Peces… ¿multiplicados?
El Malecón es visitado a perpetuidad por transeúntes, turistas curiosos, moradores habituales, amantes y pescadores: es el lugar más habitado del mundo. A su vera siempre hay alguien tratando de “cazar” alguna presa valiosa para convertirla en riqueza monetaria o degustar su deliciosa masa

Por IRENE IZQUIERDO
Fotos: YASSET LLERENA
Pescar es una pasión, o mejor, una adicción. El Malecón, como el salitre, el sol o el aire -que se adhieren al cuerpo como si formaran parte de él-, ¡es otra! Tan fuerte, que no tienen cura. Cuando se juntan forman una combinación que ni los Premios Nobel de Química la pueden “desmenuzar”.
El Malecón es visitado a perpetuidad por transeúntes, turistas curiosos, moradores habituales, amantes y pescadores: es el lugar más habitado del mundo. A su vera siempre hay alguien tratando de “cazar” –quiero decir pescar- alguna presa valiosa para convertirla en riqueza monetaria o degustar su deliciosa masa.
A diferencia de Jesús, que con siete panes y peces, obró el milagro de que comieran los discípulos, y luego, una multitud de miles, en la versión actual resulta que quien no pesca, no come. La brega es muy fuerte, pero siempre es posible tener un medio y una forma de “llegarle” –palabra muy recurrente hoy- al pez.


















Me gusta el artículo y excelentes fotos!!!
hermosas imagenes!!!!
Muy bueno y acertado este reportaje. muy buenas fotos también..
Hermosas las fotos, soy un fans más d la pesca deportiva…!q viva la pesca
Que sea por el bolsillo también eh. Como PcD nunca la he practicado.