Cambios en el uso de las mayúsculas
La Ortografía de la lengua española, editada por la Real Academia Española en diciembre de 2010, trae algunos cambios en cuanto al uso de mayúscula. Entre ellos los hay que, a lo mejor, no los comprendemos y, hasta más, no nos gustan, pero debemos aceptarlos en aras de la modernidad y hasta del mismo uso en los últimos tiempos. Antes escribíamos los nombres de las entidades de las diferentes iglesias con mayúscula, así: “Iglesia Católica”, “Iglesia Ortodoxa Griega”, “Iglesia Episcopal”, etcétera. Ahora la Ortografía…, de 2010, preceptúa que deben escribirse así: Iglesia católica, Iglesia ortodoxa griega, Iglesia episcopal, etcétera. Es decir, irá con inicial mayúscula el sustantivo Iglesia, pero los adjetivos que califican a ese nombre irán con letra inicial minúscula.
Otro de los cambios en el uso de mayúscula es con relación a los nombres de los cargos, títulos profesionales o nobiliarios y otros más. Sabemos que antes, cuando se escribía el cargo o los títulos acompañados del nombre de la persona que lo poseía, estos se escribían con minúscula; sin embargo, si no estaba acompañado del nombre de su poseedor, entonces se escribían con mayúscula. Ahora, la Ortografía…, de 2010, dictamina que en un caso y otro siempre se escribirán con minúscula. Por ejemplo: “el señor rector de la Universidad”; “Carlos González, director de la empresa”; el ingeniero Diosdado Sánchez”; “el conde de Pozos Dulces”; “Luis Ríos asumió el cargo de ministro de Agricultura”; “el catedrático de Física”, “ese joven es licenciado en Química”, “Juan Carlos de Borbón, rey de España”; “el nuevo papa es Francisco I”, etcétera.
AMERICANISMOS
Salvadoreñismos
Traigo aquí otras voces y frases populares usadas en El Salvador. Las tomé del Diccionario de salvadoreñismos, de Matías Romero Coto: A la ‘persona de poco tamaño’, esto es, al hombre bajito, se le llama, entre otras formas, sapameco, chilmuya y guilío. En El Salvador dar un aventón es lo mismo que entre nosotros ‘dar botella a alguien’. A la ‘persona miedosa’ se le dice ñañaroso. Una de las formas de llamar a la ‘colilla de cigarrillos’ es chacuaco. Las escobillas del parabrisas de cualquier carro automóvil reciben el nombre de tricos. A las personas flacas, y en este caso a los hombres, se les dice de variados modos, entre ellos: listique, pilijuyo y atulinado. A las personas gordas, propiamente a los hombres, se les dice, entre otras formas: floflocho, bombudo y popochón. Algunas maneras populares de llamar a la ‘cárcel’ son: jerusa, bartocha, tabón. A la ‘persona tacaña’ se le califica de no sé cuántas formas en el habla popular salvadoreña y, entre ellas: ticuiche y ticuiriso. Al ‘orzuelo’ se le nombra pispelo. Al ‘automóvil viejo’, nuestro ‘cacharro o fotingo’, se le denomina garnacha, entre otros nombres.


