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Publicado el 31 Agosto, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

LEY DE LA PATRIA POTESTAD

Desvergonzada patraña

Fidel denunció en septiembre de 1961 cómo en su guerra sicológica contra Cuba, los servicios de inteligencia estadounidenses habían llegado a términos inauditos
A las autoridades aduaneras cubanas les llamó la atención que los pequeños viajaran sin familiares pero los documentos estaban en regla y sus padres habían ido a despedirlos

A las autoridades aduaneras cubanas les llamó la atención que los pequeños viajaran sin familiares pero los documentos estaban en regla y sus padres habían ido a despedirlos

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: Archivo de BOHEMIA

David Atlee Phillips, exitoso publicista, supuesto periodista y actor frustrado, era un gran conocedor de la realidad cubana. Había residido durante muchos años en La Habana, sobre todo en los últimos años del régimen batistiano y los primeros meses del triunfo revolucionario. En 1954 estuvo a cargo del hostigamiento radial al pueblo guatemalteco para restarle apoyo al gobierno progresista de Jacobo Arbenz y en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se le valoraba como uno de los puntales de aquella operación, que culminó con la entronización de la tiranía de Carlos Castillo Armas, fiel aliado de Washington.

El 17 de abril de 1960 Phillips fue citado a la Oficina de Planes de la CIA por su director, Richard Bissell, a quien se le había encargado la operación para acabar con el Gobierno Revolucionario cubano. La misión que este le propuso fue el ablandamiento psicológico del pueblo de la Isla con vistas a una intervención armada organizada por los Estados Unidos. Dada la experiencia de Phillips, todos convenían en que era el hombre indicado. “No, no. En Guatemala tomó solo seis semanas, en Cuba tomará cerca de seis meses”, dijo a Bissell, quien lo tranquilizó pues disponía de ese tiempo y tal vez de un poco más.

Philips regresó a su casa complacido, prácticamente le habían dado vía libre en todo, y enseguida se puso a trabajar. Seleccionó unos islotes, llamados Islas del Cisne o de Santanilla (Swan Islands, en inglés), a unos 150 kilómetros de la costa hondureña –estratégica ubicación con respecto a Cuba–, desde donde con un trasmisor de 50 kw se podía cubrir toda la geografía cubana. Con la ayuda de la United Fruit Co., logró que una “naviera” que no poseía barcos, la Gibraltar Steamship Corporation, sirviera de cobertura, al anunciar el arriendo de tierras en una isla de aquel diminuto archipiélago.

Exactamente un mes después de la reunión con Bissell, Radio Swan, bajo el nombre de Radio Cuba Libre, comenzaba sus trasmisiones a nuestro país en la voz de locutores muy conocidos de la audiencia a la que se dirigía, pues durante años habían trabajado en emisoras nacionales. En una cuidadosa programación, que pretendía sembrar la desconfianza entre las masas populares, se mezclaban burdas mentiras, difíciles de comprobar –como sucede todavía hoy-, con vaticinios de baños de sangre y de un seguro derrocamiento inmediato del Gobierno Revolucionario.

Diversos infundios propaló Radio Swan, como: “Fidel pensaba fundar una Iglesia cristiana en la que curas y monjas tenían que ser empleados del Gobierno; el traslado a cárceles soviéticas de los presos contrarrevolucionarios y comunes; el arresto de un cura en Pinar del Río por darles alimentos a los pobres; estudiantes en Camagüey fusilados por quemar una guagua (en estos dos últimos casos, no dieron nombres ni direcciones); la futura escasez de percheros porque los comunistas los necesitaban para edificar alambradas”. Pero sin duda la más inaudita y desvergonzada fue la siguiente: “Madre cubana, escucha esto, la próxima ley del Gobierno será quitarte a tus hijos de los cinco a los 18 años”.

Esta última calumnia formó parte de una conjura que la CIA había empezado a diseñar desde mediados de 1960, la que luego fue conocida como Operación Peter Pan. A finales de octubre de 1960 se emitió por primera vez la nota citada textualmente en el párrafo anterior. Días después de esa infame noticia, reiterada constantemente, se le añadía una frase: “¡Atención, cubano! Ve a la iglesia y sigue las orientaciones del clero”.

Para hacer creíble la engañifa se necesitaba un documento apócrifo. Ángel Fernández Varela, probablemente uno de los más importantes agentes de origen cubano en la Inteligencia yanqui durante los años 60, redactó una falsa ley de la patria potestad, según testimonio de su hijo Álvaro Fernández, de la cual se hicieron miles de copias. La burda propaganda dio sus frutos. Hubo quienes creyeron en ella y un hasta entonces oscuro párroco de la diócesis de Miami dispuso de 500 visas para atender las solicitudes de progenitores que, en medio de la histeria colectiva, se arriesgaban a enviar a un país extraño a sus pequeños sin familiar alguno acompañante.

Un invento absurdo, inverosímil y ridículo

fidel-castroEl imperialismo y la reacción que no tienen a qué echar mano… han echado mano a la cuestión del sentimiento filial, y entonces combinaron las dos cosas, el problema de la religión y la famosa cuestión de la patria potestad. ¿Qué es esta cosa de la patria potestad?  Este es el invento más absurdo, más inverosímil y más ridículo, es la patraña más descarada que se le ha ocurrido inventar a la contrarrevolución.

[…]A nadie se le ha ocurrido, en ningún país socialista, hacer ninguna ley sobre el problema de la patria potestad ni hacer ninguna ley de separar a los hijos de las familias, eso no se le ha ocurrido nunca a nadie y no se ha hecho nunca en ninguna revolución del mundo.  Está bien que esa patraña la hubieran empleado en la época en que nadie sabía cómo era una revolución socialista, y al mundo lo tenían embaucado de mala manera, y engañado hasta decir no más; ¡pero que en pleno siglo XX, en el año 1961, vengan recurriendo a los truquitos que ya emplearon! […] Han llegado a la cosa inaudita, desvergonzada, de fabricar una ley  —fíjense—, de fabricar una ley con todos sus por cuantos y todas sus cosas, y decir que me la robaron a mí de mi despacho.

(Fragmentos del discurso pronunciado por Fidel en el acto de entrega de premios a los ganadores del concurso de canciones populares inspiradas en la Revolución. Sala García Lorca, 19 de septiembre de 1961).

Peter Pan

Tal vez la cifra real de la Operación Peter Pan sea superior a los 14 mil 048 niños, y sus historias individuales, incontables.

Tal vez la cifra real de la Operación Peter Pan sea superior a los 14 mil 048 niños, y sus historias individuales, incontables.

En la tarde del 26 de diciembre de 1960 partieron de La Habana los primeros cinco niños, aunque la “historia oficial” de los miamenses solo resaltaron los nombres de dos de ellos, los hermanos Sixto y Vivian Correoso. A las autoridades aduaneras cubanas les llamó la atención que los pequeños viajaran sin familiares, pero los documentos estaban en regla y sus padres habían ido a despedirlos. Otros 20 chicos abandonaron Cuba en lo que restaba de año.

La Operación estaba ya en marcha y ni siquiera la detuvo la ruptura de relaciones de Estados Unidos con Cuba (3 de enero de 1961). Siete menores, cuyas edades fluctuaban entre los siete y 15 años, viajaron 14 días después en un vuelo de la aerolínea holandesa KLM a Jamaica y de allí, al día siguiente, partieron hacia Miami.  En los primeros meses de 1961 ya se habían agotado las 500 visas en poder del párroco, pero Washington proporcionó otras 500 más. Y otras más. Y otras más.

Artículos de la supuesta Ley de Patria Potestad

ARTICULO CUATRO: Todo menor de edad permanecerá al cuidado de sus padres hasta que cumpla la edad de tres años, pasados los cuales deberá ser confiado para su educación física y mental, así como su capacidad cívica, a la Organización de los Círculos Infantiles (OCI), organismos que por ley queda facultado para disponer de la guardia y cuidado de la persona y en ejercicio de la patria potestad de esos menores.

ARTICULO CINCO: La Organización de los Círculos Infantiles dictará las previsiones necesarias para que todo menor de edad comprendido entre tres y diez años permanezca en la provincia donde residan sus padres, y procurado que tenidos en el domicilio de los mismos no menos de dos días al mes, para que no pierdan su contacto con el núcleo familiar. Pasados los 10 años todo menor podrá ser asignado para su instrucción, cultura y capacitación cívica al lugar que más apropiado sea para ello, y tomando en cuenta los más altos intereses de la nación. Al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, INDER corresponderá hacer todas las previsiones encaminadas al mejor desarrollo físico y deportivo de los menores de edad tutelados por la Organización de los Círculos Infantiles, OCI.

Un pez rojo en el sartén miliciano

logo-ciaEl 15 de abril de 1961 la CIA puso en ejecución su plan de agresión a Cuba con el bombardeo de aeropuertos en distintos puntos de la Isla. Dos días después desembarcaba en la bahía de Cochinos la Brigada 2506, organizada, entrenada y pertrechada por la agencia, que lanzó al ruedo todo su aparato propagandístico a través de las agencias cablegráficas Asociated Press (AP) y United Press International (UPI) y de la propia Radio Swan. Esta anunciaba en clave, aquella madrugada, el inicio de la invasión: “Alerta, alerta. Fíjense bien en el arcoiris. El primero saldrá muy pronto. Chico está en casa. Visítenlo. El pez no demorará en salir. El pez es rojo”.

Los despachos de AP y UPI fechados el 17 de abril, rebotados por Radio Swan, lindaban con la demencia: “Fuerzas anticastristas invadieron hoy a Cuba por tres puntos… Se afirma que un grupo de invasores desembarcó cerca de Santiago de Cuba… Circularon versiones de que la Marina cubana se ha rebelado contra Castro… La Isla de Pinos fue tomada por los rebeldes y 10 000 prisioneros, puestos en libertad, se les unieron… La mayor parte de la milicia de 400 000 hombres reclutada por Castro ya ha desertado…Una fuerza invasora desembarcó en el puerto de Cabañas, al suroeste (sic) de Cuba… Luis Conte Agüero y sus comandos desembarcan por el puerto de Bayamo (sic)”.

Incluso el 19 de abril, cuando las milicias tomaban Playa Girón, el último reducto de los mercenarios, Radio Swan “confirmaba” un intenso combate cerca de la playa de Guanabo. Tres días después la emisora impartía aún instrucciones a batallones que ya no existían y convocaba a resistir “porque el refuerzo viene en camino” a los mercenarios que en franca huida dentro de la ciénaga, sorteando cercos de milicianos y saurios, la escuchaban con indignación.

Phillips era un profesional y aunque orientaba trasmitir aquella sarta de mentiras, intuía la catástrofe aunque no se la explicaba. ¿Había sido en balde todo ese esfuerzo de trasmitir por 14 frecuencias durante 24 horas, tanto en onda media como en onda corta? Cuando se le comunicó oficialmente la noticia del fracaso de la operación, sintió un fuerte dolor en el vientre.

Si en aquel momento creyó que era el final de su carrera, se equivocaba. Todavía le deparaban vivencias de la Operación Mangosta, el asesinato de Kennedy, Santo Domingo, Chile, Watergate y otros eventos en los que estuvo estrechamente involucrado. Pero aquel día de abril de 1961 no podía adivinar el futuro y cuando regresó a su casa, no llevaba la sonrisa de complacencia de cuando la reunión con Bissell ni ingirió una bebida tonificante como entonces, sino que fue directamente al baño.

En cuanto a la Operación Peter Pan, aunque finalizó teóricamente el 22 de octubre de 1962 con la Crisis de Octubre, en realidad se extendió hasta bien entrada la década de 1970, con nuevas variantes, como la de los vuelos de menores de edad a Madrid. Por ello, la cifra real de esta primera oleada estratégica para dividir a la familia como parte de la guerra interminable de Estados Unidos contra Cuba, sea superior a los 14 mil 048 niños, reconocidos por la “historia oficial” miamense. Todavía ni el gobierno estadounidense ni las instituciones implicadas con semejante tráfico humano se han disculpado ante aquellas víctimas, cuyos traumas no se han borrado tantos años después.

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Fuentes consultadas

Los libros Girón, la batalla inevitable, de Juan Carlos Fernández; Operación Peter Pan. Un caso de guerra sicológica contra Cuba, de Ramón Torreiro y José Buajasán; y The night watch, de D. A. Phillips. La compilación Playa Girón, derrota del imperialismo, de Ediciones R, 1961. El testimonio La Operación Pedro Pan: una horrible mancha en la historia (de EEUU), de Álvaro Fernández (Progreso-semanal.com)

 


Pedro Antonio García

 
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