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Publicado el 17 Junio, 2020 por Yasset Llerena en Galerías
 
 

Luces entre las sombras

 

Debajo de esa necesaria mascarilla se perfila la sonrisa de la nueva madre ante los primeros gestos de su pequeño.

Fotos: Yasset Llerena y Jorge Bonet

En cada mujer surge un sentimiento protector apenas conoce que lleva en su interior un nuevo ser. A partir de entonces, supera con valor los malestares de los primeros meses, los rigores que exige la gestación y la amenaza al cambio de su imagen, todo por coronarse con la dicha inmensa de ser madre. En lo adelante la vida cambia para siempre, entre días llenos de tareas que resultan cada vez más cortos y noches de desvelo.

La existencia es otra desde hace semanas. Al igual que en el resto del mundo, estos largos meses de confinamiento por el Covid -19 dejan ya un antes y un después en la memoria de todos, mucho más para aquellas que viven el embarazo y los primeros tiempos de la maternidad, y lidian con los nuevos retos de este virus máldito.

Quiso el destino que estas nuevas criaturas vieran, por vez primera, los rostros de sus madres cubiertos con esas mascarillas. Para todas ellas quedará esta etapa rigurosa grabada para siempre en su recuerdo y con la  esperanza de poner muy pronto fin a la pandemia que azota hoy a la humanidad.

Entre sus manos una de las primeras prendas que usará su bebé.

Todo listo y en orden para la llegada de la criatura, le aportará a la futura madre mucha tranquilidad.

Supervisar cada detalle una y otra vez mientras se acerca la fecha ya forma parte de la cotidianidad.

La integración entre madre y abuela es muy significativa tras el arribo del recién nacido.

En un ambiente de tranquilidad debe desarrollarse el nuevo miembro de la familia.

Todos los integrantes de la casa velan por extremar las medidas de protección e higiene.

Ser centinela del sueño de su nene es instinto de toda madre.

En los brazos de mamá se duerme placenteramente.


Yasset Llerena

 
Yasset Llerena