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Publicado el 24 Marzo, 2021 por Irene Izquierdo en Galerías
 
 

Hablar con la mirada

La sola existencia del ser humano ha hecho que las miradas sean diversas: de alegría, tristeza, burla, preocupación, lujuria, curiosidad, ansiedad…, en fin, un campo que los artistas, científicos y hasta historiadores tomarán como asuntos de tesis cuando menos se espere
Hablar con la mirada.

Curiosidad.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Dicen que hay miradas que tumban cocos; yo creo que las hay que derriban algo más. Aseguran que hablar con la mirada es cosa de enamorados, de gente que está siempre en un limbo por la persona que le atrae y le quita el sueño. Confirma mi compañera Chiqui que su pequeña Amanda le lee la mirada antes de que abra la boca.

Pero nada de eso se compara con mi experiencia infantil, porque si a alguien he conocido especialista en hablar con el más profundo silencio ha sido a mi madre: sin comentarios. ¡Y entonces, no se usaba nasobuco!, por lo que sus ojos eran muy diestros en el lenguaje de señas.

Hoy es muy curioso –se observa en todo momento-, cuando los niños bien educados van a hacer alguna travesura, lo primero que hacen es enfocar los ojos a sus padres; y a tono con la cadencia de la mirada, saben si pueden o no proceder: no es preciso el idioma Español.

Frecuentes son también bebecitos que solo se voltean  para observar a los padres cuando la diablura –a veces grande- está consumada.

La sola existencia del ser humano ha hecho que las miradas sean diversas: alegría, tristeza, burla, preocupación, lujuria, curiosidad, ansiedad…, en fin, un campo que los artistas, científicos y hasta historiadores tomarán como asuntos de tesis cuando menos se espere.

¡Siiiiiii!, porque en los momentos que vivimos a causa de la pandemia, hasta el más despistado de los mortales ha tenido que aprender a leer las miradas.

¿Ha andado usted por la experiencia de conversar con alguien a quien no le entiende lo que habla con el nasobuco puesto, y la alternativa ha sido recurrir a los ojos para interpretar lo que aquellos labios no son capaces de articular adecuadamente? Creo que todos “hemos pasa’o por ahí”, como diría el viejo Kiki, el del puesto de viandas de mi barrio. Y resulta bien complicado, porque la mayor parte del discurso se queda en no sé dónde.

Para que tenga una idea de cuán diversas pueden ser las miradas, vea:


Irene Izquierdo

 
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