Hay muchísimos destinos para las mujeres

Jennifer Lexela Villafaña Cruz es una joven cubana de 25 años, Licenciada en Comunicación Social y profesora de Ética y Deontología de la Facultad de Comunicación, en la Universidad de La Habana. Entre risas se define como una ciudadana de a pie, identificada con el feminismo, que lejos de considerarse una líder o una voz preponderante dentro del movimiento, se declara como una feminista convencida, y orienta su labor profesional hacia la perspectiva de género.

¿Cómo llegas a identificarte como feminista?

Desde el preuniversitario comencé a escuchar un poco sobre feminismo, pero más asociado a un discurso de moda que a una filosofía de vida o a un movimiento social. Mis primeras prácticas como estudiante de Comunicación Social fueron en el Proyecto Escaramujo y ahí oí hablar con mayor profundidad de género y feminismo. Como parte del mismo proyecto, unos meses después pasé un taller de género en el Centro Martin Luther King y definitivamente dije ‘esto me gusta, me parece interesante y es un nicho de investigación donde se puede hacer bastante juego en la comunicación’. Supe mucho más de feminismo, y creo que a partir de ese momento es cuando me identifico como feminista, porque las ideas que manejaba esta corriente como movimiento, tanto social, como académico, comulgaba con lo que yo pensaba.

¿Cómo surge la idea de orientar tu tesis a las construcciones de género?

Después de ese primer año vinculada a esos talleres, casi todos los trabajos, las investigaciones, los estudios de las diferentes asignaturas, de alguna manera, los reorientaba y les daba un discurso asociado al género, a la diversidad, a las diferencias sexuales, a feminismo y a masculinidades.

Me hice alumna ayudante de la asignatura Comunicación para el Desarrollo y mi tutora de ayudantía: Niurka González Escalona, que para entonces estaba coordinando el proyecto Espejuelos para Género, me propuso este tema asociado a las prácticas comunicativas en la cotidianidad de las familias. Mediante la investigación pudimos constatar que esta estructura es un componente esencial de la educación de un niño, de la socialización de la cultura y por consiguiente de la socialización de esas construcciones de género, y que si la familia no estaba en sintonía con el discurso de género, con la equidad, con la justicia, no se conseguía completar ese ciclo de socialización del infante en función de eliminar las desigualdades sociales establecidas en función del sexo.

¿Has tenido que enfrentar juicios en el ámbito profesional y social por considerarte abiertamente una mujer feminista?

Somos hijos de una cultura patriarcal que de alguna manera se reproduce constantemente, sobretodo en espacios un poco más lejanos a la academia, más populares y cotidianos, como puede ser el transporte. Pero como mujer feminista, el ser de alguna manera etiquetada o estereotipada por declararme feminista, yo creo que nunca me ha pasado. No me viene ninguna experiencia en la que se me haya encasillado en un tipo de comportamiento asociado al feminismo.

Sí es verdad que desde nuestra cultura existe un mito alrededor del feminismo asociado al feminismo radical, al feminismo de la diferencia. Las personas tienen incorporada esa asunción de que es una lucha contra el hombre; una especie de hembrismo o de supremacía de las mujeres.

Desde tu rol de profesora de la Facultad de Comunicación, ¿vinculas los conocimientos feministas con la disciplina que impartes?

Durante toda la carrera fui alumna ayudante de la asignatura Comunicación para el Desarrollo, pero cuando me gradúo paso a formar parte del claustro de otra disciplina que es Comunicación y Sociedad, centrada básicamente en estudios historiográficos y teóricos de la comunicación y la cultura. Entonces de pronto me enfrento a asignaturas que no estaban tan vinculadas a las agendas feministas como lo estaba Desarrollo; y luego entro a impartir Ética y Deontología de la Comunicación.

Esta asignatura  mantiene posturas del respeto, de la dignificación de las personas sobre todas las cosas como principio ético fundamental que guía la moralidad de nuestra sociedad. En este marco se me abre la posibilidad de adaptar mis clases a esa visión del feminismo, y no solo del feminismo, también miradas interseccionales que lo conectan con racialidad y con otras cuestiones, para de esa forma crear un curso más potable y atractivo. También incluyo el tema de  ética feminista, sobre la mirada del feminismo a las corrientes éticas, mediante el análisis de grandes filósofos como Kant o Rosseau, que tenían posturas desde la ética bastante machistas y sexistas.

Desde tu posición de comunicadora, ¿qué crees que sea necesario hacer desde los medios para cambiar los imaginarios de odio hacia el feminismo que existen en nuestra sociedad?

En algunos espacios de los medios hay una visión signada por la perspectiva de género, por los discursos feministas, pero son solo algunos programas o secciones; en otros quizás este discurso no esté transversalizado, no se tiene esa visión a nivel de sistema de medios, y eso en cierta medida está atentando un poco contra lo que pudiera avanzarse en materia de comunicación.

Es necesario desmontar desde los medios ese mito de que el feminismo es una guerra, una ofensiva contra los poderes masculinos o contra el hombre. El feminismo es una lucha, porque surge precisamente como un movimiento social, pero no contra el hombre, sino para enfrentar la hegemonía patriarcal. Su enemigo no son las personas del sexo opuesto, sino ese sistema de opresión históricamente legitimado por estructuras e instituciones que en lugar de perpetrar esta realidad, podrían asumir una postura contraria, en favor de la equidad y la justicia social.

Entonces para empezar, se debe sensibilizar a estas estructuras, a los medios, a los agentes públicos, a los líderes de opinión, respecto a qué es el feminismo, qué es la justicia de género, qué es lo que la sociedad está haciendo en contra de ese feminismo y de esa justicia de género y cómo desmontarlo sin pagar esas violencias o esas vulneraciones. No se trata de una guerra por la supremacía. De hecho, aunque el feminismo sea un movimiento contracultural, es bastante pacífico y se ha valido de muchas vías alternativas para penetrar en la agenda pública.

¿Cuánto te ha aportado y transformado el feminismo como conocimiento?

El coquetear con el feminismo me ha aportado muchísimo. De cierta forma ha orientado el curso de mi carrera profesional, porque desde el feminismo y desde los estudios de género proyecto mi tesis y la mayoría de los trabajos de la carrera. A nivel personal me ha permitido entender muchos procesos, me ha dado una visión crítica respecto al consumo cultural. Creo que el feminismo ofrece un poder de discernimiento frente a experiencias cotidianas que te permite interpretarlas, asumirlas desde estos conocimientos, para luego desmontarlas.

En este sentido me ha otorgado la responsabilidad de educar a los implicados en situaciones que reproducen esquemas de dominación y subordinación, asimetrías de poder, violencias y vulneraciones de derechos. Yo crecí en esos espacios sumidos en un bucle de reproducir prácticas; el feminismo me ha permitido ver que no hay solo un camino para nosotras en esta sociedad. Apegarse al molde no es para nada liberador, al contrario. Hay muchísimos destinos para las mujeres.

Ser feminista no significa decidir no tener hijos o no afeitarse, ni ninguna de esas concepciones estereotipadas. De hecho, el feminismo empodera a la mujer para que sea ella misma quien tome esas decisiones; amén de que haya una popularidad, o una generalidad normalizada de determinada conducta. El feminismo no es ponerse contra esa generalidad, sino dar el poder de desmontarla y de discernir respecto a si quiero hacerlo o no, pero no hacerlo porque sea lo que está establecido.

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2 comentarios

  1. Es una buena entrevista donde la periodista logra llevar a la entrevistada ,con preguntas inteligentes a definir la verdadera esencia del feminismo y lo que le aportó para su desarollo en el conocimiento de la Comunicacion
    La periodista logra que el lector se entusiasme con el tema

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