura e identidad cubanas, de nuestras tradiciones. En estas imágenes, algo de la historia del café en esta tierra. José Martí, nuestro Apóstol, era admirador del café y escribió de su exquisitez:
El café es jugo rico, fuego suave, sin llama y sin ardor, aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas. El café tiene un misterioso comercio con el alma; dispone los miembros a la batalla y a la carrera; limpia de humanidad el espíritu; aguza y adereza las potencias; ilumina las profundidades interiores y las envía a fogosos y preciosos conceptos a los labios. Dispone el alma a la recepción de misteriosos visitantes y a la audacia, grandeza y maravilla.


















Acabo de leer el artículo justo en el momento q saboreo mi primera tacita de café del día. Sabía que me provocaba cosas interesantes, pero me identifiqué con todos los elementos que mencionas. Y la cita de Marti… Increíble.
Muchas gracias.
Muy buen artículo. Hace solo unos días como buena cubana fui a disfrutar de un café junto a mi esposo, en la cafetería 24 horas de la ciudad de Santiago de Cuba, y decidimos retirarnos luego de transcurrir una hora sin tomar una tasa d café, y sin saber cuál era el menú, pues nunca en ese largo periodo de tiempo fue a atendernos ningún dependiente, a pesar de haberlos llamados en reiteradas ocaciones
café, que rico!!!!!, no imagino comenzar el día sin él, gracias por este lindo artículo, saludos desde Santa Clara
El café tiene una magia… ¡no exagero! para mi es tan especial hacerlo y sentir el olorcito como va invadiendo toda la cocina , como sentarme a saborearlo con calma. Sin ese ritual cada mañana, el día no comienza bien. Gracias, ¡delicioso foto reportaje!