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Publicado el 8 Abril, 2019 por Anaray Lorenzo en Galerías
 
 

De cómo es posible regalarse una calle

Si visitas Santiago, caminar Enramadas de principio a fin resulta casi obligatorio. O al revés, como prefieras, es igual de prometedor

De cómo es posible regalarse una calle.Texto y fotos: ANARAY LORENZO

Se trata de una calle bien bulliciosa, ancha, larga, pintoresca, de intensa vida comercial y gastronómica, y sucede tanto de esquina a esquina que bien pudiera decirse que la identidad de toda esa tierra caliente se localiza allí.

El nombre de tan imprescindible arteria responde a que desde sus inicios los devotos de “la Capital del Caribe” durante la procesión del “Corpus Cristi” la recorrían hacia la Catedral y los vecinos de la más céntrica vía del entonces trazado fundacional, colocaban en puertas, fachadas y hasta en el piso enramadas de hojas de coco y palma.

De cómo es posible regalarse una calle.Para el caminante atento, el populoso paseo es pródigo en regalos: arquitectura de indiscutible valor, sones que la manivela de un órgano oriental desenrolla justo al frente del restaurante-cafetería “Las 24 horas”, además del entusiasmo y picardía santiagueros, que, con tan solo pensar en algunos nombres otorgados a ciertos establecimientos, se invoca a la creatividad más pura.

Mientras escribo este pequeño texto, complemento de una serie de imágenes que tomé durante mi reciente visita a la oriental ciudad indómita, pienso en Pedro Gómez Rodríguez, aquel gibareño ilustre que capturó la esencia de Enramadas en una canción, cuya letra –dicen- la escribió bien apretadita en una cajetilla de cigarros. Yo no pretendo tanto con estas fotos. Solo me complace mostrarles una pequeñísima parte del regalo que me hice transitándola.


Anaray Lorenzo

 
Anaray Lorenzo