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Publicado el 23 Junio, 2020 por Yasset Llerena en Galerías
 
 

El rostro de un país

En su rostro se perfila la determinación de las nuevas generaciones que apuestan por el futuro.

Quien podía imaginar que un invisible ser,  de apenas 60 y 140 nanómetros de diámetro, cambiaría abruptamente la vida en el planeta. Nuestra existencia es otra desde hace meses, al igual que en el resto del mundo. Investigadores, médicos, enfermeros…  laboran jornadas muy intensas con el propósito de restituir la ilusión y poner fin a la incertidumbre que azota hoy a la humanidad.

En Cuba, el sistema de prevención y protección dirigido por las autoridades del Gobierno y el Ministerio de Salud Pública han fortificado las medidas de aislamiento y de control sanitario para poner fin a tan poderoso virus. Consagrados al más noble y humano de los oficios y convencidos que la ciencia vencerá tan enérgico rival, trabajan día a día estos valientes sin esperar nada a cambio, solo la sonrisa de aquellos que le fueron arrebatados a la muerte como fruto del esfuerzo colosal y la completa dedicación de esos hombres de ciencia en su empeño de salvar vidas.

Así avanza nuestro país en la lucha contra el nuevo coronavirus entre cifras cada vez más alentadoras pero sin descuidos. Detrás de cada traje, cada máscara y cada nasobuco un brillo acompaña sus miradas semejantes a la cálida luz del atardecer que se filtra en los pasillos de la zona roja, como un pincel que dibuja con acierto el nuevo renacer que pronto está por llegar.

En las manos de este investigador el Interferón alfa 2b recombinante, una predicción hecha realidad.

Intensas jornadas de trabajo han enfrentado los investigadores del CIGB.

Sentimiento y valores se aprecia en los ojos de estas jóvenes.

Rostros semiocultos, pero con el alma al descubierto se alistan los intensivistas en la zona roja.

No hacen falta palabras, sus gestos son el aliento de todos.

Junto a cada paciente y llenos de confianza.

Los laboratorios constituyen un aporte eficaz en las investigaciones.

Consagrados al más noble y humano de los oficios, estos jóvenes científicos confirman la evolución de cada paciente.

 


Yasset Llerena

 
Yasset Llerena