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Publicado el 18 Febrero, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Finlay y el Aedes aegypti

Ningún epidemiólogo de Europa y Norteamérica somete a comprobación sus experiencias
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Pedro A. García

Se celebra en Washington una conferencia sanitaria internacional.

Es el 18 de febrero de 1881.

Se aproxima al estrado el doctor Carlos Juan Finlay, quien expone su trascendental y científica teoría de que “un agente cuya existencia es completamente independiente de la enfermedad” trasmite el germen de la fiebre amarilla del individuo enfermo al sano.

Subraya que esta conclusión parte de la considerable experiencia acumulada en Cuba en la caracterización y el diagnóstico de la enfermedad, algunos de cuyos síntomas han sido descritos originalmente décadas atrás por médicos cubanos.

Ese mismo año, el 14 de agosto, presenta ante la Real Academia habanera su trabajo “El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla”, luego publicado en los anales de la institución, donde ya indica como agente trasmisor a la hembra del Aedes aegypti.

Aunque entre 1893 y 1898, Finlay formula y divulga internacionalmente sus experiencias, ningún epidemiólogo de Europa y Norteamérica las somete a comprobación.

No es hasta la verificación realizada por Jesse Lazear en 1900 que toman en serio la teoría del cubano.

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Pedro Antonio García

 
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