La Operación Cóndor contra dos cubanos
La última vez que los ven con vida es en el garaje de Automotores Orletti, en Buenos Aires, entonces un centro de detención y torturas
Crescencio Galañena Hernández
Por Pedro A. García
Es el 9 de agosto de 1976. Crescencio y Jesús van transitando por una calle de Buenos Aires cuando, según testigos, son interceptados por unos 40 efectivos de la dictadura militar fascista argentina, quienes actúan en complicidad con agentes de la CIA y elementos contrarrevolucionarios de origen cubano.
Solo por una abrumadora superioridad numérica logran dominar a los cubanos. La última vez que los ven con vida es en el garaje de Automotores Orletti, entonces un centro de detención y torturas.
Crescencio Galañena Hernández (Yaguajay, Sancti Spíritus, 14 de septiembre de 1949) y Jesús Cejas Arias (Río Feo, Pinar del Río, 15 de octubre de 1953) han aprendido a leer y escribir en las escuelas creadas por la Revolución en sus respectivas zonas.
Crescencio logra alcanzar el quinto grado. Al ser llamado por el Servicio Militar Obligatorio (SMO), pasa directamente al Ministerio del Interior (Minint).
Jesús Cejas Arias
Dicen que le apasiona el futbol y el ajedrez, que dedica su tiempo libre a estudiar en la Facultad Obrera Campesina donde cursa hasta el tercer semestre.
Por su destacada labor y resultados del trabajo, es designado como custodio de la embajada de Cuba en Argentina.
Allí tiene como compañero de trabajo a Cejas, quien pertenece al Minint desde 1969 y ha acumulado experiencia en Tropas Especiales y Segu-ridad Personal.
“Un joven responsable y dedicado al trabajo, con una magnífica actitud regida por la más consciente disciplina militar y un alto sentido de la compartimentación y la discreción”, opinan de él sus superiores.
Sus nombres engruesan la larga lista de más de nueve mil desaparecidos (los organismos de derechos humanos estiman la cifra superior a 30 mil), en aquella larga noche sufrida por el pueblo argentino entre el 24 de marzo de 1976 y diciembre de 1983.








