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Publicado el 6 mayo, 2015 por Caridad Carro Bello en Historia
 
 

Así es la Historia

El sabor de una victoria

Por CARIDAD CARROBELLO

Excarcelación de los moncadistas

Excarcelación de los moncadistas

Se iniciaba mayo y aún no aparecían las lluvias. En la entonces Isla de Pinos, el calor y el júbilo popular reverberaban al mediodía del domingo 15, cuando se supo la noticia: serían excarcelados los jóvenes asaltantes de dos de las fortalezas militares importantes de la tiranía en el oriente cubano.

Un año antes, en 1954, el dictador Fulgencio Batista había decretado el indulto a los opositores, para favorecer así sus intereses electorales. Pero excluyó a los asaltantes de los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo. Fue la lucha de todo un pueblo, emprendida por el Comité de Familiares Pro Amnistía, la que lo obligó a excarcelar a los valerosos combatientes.

En aquel Comité desempeñaron un rol activo las madres de los presos. Según datos históricos, la génesis de su labor estuvo en la Isla de Pinos, pues allí se acordó imprimir una tarjeta con la finalidad de extender el radio de acción de la campaña. Pero también el humilde hogar de la familia Almeida, en el reparto Poey, del capitalino municipio de Arroyo Naranjo, fue un centro promotor de estas actividades.

A la par, el Comité Gestor, integrado por familiares y amigos allegados, coordinó visitas y atenciones a los presos para garantizar la comunicación entre el recinto carcelario y el exterior.

El 15 de mayo se informó a periodistas y familiares que había llegado la orden de libertad para los asaltantes, la cual comenzó a ejecutarse a la 1 p.m. Pero el tirano no cedería de tan buena fe en el indulto. Había desarrollado previamente una maniobra oficialista para hacer creer que la aprobación de la amnistía implicaría un entendimiento entre las partes.

Fidel Castro respondió a este intento en carta fechada el 19 de marzo de 1955, y publicada en la revista BOHEMIA el 25. Con ella reveló las artimañas de la dictadura para que el grupo de revolucionarios abandonase la lucha a cambio de la amnistía. Esta denuncia provocó sanciones del Consejo Disciplinario del Penal sobre el grupo.

Los asaltantes salieron del Presidio Modelo en tres grupos: el primero, integrado por Eduardo Rodríguez Alemán, José Suárez Blanco, Jesús Montané Oropesa, Ernesto Tizol Aguilera, Oscar Alcalde Vals, Fidel Labrador García, Gustavo Arcos Bergnes, Abelardo Crespo Arias, Pedro Miret Prieto y Ciro Redondo García.

Casi media hora después aparecieron Fidel y Raúl Castro, Juan Almeida, Armando Mestre, Enrique Cámara, Agustín Díaz Cartaya, Orlando Cortés y Mario Chanes. El último grupo lo integraron Ramiro Valdés Daussá, José Ponce, Julio Díaz González, René Bedia, Reynaldo Benítez, Francisco González, Gabriel Gil, Rosendo Menéndez, Andrés García, Israel Tápanes y Eduardo Montano.

Los excarcelados se dirigieron a Nueva Gerona. En el hotel Isla de Pinos, Fidel Castro ofreció una conferencia de prensa donde respondió firmemente que no se iría de Cuba. Al terminar, entregó a la prensa un manifiesto que expresaba la disposición de todo el grupo de seguir la lucha inspirada en el ideario martiano. Este documento proclamaba que la campaña popular por la amnistía era “la gran victoria del pueblo en los últimos tres años”.

En el muelle de Nueva Gerona, donde se encontraba atracado el barco El Pinero, que trasladaría a los moncadistas hasta Batabanó, todos entonaron el Himno del 26 de Julio. Esa noche la embarcación zarpó más tarde, y durante la travesía nadie durmió.


Caridad Carro Bello

 
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