0
Publicado el 15 Febrero, 2016 por Fabio Raimundo Torrado en Historia
 
 

1976: a cuatro décadas de la Constitución Socialista

Gestación, nacimiento, aprobación y proyecciones de un texto programático

 

Por FABIO RAIMUNDO TORRADO

El voto popular respaldó la Constitución de 1976.

El voto popular respaldó la Constitución de 1976. (Ar-chivo: BOHEMIA)

Este 24 de febrero, la Constitución socialista de la Revolución Cubana cumple 40 años. Resulta conocido que la dirección de la Revolución no se apresuró a establecer las formas definitivas del régimen estatal, comprendiendo que el asunto no radicaba en la existencia formal de órganos de poder, sino en crear instituciones meditadas y duraderas que respondieran a las necesidades del país.

Debido a las profundas transformaciones económicas, sociales y políticas acaecidas en Cuba, después de la victoria definitiva de la Revolución el 1ro. de enero de 1959, la Ley Fundamental aprobada por su dirección, el 7 de febrero de ese mismo año, basada en el contenido de la antigua Constitución de 1940, no reflejaba adecuadamente la nueva estructura del estado socialista cubano naciente, ni tampoco las nuevas formas de vida social y política del pueblo cubano, aun cuando llevaba adecuaciones apropiadas para la etapa inicial revolucionaria. Además, esa ley había sido desarrollada y complementada por varias leyes dictadas, y contenía numerosas modificaciones por Leyes de Reforma Constitucional.

Al respecto, Fidel Castro Ruz, entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en su discurso del 21 de Mayo de 1963, ante estudiantes cubanos y otros invitados, en la Universidad Lomonósov, de Moscú, expresó: “En nuestro país, igualmente, están por resolverse muchas cuestiones de tipo institucional (…) para darle una forma nuestra al régimen socialista que, inspirados en el marxismo leninismo, estamos creando. No hemos querido hacerlo de manera idealista, hemos preferido no apurarnos, puesto que no es un buen procedimiento imaginar leyes e instituciones y luego tratar de adaptar las realidades a esas formas ideales. No son las realidades las que deben adaptarse a las instituciones, sino las instituciones las que deben adaptarse a las realidades”.

Pese a ello, en el período que medió hasta la aprobación de nuestra actual Constitución socialista, el nuevo Estado garantizó una democracia nunca antes vista en Cuba, por la amplia participación popular en la dirección del país, materializada con novedosos medios, como las concentraciones masivas, los mítines… Y se hizo habitual discutir con el pueblo los proyectos de los principales documentos políticos y legislativos, elaborados por el Gobierno.

Orígenes

Gran importancia para lograr la institucionalización tuvo el Acuerdo del 22 de octubre de 1974 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y del Buró Político del Partido Comunista, al crear una Comisión Mixta del Partido y el Gobierno, encargada de preparar y redactar un Anteproyecto de Constitución.

Dicho acuerdo conjunto era lo que suele denominarse “Ley de Bases Constitucionales”, por las cuales tenían que regirse sus miembros para esa labor. Esas bases tuvieron su fundamento en la cultura política de la historia independentista y en las tradiciones del pueblo, así como en las ideas universales de la proyección socialista, que forman parte hoy del patrimonio político cubano.

Entre los apartados de ese acuerdo se consignaban los integrantes de la comisión, presidida por el miembro del Buró Político Blas Roca Calderío. Se declaraba el propósito de que el anteproyecto fuera sometido a discusión pública y popular, y luego puesto a la consideración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. Posteriormente se sometería a referendo, con el voto libre, directo y secreto de los electores que le darían definitiva aprobación.

En el apartado noveno del citado acuerdo, se especificaba que como la división político-administrativa del país estaba entonces en estudio aún, el anteproyecto debía ser en ese acápite lo bastante flexible para ajustarse a la que se acordara, y en correspondencia con ella definir los órganos locales de poder por crearse.

También, adelantaba que en cuanto a los máximos órganos de poder estatal debe preverse la creación de una Asamblea Nacional de Delegados del Pueblo o, simplemente, Asamblea Nacional, como órgano supremo del Poder Estatal, y estudiarse la forma, integración y contenido del órgano elegido por esa Asamblea Nacional para actuar, por delegación de ésta, en los períodos comprendidos entre una y otra de sus reuniones.

“Este órgano pudiera ser una Presidencia, Consejo de Estado, Comisión Permanente o Comité Ejecutivo, el Presidente del cual sería el representante de la República, de acuerdo con el Derecho Internacional, o sea, el Jefe de Estado.

“El nombre del cargo de Jefe de Estado podría ser Presidente del Consejo de Estado, Comité Ejecutivo o Comisión Permanente de la Asamblea Nacional o simplemente, Presidente de la República.

“Asimismo debe establecer la Constitución, el Consejo de Ministros, máximo órgano Ejecutivo y Administrativo, como Gobierno de la Nación, el Presidente o Primer Ministro del cual, sería el Jefe de Gobierno.

La composición, relaciones, facultades y funciones de éstos órganos debe especificarse en el texto constitucional”.
Dicha comisión redactora quedó constituida el 23 de Octubre de 1974, y en su primera reunión el día 28, se dividió en cuatro grupos de trabajo y uno de estilo.

El 30 de noviembre de 1974, cada grupo entregó sus propuestas las que fueron discutidas como un todo por la comisión. Parecerá extraño que en solo un mes hubiera preparado el texto de una Constitución Socialista tan completa, como la presentada, pero ello se logró al apoyarse en estudios previos realizados por la Comisión de Estudios Jurídicos, creada antes, y presidida por el propio Blas Roca. Solamente bastó ajustar lo hecho a las recomendaciones o juicios dados por el Acuerdo conjunto mencionado, y las ideas aportadas por sus miembros.

El Anteproyecto terminado fue entregado al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 24 de Febrero de 1975. En el acto de entrega de ese texto, el líder de la Revolución expresó: “Nuestro pueblo podrá sentirse orgulloso cuando se discuta esta Constitución. La Revolución dará un gran paso histórico hacia la institucionalización, hacia el cese del carácter provisional del Gobierno Revolucionario…

“(…) es nuestro propósito una vez que se haya aprobado esta Constitución, luchar consecuente y tenaz-mente, para que cada uno de los preceptos de esa Constitución se cumplan; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que acordó leyes y principios que después no se cumplieron” .

Aprobación y respaldo

En ese mismo 1975 tuvo lugar el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, que fue su acto político más importante hasta ese momento. Al reunirse en diciembre aprobó el Anteproyecto de Constitución Socialista, entre otros cardinales documentos que fijaban las bases teóricodoctrinales de la democracia socia-lista.

Previamente, ese anteproyecto se llevó a amplia discusión pública, con la participación y apoyo de los organismos de base del propio Partido y de las organizaciones de masas y sociales. Resulta de interés conocer que en ese debate participaron un total de seis millones 216 mil 981 personas, quienes hicieron varios miles de propuestas, clasificadas de la siguiente manera: 12 mil 883 propuestas de modificaciones al texto, dos mil 343 sugerencias de adiciones de contenido constitucional, así como 84 solicitudes de aclaraciones.

En el Informe Central al Primer Congreso del Parti-do, presentado por el Primer Secretario de su Comité Central, Fidel Castro Ruz, aparece un apreciable grupo de enunciados, referidos a la nueva Constitución, aún en anteproyecto.

“Hoy necesitamos una Constitución socialista, en correspondencia con las características de nuestra sociedad, con la conciencia social, las convicciones ideológicas y las aspiraciones de nuestro pueblo. Una Constitución que refleje las leyes generales de la sociedad que construimos, las profundas transformaciones económicas, sociales y políticas operadas por la Revolución y los logros históricos conquistados por nuestro pueblo. Una Constitución, en fin, que consolide lo que somos hoy y que ayude a alcanzar lo que queremos ser mañana.

“Se ha trabajado concienzudamente en la elaboración del proyecto de Constitución. En él se ha sintetizado las experiencias de nuestro pueblo y la experiencia universal de los pueblos que nos precedieron en la edificación de la sociedad socialista.

Creemos que es un texto digno del primer Estado socialista de obreros y campesinos, de trabajadores manuales e intelectuales, del continente americano, en el cual la soberanía y todo el poder pertenecen real y verdaderamente al pueblo laborioso, poder fundamentado en la propiedad colectiva sobre los medios de producción y sustentado en la firme alianza obrero-campesina, guiada por la clase obrera y su vanguardia organizada marxista-leninista, el Partido Comunista de Cuba, fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.

Otro de esos enunciados, contenía un valioso concepto al consignar: “Nuestra Constitución será la base de un desenvolvimiento superior de la legalidad socialista…En esta labor debemos continuar trabajando tesoneramente en los próximos años. Todos y cada uno de nosotros debemos ser firmes baluartes de la Constitución, que aprobará el pueblo, aplicadores y cumplidores de la ley revolucionaria, celosos y estrictos defensores de la legalidad socialista”.

El 29 de Diciembre de 1975, se promulgó por el Consejo de Ministros, la Ley No. 1299 “Ley de Referendo”, para someter a la ratificación del pueblo, los proyectos de Constitución y de Ley de Tránsito Constitucional, en la cual se fijaba el domingo 15 de febrero de 1976, como fecha para celebrarlo, y establecía que el Consejo de Ministros designaría la Comisión Nacional del Referendo, compuesta por un Presidente, un Vicepresidente, un Secretario y ocho vocales, y Comisiones Provinciales, Regionales, Municipales y una Comisión Especial del Referendo.

En la fecha establecida, hace también cuarenta años, se realizó consulta a los electores, que tuvo un resultado abrumadoramente favorable a ambos documentos, ya que de un total de cinco millones 717 mil 266 electores, ejercieron el voto cinco millones 602 mil 973, para un 98% del total. De ellos dijeron SÍ cinco millones 473 mil 534, para un 97.7% de los que votaron, y dijeron NO solamente 54 mil 70, para el 1%. Asimismo, 44 mil 221 votaron en blanco, para el 0,8% y hubo 31 mil 148 boletas anuladas para el 0,5%. Valga la pena mencionar que un total de 114 mil 293 electores no ejercieron su derecho al voto, para el 2% del total.

En ese referendo tuvieron participación los cubanos poseedores de la condición de electores residentes en el territorio nacional, todos aquellos con esa condición que se encontraran en el extranjero como internacionalistas, así como los miembros de las instituciones armadas del país, a los cuales en época de la denominada democracia burguesa, se les privaba de su derecho a ejercer el voto y tomar parte en las decisiones trascendentales del país.

En el pasado VI Congreso, Raúl expresó que será pre-ciso armonizar la Constitución con los cambios aso-ciados a la implementación de los Lineamientos.

En el pasado VI Congreso, Raúl expresó que será pre-ciso armonizar la Constitución con los cambios aso-ciados a la implementación de los Lineamientos. (Foto: JUVENAL BALÁN)

De esa manera, se volvía a las tradiciones históricas de nuestras Guerras de Independencia, donde las fuerzas mambisas también eran electoras y participaban, incluso, en la selección de las Comisiones que prepararon y aprobaron las Constituciones mambisas.

Vale la pena exponer que fue iniciativa propia de la Revolución socialista efectuar un referendo para ratificar el texto constitucional, pues en la historia de nuestra patria durante su periodo neocolonial, ninguna de las constituciones fue sometida a ese tipo de ratificación popular, ya que en los casos de las que tuvieron un origen democrático, eran obras de Asambleas Constituyentes, y puestas en vigor por decisiones gubernamentales, sin consulta popular.

Auténticamente cubana

La Constitución de 1976 partió de una decisión adoptada libremente por la dirección política del país, fruto de las ideas políticas que siempre la inspiraron. Fue la voluntad de las masas la que aprobó su texto, así como los principales documentos rectores de la vida política, económica y social de nuestra patria.

Nuestra Constitución Socialista fue conocida y aprobada en dos oportunidades, una en el año 1975 y otra en febrero de 1976. Iniciativa de la cual no existen antecedentes en la historia del Derecho Constitucional cubano e internacional. Así también alcanzaron validación constitucional los nuevos órganos de Poder Popular.

El 24 de Febrero de 1976 en el acto de su proclama-ción, correspondió al entonces Segundo Secretario el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz, pronunciar las palabras centrales. Entre otras ideas apuntó:

“Jamás en toda la historia de nuestra patria y de nuestro continente ha sido aprobada una constitución de contenido tan revolucionario y progresista, que responda en tan alto grado a los intereses de la patria y del pueblo; que consagre y garantice, con tal amplitud y en tal correspondencia con la realidad económico-social de la que se deriva y a la que norma jurídicamente, los principios de igualdad y de justicia social, y los derechos del individuo en concordancia con los intereses de toda la sociedad”.

Enorme importancia encierra nuestra Constitución socialista, en la concreción de nuestro sistema político, donde el poder reside en el pueblo, entendido conforme a la concepción marxista y a lo expresado por Fidel en “La Historia me Absolverá”.
De ahí que pueda decirse que es el documento político de mayor alcance de un Estado. Es el fundamento, y a la vez la síntesis de su sistema político.

Una forma común de atacar al sistema político cubano, es criticar severa y esencialmente a su Constitución, así como a las instituciones estatales que refrenda en su texto.

Los gobernantes y políticos enemigos de la Revolución Cubana no han estado ajenos a esa manera de actuar y han enfilado sus críticas e invectivas contra ella desde su promulgación.

Reformas constitucionales

Tres reformas ha tenido nuestra Constitución a lo lar-go de estos cuarenta años. Una, el 28 de junio de 1978, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular, en uso de sus facultades acordó modificar el artículo 10 inciso a de la Constitución, y decidió que la Isla de Pinos pasara a denominarse Isla de la Juventud. Se justificó teniendo en cuenta la celebración en nuestro país del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, y por la edificación allí de escuelas en el campo en las que se recibieron becados de todas partes del mundo.

La segunda reforma fue aprobada el 12 de julio de 1992, por la Ley de Reforma Constitucional, encaminada a cumplimentar las recomendaciones del IV Congreso del Partido, luego del debate público, abierto y franco con el pueblo del Llamamiento que lo convocó.

Para estar a tono con la necesidad de hacer aún más representativas nuestras instituciones democráticas y perfeccionar sus estructuras, atribuciones y funciones de dirección, se establecieron nuevas formas de elección de los diputados a la Asamblea Nacional y de los delegados a las asambleas provinciales. Tras la aprobación de la reforma pasaron a elegirse estos cargos por el voto directo de los electores en los barrios.

Al propio tiempo, se incluyó la definición del país como Estado laico, y la libertad de los ciudadanos a practicar las ideas religiosas de su preferencia, así como a no tener ninguna. Se precisó el alcance de estos derechos fundamentales para los extranjeros residentes en suelo cubano.

La tercera reforma y última, hasta ahora, tuvo su origen el 10 de junio de 2002, con un proceso plebiscitario con la participación de más de nueve millones de personas que se expresaron en asambleas extraordinarias de las direcciones nacionales de las organizaciones de masas, y en actos y marchas realizados el día 12 del propio mes en todo el país.

Además, se recogieron las firmas de ocho millones 198 mil 237 electores, que voluntariamente los días 15, 16 y 17 ratificaron el contenido socialista de la Constitución, e interesaron a la Asamblea Nacional del Poder Popular reformarla para dejar expresamente consignado el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario por ella diseñado, así como que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con otro Estado no pueden ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera.

Fruto de esa voluntad popular la Asamblea Nacional adoptó por unanimidad el acuerdo que aprobó la Ley de Reforma Constitucional, el 26 de junio de ese mismo año.

Con vista al futuro

En el VI Congreso del Partido realizado en abril de 2011 se tomaron numerosas decisiones, cuyo alcance repercute en el contenido de la Constitución. La actualización del modelo económico derivado de aquel cónclave también tiene impacto y expresión en el plano jurídico.

Por eso, al constituirse la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, precisamente un 24 de febrero, hace tres años, el primer secretario del Partido, Raúl Castro, expresó que en “concordancia con los acuerdos del VI Congreso, será preciso armonizar los postulados de la Constitución de la República con los cambios asociados a la paulatina implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

“Entre las modificaciones que nos proponemos introducir a la Constitución se encuentra la de limitar a un máximo de dos periodos consecutivos de cinco años el desempeño de los principales cargos del Estado y del Gobierno y establecer edades máximas para ocupar esas responsabilidades.

“Al propio tiempo, no resulta saludable estar reformando continuamente la Carta Magna de la Nación y comoquiera que efectuar una reforma constitucional nos tomará necesariamente un tiempo prudencial, ya que si bien algunas cuestiones pueden modificarse por el propio Parlamento, otras más importantes requieren además la ratificación por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos en referendo…”.

Atendiendo a estas ideas y a las definiciones del líder de la Revolución Fidel Castro, en relación con una reforma constitucional, se puede aseverar que cualquier cambio por hacer en su texto tendrá como guía la salvaguarda de las mejores tradiciones históricas patrias y del carácter irrevocable del socialismo, a tono con las circunstancias en que Cuba vive hoy.

Fuentes:

-Constitución de la República de Cuba (actualizada). Gaceta Oficial
-Revista Cubana de Derecho, Año 5, Enero-Junio, 1976, # 11.
-Bohemia. Edición Especial. 6 de Mayo de 2011.
-Granma, del 25 de Febrero del año 2013.
*Dr. en Derecho y Master en Ciencias Políticas. Pro-fesor Titular y Miembro de Honor de la Sociedad Cu-bana de Derecho Constitucional y Administrativo de la Unión Nacional de Juristas de Cuba.


Fabio Raimundo Torrado

 
Fabio Raimundo Torrado