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Publicado el 24 Diciembre, 2019 por Irene Izquierdo en Galerías
 
 

…Y el agua se torna encaje de espuma y sal

…Y el agua se torna encaje de espuma y sal

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

En otras latitudes muestran las más diversas imágenes de una nieve que Cuba jamás tendrá. En el litoral norte se muestra Isla caribeña un mar que, a fuerza de tornarse rebelde por los cambios de tiempo, es posible apreciar de un color gris acero, como resaltando su comportamiento bravío; o en distintas tonalidades de verde y, más cercano a la tierra, un azul intenso, en contraste con la blancura extrema de las olas al chocar con cualquier objeto que sus aguas abracen o muros que intenten frenarle ímpetu.

Este martes, el “sofá” más grande y diverso del mundo –el Malecón habanero-, no está habitado por pescadores, ni enamorados, ni muchos turistas curiosos, aunque siempre alguno (s), se asoma para llevarse un recuerdo de la imagen que en su país no puede ver, pero no tiene en cuenta la negligencia en que incurre, al exponerse a la inmensidad y fuerza de las olas.

Este martes, en efecto, hay penetraciones del mar en La Habana. Las olas saltan la talanquera para caminar a su aire, llenar registros y hacer que muchas personas deban despojarse de sus zapatos, y andar despreocupados en contacto con el acompasado ritmo de sus caricias, mientras no suban el nivel.

Las autoridades y las fuerzas del Orden Interior se movilizan para preservar y cuidar la vida y evitar contratiempos, mientras el frente frío que invade el trópico hace de las suyas, y allá, en el litoral, el agua se torna peligroso encaje de espuma y sal.


Irene Izquierdo

 
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