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Publicado el 28 Enero, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Martí, semilla que germina

Un panel de lujo sobre el Apóstol y Fidel se efectuó este miércoles en la II Conferencia Internacional on todos y para el bien de todos
Atilio Alberto Borón, politólogo y sociólogo argentino.

El ensayista Atilio Alberto Borón, politólogo y sociólogo argentino, fue uno de los integrantes del panel Martí y Fidel. (Foto: MARCELINO VAZQUEZ HERNÁNDEZ/ACN).

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

La sala 4 del Palacio de las Convenciones se repletó como nunca antes se había visto. Los muchachos de la FEU, al no alcanzar asientos, se acomodaron en el suelo. Igual hicieron algunos delegados a la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos.

El escritor Abel Prieto, quien fungió como moderador, calificó acertadamente de panel de lujo al integrado por los periodistas Ignacio Ramonet y Katiuska Blanco, el ensayista Atilio Borón, el teólogo Frei Betto y Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco. El tema que convocaba: Martí y Fidel.

Antes de concederles la palabra a los expositores, Prieto recordó a los presentes que La historia me absolverá, el alegato de defensa de Fidel cuando era enjuiciado por los sucesos del Moncada (1953), está presente la influencia departí desde la primera hasta la última página.

Katiuska Blanco se refirió a sus vivencias con el líder histórico de la Revolución, ya sea en coberturas periodísticas, cuando ella trabajaba en el diario Granma, como en el diálogo que estableciera con él para los libros Guerrillero del tiempo y Todo el tiempo de los cedros.

Según testimonio de la escritora y periodista, tras colocar rosas blancas en la tumba del Apóstol, durante las conmemoraciones por el centenario de la caída en combate del Apóstol (1995), Fidel lo calificó de árbol que crece, una semilla que germina en nuestro pueblo.

El Comandante en Jefe explicó entonces que en 1895 no se conocía a Martí lo suficiente, no sabían toda la magnitud de su obra y pensamiento como lo apreciamos hoy, cuando le consideramos el más gigante de los cubanos.

Ignacio Ramonet recordó que, durante aquellas conversaciones que después dieron lugar al libro 100 horas con Fidel, el revolucionario cubano calificó a Martí como el teórico de la independencia, con un pensamiento humanista extraordinario.

Fue el primero que habló del imperialismo, desde una posición opuesta y crítica, y que constituyó un partido para combatirlo, o como el propio Apóstol lo definió con sus palabras: impedir a tiempo que se extiendan por las Antillas y caigan con esa fuerza mas sobre nuestras tierras de América.

Atilio Borón argumentó con varios ejemplos que Simón Bolívar es un antecedente que comparten Martí y Fidel. El Libertador, apuntó, es el primero que reconoció las diferencias antagónicas entre la América anglosajona (los luego Estados Unidos) y nuestra América.

Entre Fidel y Martí señaló un paralelo interesante. Ambos insistieron a sus respectivos coetáneos a que diferenciaran los pueblos español y estadounidenses de los regímenes colonial e imperialista que gobernaban en esos países.
Para Frei Betto, Martí rescató la espiritualidad en las guerras de independencia. Aseveró que tanto él Apóstol como Fidel asumieron los valores espirituales y los transformaron en revolución.

Por su parte Mayor Zaragoza considera a Fidel un paradigma de ser humano cabal. Es el mejor ejemplo, dijo, de que nunca debemos hincarnos ante nadie, las rodillas son para levantarse, no para someterse.

En la sesión matutina se desarrolló un panel de la solidaridad con todos y para el bien de todos, que contó con la participación de los cinco héroes antiterroristas que sufrieron arbitrarias condenas de cárcel en prisiones estadounidenses.

Fernando González argumentó que la causa de los 5 es el mejor ejemplo de lo que logran la solidaridad. Para Ramón Labañino, Martí es eterno, podemos leerlo en cualquier tiempo y seguirá siendo nuestra guía.

Parafraseando una conocida canción del trovador Silvio Rodríguez, Antonio Guerrero comentó que somos demasiados necios para creer en las bondades del capitalismo, tenemos una tradición de necedades que van desde Martí y Maceo hasta Fidel y Raúl quienes en Cinco Palmas iniciaron una guerra contra la tiranía con siete fusiles.

Gerardo Hernández agradeció las campañas de solidaridad con los 5 cuando cumplían condenas y convocó a quienes entonces asumieron ese rol a seguir en el combate, solo que ahora es por el levantamiento del bloqueo, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la base Naval de Guantánamo y la liberación de otros revolucionarios presos.

René González puntualizó que en las condiciones actuales, la solidaridad es imprescindible para los pueblos de América Latina. Solo si Cuba continúa siendo una nación solidaria podrá enfrentar los retos del futuro.

También participaron en el panel Kenia Serrano, presidente del Icap, quien abordó la solidaridad de y con Cuba, la luchadora social Graciela Ramírez y el escritor James Cockcroft.


Pedro Antonio García

 
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