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Publicado el 8 Mayo, 2015 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

ANTONIO GUITERAS HOLMES

El mismo espíritu mambí

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA
Fotos Archivo de BOHEMIA

Foto:Blanquito

Foto:Blanquito

Llegó tarde, muy cansado, a su casa, en la calle Jovellar casi esquina a M, cerca de la Universidad de La Habana. Como hacía calor, se quitó el saco. Instintivamente fue a desabotonarse el cuello, pero ya lo había hecho. Su mirada tropezó con la imagen suya reflejada en un espejo. Sonrió al recordar a una amiga: “Tony Guiteras, el nudo de tu corbata nunca está en su lugar”. La madre, solícita, le trajo una tacita de café. No era exigente, lo mismo le gustaba frío que caliente, dulce que amargo. Después de saborear la bebida, encendió un cigarrillo de su marca favorita, Competidora Gaditana. Era difícil no verlo con uno en la mano izquierda.

Le dijo a la madre que no tenía hambre y se dispuso a revisar por enésima vez el estudio de una comisión, creada por él en septiembre, en el que se basaría para redactar un proyecto de decreto-ley sobre la rebaja de las tarifas eléctricas y de gas, que pensaba llevarle al presidente. Una figura desconocida, al aparecer intempestivamente ante la puerta de su casa, le interrumpió en su trabajo. Elegante su porte, prepotente su actitud. Era el administrador general de la compañía de electricidad, de propiedad yanqui. El individuo, a todas luces, era de esa nacionalidad.

Ya dentro de la casa, el recién llegado introdujo su mano en uno de sus bolsillos y extrajo un cheque en blanco. “Doctor Guiteras, esto puede ser lo mismo 200 que 200 mil pesos”, dijo en perfecto español, con ligero acento norteño. El joven revolucionario no se inmutó. Contempló en silencio al visitante. El yanqui malentendió esa actitud y añadió: “Es posible llegar hasta 500 mil pesos, doctor Guiteras.

Junto con sus colaboradores, Guiteras se dispone a intervenir la compañía de electricidad

Junto con sus colaboradores, Guiteras se dispone a intervenir la compañía de electricidad

“Aceptaría usted entonces? No queremos que se firme ese decreto. La rebaja de la tarifa eléctrica lesionaría enormemente los intereses de la compañía”. Guiteras, sereno y frío, al fin habló: “Yo he conocido hombres valientes, pero usted lo es más que ninguno”. Se levantó de su asiento y habló en voz alta: “Mamá, este señor quiere marcharse”.

Unos días después, en la Gaceta de Cuba aparecía el Decreto-Ley 2974, mediante el cual se rebajaban las tarifas eléctricas.

 

Luchador antimachadista
En Bala Cynwyd, zona residencial de la ciudad de Filadelfia, en los Estados Unidos, nació Antonio Guiteras Holmes el 22 de noviembre de 1906. A principios de 1913 la familia se trasladó a Cuba. En Pinar del Río, Tony cursó la primaria y el bachillerato. En septiembre de 1924 matriculó la carrera de Farmacia, en la Universidad de La Habana.

Cuando estaba terminando el primer año, asumió la presidencia de Cuba el general Gerardo Machado. Comenzaron los asesinatos políticos (el periodista Armando André, el sindicalista Enrique Varona…) y la represión contra el estudiantado. La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) fue ilegalizada.

Guiteras se graduó, en agosto de 1927, de doctor en Farmacia. Al trabajar como viajante de laboratorio, podía recorrer todo el país, principalmente la provincia de Oriente, y desarrollar su labor de proselitismo revolucionario contra la tiranía sin despertar sospechas. Involucrado en la conspiración liderada por el expresidente Mario García Menocal y el coronel Carlos Mendieta, resultó detenido y enviado a prisión. Cuando recuperó la libertad (diciembre de 1931), decidió crear su propia organización, a la que denominó Unión Revolucionaria.

El 29 de abril de 1933, al frente de un grupo, atacó el cuartel de San Luis, en la hoy provincia de Santiago de Cuba. Permaneció clandestino hasta el derrocamiento de Machado.

Contra la Mediación

El embajador yanqui, Benjamín Sumner Welles, y la oposición burguesa se confabularon para concertar con el gobierno la llamada Mediación, una vía para que el sátrapa abandonara el poder y fuera sustituido por elementos burgueses latifundistas del agrado de Washington. Un conocido politiquero quiso contactar con Tony para incorporarlo al diálogo con la tiranía. El joven revolucionario rechazó la propuesta: “Solo aceptaré la Mediación si la respaldan todos los hombres asesinados por Machado. ¡Vaya a pedírselo a los muertos!”.

En el Gobierno de los 100 días (Guiteras es el tercero de pie, de izquierda a derecha)

En el Gobierno de los 100 días (Guiteras es el tercero de pie, de izquierda a derecha)

El Gobierno de los 100 días

En agosto de 1933 una huelga general derrocó al tirano Machado. El embajador Sumner Welles maniobró para crear un gobierno de transición con Carlos Manuel de Céspedes y Quesada como presidente, pero una sublevación de sargentos y soldados, apoyada por el movimiento estudiantil, tomó el poder el 4 de septiembre de 1933. Seis días después al médico Ramón Grau San Martín lo eligieron presidente del gobierno provisional. A propuesta del abogado José Miguel Irrisarri, Guiteras fue designado secretario de Gobernación y, al tomar posesión de su cargo, declaró: “Seré firme defensor del gobierno hasta tanto no se convierta en lacayo fiel de Washington”.

El primer acto del Gobierno de los 100 días fue su desacato a la Constitución de 1901, ya que contenía como apéndice la Enmienda Platt. Pero además adopta una serie de medidas, la mayoría a propuesta de Guiteras, que satisfacían viejos anhelos del pueblo: establecimiento de la autonomía universitaria, jornada laboral de ocho horas, legalización de la actividad sindical, rebaja de las tarifas eléctricas y de gas, concesión de dos mil matrículas gratis, suspensión de pagos al Chase Nacional Bank hasta aclarar ciertos manejos, intervención de la Cuban Electric Company, de propiedad yanqui.

El 15 de enero de 1934, Fulgencio Batista, con el apoyo de los Estados Unidos, perpetró un golpe de Estado que derrocó al Gobierno de los 100 días. Se iniciaba así el tenebroso régimen de la triada Caffery-Batista-Mendieta: el embajador yanqui, el sargento golpista devenido coronel y el presidente títere. Cuando a Guiteras le preguntaron qué iba a hacer, respondió simplemente: “Comenzar de nuevo, ahora mismo”.

La Joven Cuba

Sumido en la clandestinidad, a finales de mayo de 1934, fundó La Joven Cuba, con el fin de preparar una insurrección popular armada para derrocar al régimen Caffery-Batista-Mendieta. En el programa de esta organización, publicado íntegramente por el periódico Ahora en su edición del 24 de octubre de 1934, se define que “para que la ordenación orgánica de Cuba en nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del socialismo”. Se aclara que “al Estado socialista nos acercaremos por sucesivas etapas preparatorias. Fijada la gran meta a la que dirigimos la marcha, nuestro programa debe interpretarse como el trazado de la primera etapa”.

El Programa suscribía “como esencial el credo antimperialista, a cuya luz se desenvolverá una política exterior e interior genuinamente cubana”. Entre los principales objetivos económicos que se trazaba, estaban la nacionalización de las riquezas del subsuelo y la implantación de una reforma agraria. Igualmente, se proyectaba estimular la creación de cooperativas de agricultores, la nacionalización de los servicios públicos, la creación de una marina mercante, la intervención y regulación del comercio exterior y la institución de una Banca Nacional.

En lo social, se declaraba la igualdad civil, económica y política de la mujer, a la cual se le otorgaban los mismos derechos electorales activos y pasivos que al hombre. En lo educacional, la lucha contra el analfabetismo; la supervisión e intervención de la escuela privada, laica y religiosa, mientras no se implantara integralmente la escuela única; la creación de ciudades escolares en todo el país; la institución de becas para la población trabajadora.

El Morrillo

El 8 de mayo de 1935 Guiteras y un grupo de sus colaboradores se hallaban en el fortín de El Morrillo, en Matanzas. El plan del joven revolucionario era marchar a México, donde pensaba organizar una expedición armada para iniciar en la zona oriental una insurrección popular con el fin de derrocar al régimen imperante. Uno de los compañeros de Guiteras en ese su último combate es el internacionalista venezolano Carlos Aponte, quien se había distinguido en la lucha contra la invasión norteamericana a Nicaragua bajo el mando de Sandino.

El yate que debía venir a buscar a Guiteras se retrasó. Al amanecer del 8 de mayo, el Ejército, alertado por un traidor, cercó el lugar. Guiteras y sus compañeros se dispusieron a burlar el cerco a tiro limpio. Cuentan que Aponte le dijo a Guiteras poco antes de caer en combate: “Compay, antes de rendirse, nos morimos”. Guiteras contestó simplemente: “Nos morimos”.

Legado

Aun después de su muerte, siguieron combatiendo a Guiteras, la derecha, temerosa ante el peligro de su ejemplo, y buena parte de la izquierda, increíblemente cegada por el dogmatismo y el sectarismo. Sería la Generación del Centenario quien, al retomar sus banderas, lo pondría en el justo sitio que siempre debió ocupar en el pensamiento socialista cubano. Fidel, al convocar al pueblo contra la tiranía batistiana, proclamó: “Hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos y Guiteras”. En el manifiesto A la nación, los moncadistas hacían suyo el programa revolucionario de la Joven Cuba; Tanto en La historia me absolverá, como en el Manifiesto número Uno del Movimiento 26 de Julio se reflejó ostensiblemente su influencia.

Para el Che, “Antonio Guiteras representa al más puro luchador antiimperialista, y al precursor de la nueva etapa, la lucha guerrillera… Su espíritu era el mismo espíritu mambí”. Y Raúl Castro, al intervenir en 1959 en el acto por el primero de mayo en La Habana, afirmó: “Esta de ahora es la Cuba Libre que soñara Martí, es la Cuba progresista que agitara en la década de los ’20 Julio Antonio Mella; es la Joven Cuba, extinguida al florecer, que soñó Antonio Guiteras. Es la nueva Cuba de Fidel”.

Fuentes consultadas

Los libros Guiteras, de José A. Tabares del Real, y Aquella decisión callada, de Newton Briones, las compilaciones Guiteras 100 años, a cargo de Ana Cairo, y Antonio Guiteras, su pensamiento revolucionario, de Olga Cabrera.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García