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Publicado el 1 Agosto, 2020 por Irene Izquierdo en Galerías
 
 

Las sábanas de Andar La Habana

A principios de la década de 1990 Gerardo Alfonso fundió en música y poesía el tema de Andar La Habana, que guiaba el Historiador: Habana, mi vieja habana/Señora de historia de conquistadores y gente/Con sus religiones, hermosa dama...
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Las sábanas de Andar La Habana.Por IRENE IZQUIERDO

Fotos JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Baten al viento, se tuercen abrazadas por el aire cómplice del tributo, o se enredan con las filigranas de hierro que han vencido el paso del tiempo, gracias a la obra del orfebre que siempre quiso joven a la Villa de sus amores.

Son las “sábanas blancas, colgada en los balcones”, las que identifican a La Habana que ha vivido a perpetuidad un romance con Eusebio, el hombre Leal a la historia de la tierra donde nació.

A principios de la década de 1990 Gerardo Alfonso fundió en música y poesía el tema de Andar La Habana, que guiaba el Historiador: Habana, mi vieja Habana/Señora de historia de conquistadores y gente/Con sus religiones, hermosa dama…

Y de la anatomía de esa “hermosa dama” no ha habido mortal que conozca más que él. Con su equipo de trabajo logró convertirla en Patrimonio de la Humanidad y en Ciudad Maravilla, por solo mencionar algunos.

Lejos estaba el trovador de imaginar que el tema de aquel programa que ayudaba a los cubanos a andar las calles, los barrios y los lugares de la capital de todos en la Isla, sería una pequeña contribución al sincero homenaje al hombre que forjó una obra tan enorme e imperecedera que le ganó el cariño de millones de amigos, tanto que, como asegurara en una oportunidad, no tenía enemigos, más que los del Estado, ni otra amistad más grande que la Patria.

Por ese hombre, las sábanas blancas hoy baten al viento, se tuercen abrazadas por el aire cómplice del tributo, o se enredan con las filigranas de hierro que han vencido el paso del tiempo.

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Irene Izquierdo

 
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