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Publicado el 12 Julio, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Mario Rodríguez Alemán

También nos enseñó a amar a Bette Davis, a admirar a Bergman, Godard, Paul Muni, John Garfield y el cine independiente norteamericano, a comprender que Hitchcock era un mago genial y Walt Disney un poeta

Mario-Rodríguez-Alemán-2Por Pedro A. García

En su magisterio a través de la televisión, muestra la grandeza del cine de Eisenstein y demuestra que, más allá de Hollywood, de John Ford y Orson Welles, Bogart, Katherine Hepburn y Gary Cooper, existen realizadores como Pudovkin, Chujrai, Wajda y Tarkovsky, desempeños actorales del nivel de Bondarchuk, Cybulsky y Tatiana Samoilova.

Pero también nos enseñó a amar a Bette Davis, a admirar a Bergman, Godard, Paul Muni, John Garfield y el cine independiente norteamericano, a comprender que Hitchcock era un mago genial y Walt Disney un poeta.

Como todo ser humano, no siempre fue feliz en sus valoraciones, cometió injusticias, a veces dejó que los prejuicios y la emoción primaran sobre el raciocinio, pero muy pocos de los dedicados a estos fines están libres de poder tirar la primera piedra.

Mario Rodríguez Alemán nació en Sagua la Grande, Villa Clara, el 12 de junio de 1926.

Fundador de la Sociedad Nuestro Tiempo, columnista de importantes publicaciones nacionales, fue también profesor universitario y asumió el rectorado del Instituto Superior del Arte entre 1975 y 1976.

Falleció en La Habana el 11 de julio de 1986.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García