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Publicado el 13 Abril, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Sabotaje a El Encanto

La vida que cobra el siniestro provocado por el sabotaje del 13 de abril 1961 es la de Fe del Valle, la sonriente Lula
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A cargo de Pedro A. García
Foto: Archivo BOHEMIA

La antaño aristocrática tienda es todo un símbolo de la neocolonia que la Revolución al nacionalizarla se afana en transformar.

No es de extrañar que en marzo de 1961 la prensa centre su atención en la tienda por departamentos El Encanto.

Una joven dependienta de ojos azules recibe a los periodistas y los lleva a un local donde una mujer debate con otra la importancia de no faltar a la guardia obrera. “Lula, la prensa quiere verte”, dice la joven, quien añade a modo de información: “Ella también se ocupa de la FMC del centro”.

La dulce y sonriente Lula lleva a los reporteros por todo el establecimiento, que mantiene el trato exquisito de siempre, pero basado ahora en la solidaridad con los semejantes, sin prejuicio racial alguno.

Sonriente Lula responde a mil y una preguntas, algunas sin relación con su trabajo: “Leo las páginas de la mujer, creo que deben tener más consejos de cómo se debe vestirse la campesina, tan olvidada antes del triunfo de la Revolución”, dice.

De la serie de reportajes programados, apenas se publica uno, pues los preparativos en Centroamérica de una invasión a Cuba acaparan el espacio. Y por una de esas casualidades, cuando semanas después la tienda El Encanto vuelve a ser noticia, al ser objeto de un atentado terrorista que destruye su inmueble, la vida que cobra el siniestro es precisamente la sonriente Lula, quien se llama en realidad Fe del Valle.

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Pedro Antonio García

 
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