Guardianes del eterno reposo
Quizás entre ellos simulen mirarse, a nosotros -los vivos-, nos descartan pues afanadamente custodian, y quedan representados en su mayoría como imágenes mirando hacia abajo, vigilando a aquellos a quienes deben protegen

Texto y fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA
En silencio, conscientes de un espacio realmente ya pasado, e incólumes al paso del tiempo permanecen los ángeles del cementerio. Unos manchados por la humedad que ha querido dejar la huella de la omisión; y otros, pulcros y pulidos por unas manos que a cada rato vuelven para demostrar sentimientos y dejar una flor.
Quizás entre ellos simulen mirarse, a nosotros -los vivos-, nos descartan pues afanadamente custodian, y quedan representados en su mayoría como imágenes mirando hacia abajo, vigilando a aquellos a quienes deben protegen, o bien hacia el frente, observando sus seguras potestades. Escultóricamente los estilos varían en cuanto a tamaño y diseño, adjudicándosele cualidades divinas.
El viento nunca dirá que pueden levantar el vuelo, porque hay secretos que en los camposantos, así como en la Necrópolis Colón, solo conservarán ellos, los ángeles guardianes del eterno reposo.
- El ángel oidor, quien tiene una de sus manos abovedadas sobre el oído como si estuviera escuchando confesiones que solo él puede interiorizar.
- El ángel custodio, típica representación de la mayoría de los ángeles.
- La vida y la Resurrección.
- El ángel con anatomía peculiar, que posee, de la cintura hacia arriba un torso de hombre atlético y hacia abajo caderas de mujer. Muy curioso porque los ángeles son asexuales.
- El ángel de la justicia y la Fe, sus ojos vendados y su mano izquierda señalado hacia el cielo.
- El ángel que sugiere la escritura, que revela la transcendencia











